Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Domingo

Crisis de confianza

Análisis de Coyuntura

Fecha de publicación: 14-02-16
ilustración Víctor Matamoros > El periódico
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IPN-USAC

Instituto de Problemas Nacionales / Universidad de San Carlos / www.ipn.usac.edu.gt

Precozmente, apenas a un mes de haber asumido, el gobierno de Jimmy Morales empezó el itinerario de la ingobernabilidad. La experiencia de los gobiernos democráticos desde 1986 muestra cómo la crisis de gobernabilidad sigue cuatro momentos, que 1) empieza con la pérdida de confianza, sigue con 2) la inviabilidad de las acciones del Ejecutivo y continúa con 3) la confrontación, hasta que 4) culmina en crisis de Estado, esto es, la pérdida de control de las tensiones por vacío de autoridad.

El gobierno de Morales atraviesa por el primer momento (pérdida de confianza), en el cual los tiempos políticos se aceleran en una sociedad expectante y crecientemente comunicada a través de redes sociales y medios independientes. Sus primeras iniciativas exhiben una administración con poca pericia, sin rumbo ni liderazgo.

Los golpes de efecto, como los medicamentos donados, se vuelven un boomerang de efecto prolongado por más de 30 días, provocando un severo desgaste. Obviamente hubo un diagnóstico equivocado de las capacidades del aparato público, incluso sobre su logística de hacer valer un inventario de necesidades y clasificación de medicamentos, insumos y equipos pertinentes.

La ausencia de rumbo –de la cual la sociedad toma nota– y un liderazgo precario conducen al vacío de poder político, que se traduce de inmediato en fragmentación de la unidad de gobierno. Así, se impone el criterio “pragmático” de hacer crecer artificialmente la bancada FCN-Nación en el Congreso, cooptando mediante intercambio de favores a diputados electos de otros partidos, una antigua práctica duramente criticada al partido Lider en el periodo 2012-15.

Por otro lado, en el Ministerio de Finanzas el solo anuncio de colocación de Bonos estimuló a empresarios locales a repatriar capitales masivos que estaban depositados en el exterior, no obstante que las primeras reacciones de las bancadas UNE y MR son adversas. La incipiente discusión sobre el valor real de la moneda quedó zanjada con el superávit de la balanza cambiaria en los últimos días.

En tercer lugar, en Economía la reiterada liberación de aranceles del pollo sacrifica ingresos fiscales a la vez que pone en tensión las cláusulas de cumplimiento del Tratado de Libre Comercio con los EE. UU., aunque representa ganancias netas de Q 600 millones al sector de importadores.

Y por último el nombramiento de oficiales de baja en el entorno de seguridad del mandatario (Melgar Padilla, Aragón y López Jiménez), tiene un costo grave para la integridad de la jerarquía del Ejército desde el momento en que en ese círculo de Casa Presidencial se decide, politizando, los nombramientos clave en la institución armada.

La conclusión obvia es que sin un programa ni liderazgo unificador, la administración de gobierno y sus expresiones de partido se han parcelado más de lo que aconseja una razonable gobernabilidad. La tendencia a profundizar esa fragmentación del poder previsiblemente va a apresurar los otros dos momentos de la crisis de gobernabilidad (pérdida de conducción política y legitimidad).

En tal sentido será clave la selección del magistrado de la Corte de Constitucionalidad y lo que pueda ocurrir en la presidencia de la Junta Directiva del IGSS. Un representante de Jimmy Morales en la CC decididamente ideológico o bien un Seguro Social bajo dominio sectorial pondrán en tela de juicio la legitimidad de las decisiones del mandatario y sus acciones serán vistas con marcada sospecha, sea por impericia política o por razones éticas.

Vistos uno a uno los ministerios estratégicos de la administración central, resulta que los grupos tradicionales de poder tienen ahora más representación en el Ejecutivo de lo que una candidatura independiente hasta la primera vuelta electoral anticipaba. Esos grupos de interés ven con recelo –como amenaza– a un Congreso que se autosacude y elabora una agenda legislativa con riesgos para ellos, como la Ley de Desarrollo Rural, la Ley de Radios Comunitarias, incluso la Ley de la SAT y otras, mientras ven por ahora relegado su modelo de exenciones fiscales y depresión salarial.

Las dificultades del gobierno de Jimmy Morales para entender la naturaleza simbólica del ejercicio del poder, y sobre todo del poder democrático en un encendido clima social de lucha contra la corrupción, propicia el rápido desencanto de los votantes. Como hemos dicho en los análisis sobre gobernabilidad, la sociedad emprende un camino muchas veces sin retorno, que es la desconfianza de su propia decisión electoral (voto arrepentido). El indicador más fiable de lo que se ha descrito es el notable descenso en la popularidad o aceptación del Presidente.

No obstante, esa primera estación del itinerario de la crisis de gobernabilidad es aún reversible en este momento, pero requiere la comprensión por parte del equipo de gobierno sobre los diversos factores de poder y un cambio radical de gestión. En una palabra, valorar el tiempo político que se atraviesa.

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