Miércoles 5 DE Agosto DE 2020
Domingo

Estrada Cabrera, Pérez Molina y las lecciones de la historia

Fecha de publicación: 10-01-16
fotoarte Víctor Matamoros > El periódico

Sin-título-7Edelberto Torres-Rivas

En Guatemala pocos presidentes cumplen con el periodo para el que fueron electos. En el siglo XX hasta 1985 hubo de todo: presidentes expulsados del poder, otros que se reeligieron, uno que murió antes de tiempo. Solo Arévalo satisfizo su periodo. La renuncia de Pérez Molina es un ejemplo negativo de la corrupción, es decir, del descrédito del poder; tiene muchos parecidos con lo que le ocurrió a Manuel Estrada Cabrera. Al aproximarse su quinta reelección, el malestar ciudadano era profundo y se manifestaba por la oposición de la Iglesia, de las fuerzas conservadoras organizadas con el nombre de Partido Unionista, y del naciente movimiento artesanal. El dictador, con el apoyo del Partido Liberal y de una fracción del Ejército resistió el levantamiento de la oligarquía y de un sector militar, en lo que se llamó la Semana Trágica, en abril de 1920. La derrota política de Estrada Cabrera llegó cuando los inevitables Estados Unidos dieron la orden, Cabrera renunció ante el Congreso y fue a la cárcel el 14 de abril de ese año.

Noventa y cinco años después, los ineludibles norteamericanos se comportaron de manera similar durante la crisis de 2015. Jugando a la luz y en la sombra le retiraron el apoyo a Pérez Molina en el penúltimo minuto; este renunció ante el Congreso (el 30 de agosto) y también terminó en la cárcel. Pero la conducta oligárquica también se repite. El azucarero Carlos Herrera fue nombrado por las fuerzas conservadoras del Congreso como presidente de Guatemala. Casi un siglo después, el licenciado Alejandro Maldonado Aguirre fue nombrado por el Congreso dominado por fuerzas de derecha como presidente del país (03/08/15) ¿La historia no deja lecciones o nosotros no podemos aprenderlas? En 1920, durante la Semana Trágica, fueron los artesanos los que pelearon contra el ejército de Estrada y están entre los 1,700 muertos que hubo; después del 14 de abril los empezaron a desarmar y La Liga Obrera no fue consultada para la elección del presidente Herrera.

Las fuerzas populares en Guatemala, que se movilizaron poderosamente en las calles y plazas durante 107 días en 2015, no fueron consultadas para la elección de Maldonado Aguirre. Como en 1920, los arreglos se hacen en la cúpula. La historia de 1920 ya pasó. Pero la de 2015 no ha terminado. Las fuerzas populares, las que estuvieron en la Plaza de la Constitución, en los parques departamentales, las de la Marcha de Marzo 2013, las del Paro de agosto y muchos otros están pie, dispuestas a seguir en 2016. Ciudadanos, la historia no debe repetirse. La unidad de las numerosas fuerzas democráticas puede triunfar.