Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Domingo

El nuevo gobierno

Paul Boteo
Sociedad de Plumas

Fecha de publicación: 14-02-16
Ilustración Víctor Matamoros > El periódico
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Era previsible que la gestión del presidente Jimmy Morales comenzara con ciertos “accidentes”. Su inexperiencia política, la falta de un plan de gobierno y la inexistencia de un equipo de trabajo durante su campaña electoral apuntaban a que el inicio sería difícil. Sin embargo, la percepción que ha dejado el presidente en las primeras semanas de gobierno es preocupante.

La promesa de campaña de “transparencia total” está desvaneciéndose ante los ojos de la ciudadanía con nombramientos cuestionados, su enfado en responder ciertas preguntas y la incorporación de diputados tránsfugas a su bancada. Este último punto es el que más podría dañar su imagen. Él niega su involucramiento en esta acción de su partido, lo cual podría interpretarse de dos formas: o el presidente se ha quedado sin bancada en el Congreso, lo cual le dejaría en una posición política precaria; o bien existe una falta de honestidad en sus palabras. Cualquiera de los dos escenarios le es desfavorable. Si el presidente trabaja estrechamente con su bancada de aquí en adelante, la interpretación será que de alguna forma él consintió en recibir a los diputados tránsfugas.

Es obvio que el presidente encuentra un Gobierno en muy malas condiciones, con unas finanzas públicas desordenadas y al borde del colapso, debido al “festín” que se dieron los gobiernos anteriores, junto con los sindicatos. Además, los partidos tradicionales aprobaron el Presupuesto de 2016 con ciertas condiciones, que obligan al Ejecutivo a ir a negociar al Congreso una parte del financiamiento del mismo, según lo ha expresado el ministro de Finanzas. Sin duda es un escenario difícil y la probabilidad de ser absorbido por las “fauces” de la vieja política es muy fuerte. No obstante, si el presidente decide hacerle el juego a la política de siempre, comenzará a perder rápidamente el apoyo de la población. Pronto se verá atrapado entre la política de las prebendas y una ciudadanía sumamente inconforme, lo que le colocaría en una situación bastante vulnerable.

Hasta el momento la mayoría de decisiones del presidente han sido criticadas. Ni siquiera la publicación de la declaración patrimonial salió como él pudo haber esperado. La abolición de los salarios diferenciados pasó desapercibida. Con esta decisión probablemente quiso congraciarse con un sector de la sociedad que no le tiene mucha simpatía, pero de todas formas fue un intento fallido.

No ha sido el mejor comienzo para el nuevo gobierno. El problema es que cada error va sumando dudas y rechazo en la población. No se tiene disponible una medición del impacto que habrá tenido en la imagen del presidente estas pocas semanas en el poder, pero podría haber perdido algunos puntos de popularidad.

La prensa ciertamente ha sido implacable y es de esperar que continúe con la misma tónica. No hay tregua para el nuevo presidente. Cada acción, cada declaración será investigada y analizada hasta la saciedad. Es parte del nuevo contexto que vive el país y es algo con lo que se debe aprender a lidiar. Pelearse con la prensa no parece ser la mejor estrategia.

En estas semanas en el poder, las críticas contra el presidente se han debido a errores que parecieran evitables. A estas alturas nadie pediría un cambio radical en el rumbo de Guatemala. Sería ingenuo pensar que se pueden resolver todos los problemas del país en menos de cuatro semanas. Ni siquiera se puede hacer en cuatro años. El punto medular es que se evidencie una manera distinta de gobernar, en donde no se incurra en las prácticas cuestionables del pasado. Y aquí importa tanto el fondo como la forma.

Por el contexto que vive el país, quizá este sea el gobierno de la era democrática que enfrente mayores desafíos. Con las finanzas públicas maltrechas, con un Congreso desfavorable y con una ciudadanía implacable, el reto es por demás mayúsculo. Solo el tiempo dirá si este será el gobierno del cambio o terminará siendo absorbido por la política de siempre.

Sociedad de Plumas es una red de colaboradores comprometidos con promover en las páginas editoriales el balance, el contraste y la propuesta constructiva.

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