Miércoles 21 DE Agosto DE 2019
Domingo

“Outsiders” o tirados con honda

Fecha de publicación: 24-01-16
fotoarte Víctor Matamoros > El periódico

Sin-título-1Edelberto Torres-Rivas

Fatiga el ánimo decir que la sociedad guatemalteca vive una generalizada condición de crisis. Una dimensión visible de ella fue la competencia electoral por la calidad de los partidos, los candidatos, el origen de los recursos; los presidenciables. En el seno de esa coyuntura difícil de comprender hubo elecciones y ganó un desconocido, si se compara con los tres candidatos siguientes que llenaron con su figura los árboles, los postes, las paredes del país. Jimmy Morales vino de afuera de la política, es un outsider modélico, apoyado por un partido igualmente ignorado. ¿Tolera la democracia a los candidatos tirados con honda como llaman en el oriente a las personas que se domicilian en la ciudad y nadie conoce? Como ha sucedido con todos los recién llegados que entran a la competencia electoral, son por naturaleza antisistémicos, contrarios a la política, a la que rechazan; se encuentran con una inmensa pero silenciosa mayoría que vive sentimientos de desencanto con la política, con los políticos, a quienes consideran corruptos y deleznables. Y ponían a Baldizón, a Pérez Molina como caros ejemplos para no discutir.

La antipolítica, que Morales y sus compañeros proclamaban, se caracteriza por la presencia de actores ajenos al sistema de partidos políticos, en un marco de desengaño con ellos (Romano, 2015, 8). Una de las expresiones de la crisis institucional y política que golpea a Guatemala, es que en la competencia se presentaron más “personajes” que programas o plataformas ideológicas. Lo mismo ha ocurrido con los outsiders más estudiados en otros lados, como Fujimori en el Perú, Collor de Mello en Brasil, Paz Estensoro en Bolivia, Menen en Argentina, Hugo Chávez en Venezuela y otros más. No es que no tenían proyectos, pero sí antiprogramas, devaluando a la política oficial y ofreciendo que lo cambiarían todo. Así ocurrió con Jimmy Morales, tirado con honda, que a la altura de mayo de 2015 solo tenía el diez por ciento de simpatías frente al 42 por ciento de Baldizón y tres meses después los apoyos ciudadanos eran al revés. Jimmy y el FCN dijeron explícitamente que no eran políticos, que no tenían programa ni planes de gobierno. Morales se presentó como un candidato irrepetible, un personaje recóndito en el escenario político, representando al sujeto apolítico que en esta época se perfila como el candidato ideal: el no político, hombre honrado, limpio, veraz; candidato creíble, bueno, sin recursos, un ser humano además de moralista, racista, machista, religioso y homófobo. El pueblo que atrajo se le parecía, televidentes adictos a programas cómicos, historias privadas, telenovelas, simplistas, personajes de un mundo donde no hay políticos.

Los outsiders se vinculan a la masa con base en relaciones personales, privadas; el partido FCN fue fundado por un grupo de militares (Avemilgua) contrainsurgentes y anticomunistas que están lejos de estar despolitizados. Una derecha diluida. La población en pobreza también lo es, pero no dejan de tener demanda y reivindicaciones sobre todo en momentos electorales. La candidatura de Jimmy Morales, típico caso de un outsider, triunfó en la primera vuelta de las elecciones presidenciales con 1,167,030 (23.85 por ciento) en tanto que su mayor contrincante, la UNE obtuvo 967,242 (19.76 por ciento). En la segunda vuelta, en la que Morales se convirtió en Presidente de la República, obtuvo 2,750,847 (67.44 por ciento), en tanto su rival segundo lugar sacó 1,328,381 (32.56 por ciento). Esta es una victoria grande para un tirado con honda.

La historia de los outsiders latinoamericanos está articulada a la política autoritaria y no en favor de la democracia. Llegados a la política, donde triunfaron, no salieron de ella, se fortalecieron como dirigentes exitosos, hábiles y corruptos. No extrañaría que Jimmy Morales se transforme, como sus pares en otros países, en un politiquero de largos años. Él es parte del eje crítico que golpea al país. Estos personajes son siempre aliados de representantes de la cúpula dirigente. No riñen con ella sino con los pobres.