Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Domingo

La pobreza y el hambre de la mano

Fecha de publicación: 20-12-15
Ilustración jorge de León > El periódico
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Edelberto Torres-Rivas

Guatemala es una sociedad de gente pobre y muy pobre, definidos por la incapacidad que tienen para el consumo vital. Son varios millones de personas que tienen hambre y que carecen del vestido apropiado, duermen en el suelo o en condiciones infrahumanas, y no pueden darse el lujo de enfermar pues no consiguen atención médica.

El público ignora que el Estado guatemalteco, al aceptar hace diez años el compromiso de las Metas del Milenio, se propuso reducir en un 50 por ciento la pobreza extrema; casi todos los países latinoamericanos cumplieron sus compromisos. Tomemos como ejemplo el Ecuador, parecido en su constitución socioeconómica a Guatemala; el país sudamericano cumplió sus metas y disminuyó el número de pobres. Guatemala no solo no pudo satisfacer sus metas sino que el número de pobres y pobres extremos aumentó. ¿Por qué Ecuador sí pudo? La respuesta se elude. Ecuador pudo avanzar porque el Estado está bien administrado como sociedad; y los actores políticos tienen alguna sensibilidad. Guatemala ha estado dirigido por fuerzas sociales a las que no les preocupa esta realidad, solo sus intereses. Hay fuerzas empresariales que no ven con simpatía las investigaciones sobre pobreza y que se oponen a que se hagan públicos los resultados. Creen que solo es un servicio para las denuncias de la izquierda política.

El público debe saber que la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) es el instrumento oficial que establece mediciones sobre las condiciones en que transcurre la vida de los guatemaltecos. Pero no todos. Los ricos no son investigados. No es posible obtener información de los estratos altos; es un problema metodológico irresoluble, pues el diseño de la muestra no logra captar a los grupos de mayor ingreso; en todo caso la Encuesta no se propuso eso.

La pobreza es un dato, una estadística, una puñalada, una situación social. Ha sido analizada la importante información censal que da cuenta de una realidad que abruma. A continuación se dan algunas otras dimensiones que caracterizan la pobreza. No la caracterizan sino más bien ella produce, nos referimos a los datos sobre el hambre y los efectos humanos que genera. En una situación de extrema pobreza no hay consumo.

La pobreza se traduce en las condiciones de Guatemala en poca y/o mala alimentación, en mal consumo, en malnutrición. Ya son conocidos en este país los efectos que viene produciendo el hambre: establece bajos niveles cognitivos, incapacidad para el pensamiento abstracto. Los racistas dicen, por ejemplo que el indio es tonto; no es así.

Son numerosas las investigaciones que prueban la baja talla resultado de no comer, o comer poco y mal. Pueden ocurrir dos resultados o formas de padecer hambre. El hambre de la hambruna que mata, por lo general a grupos importantes de población, sometidas a graves carencias permanentes. Son numerosos los casos de hambrunas entre campesinos, que no pueden producir (sequías, guerras) y a quienes el Estado ya no pudo o no quiso alimentar. En la historia de la humanidad, especialmente en épocas primitivas, son numerosos los casos de hambruna que son como una maldición bíblica.

Pero hay otra forma, la peor de las formas, porque es el hambre que no mata, es la malnutrición que mata poco a poco, y que los pobres padecen en Guatemala. Esta es una sociedad con hambre entre los sectores campesinos. En 1965 se tomó conciencia de los aspectos nutricionales por vez primera; y se determinó que los principales problemas de la nutrición en Guatemala se referían a la desnutrición proteico-calórica, las deficiencias de vitamina A y riboflavina, y la anemia nutricional por deficiencia de hierro y folatos. Resulta graves las insuficiencias de las vitaminas que no consumen, pero también los desequilibrios que se producen en su ingesta. Los niños en hogares pobres extremos sufren distintas carencias alimenticias, por ejemplo, no consumen nunca proteínas de origen animal, lo que les afecta el desarrollo muscular y la resistencia física.

Los datos prueban que los pobres se enferman y son más vulnerables justamente porque no tienen las defensas básicas que se obtienen con la buena alimentación. El cuidado básico del ser humano debe tenerse desde el momento del embarazo hasta los primeros tres años de vida. Si no se alimenta al niño adecuadamente los daños que se producen en la personalidad son irrecuperables en el potencial del crecimiento y desarrollo humano, incluyendo el desarrollo de la inteligencia, la personalidad y la conducta social.

El trabajador pobre no cuenta en la vida social y está probado que la pobreza extrema dificulta la incapacidad de adquirir habilidades cognitivas básicas para poder funcionar. Esto repercute en la totalidad de la vida, la incapacidad para el trabajo productivo, bien remunerado, permanente. La desventaja biológica del hambre es múltiple, las carencias nutricionales implican pérdidas cognitivas, inhabilidad para el razonamiento y dificultades para adquirir nuevas habilidades.

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