Lunes 14 DE Octubre DE 2019
Domingo

La obesidad de la pobreza

Fecha de publicación: 20-12-15

Sin-título-3

José Luis Chea Urruela

Mientras que en los centros comerciales del país el hambre transforma en obesos a los niños de la ciudad, en las montañas del oriente del país, en pleno corazón del Corredor Seco, el hambre se come la vida de los niños indígenas chortís; greñudos, sucios, desnutridos, con la mirada perdida, brazos y piernas delgadas y la piel pegada al esqueleto, la tragedia de estos niños retrata y desnuda la vergonzosa realidad de la pobreza en Guatemala. Noticias hoy, estadísticas mañana.

Las obscenas cifras de la última Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de los guatemaltecos, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) nos presenta en cifras estadísticas, un aterrador retrato hablado de la pobreza en Guatemala. Según el estudio, seis de cada diez guatemaltecos viven en la otra línea, la línea de la pobreza y tres de ellos se encuentran en la línea de extrema pobreza, es decir, en un país de 16 millones de habitantes, 9.4 millones de guatemaltecos comen basura y de estos 3.7 millones de chapines se conforman con los desperdicios de la basura.

Sin embargo, paradójicamente, mientras más de la mitad de la población menor de cinco años padece de desnutrición crónica, según un reportaje publicado por la revista Crónica, Guatemala se ubica en el décimo lugar en el mundo con el índice de población mayor de quince años que padece de obesidad; es decir un 27 por ciento de los habitantes de Guatemala, un poco más de 4 millones, no solo son pobres o ricos, sino también obesos, cebados cotidianamente, por su propio gusto y presupuesto, con comida basura.

La pobreza mata cada año en el mundo, más gente que la Segunda Guerra Mundial, pero nadie se asombra, nadie se preocupa, nadie tiene remordimientos, porque en la implacable lógica de la ética moral que priva en siglo XXI, no se condena la injusticia sino el fracaso. Hay pobres por la ley del juego o la fatalidad del destino. ¿De qué se quejan? si la pobreza es gratis. Como dijera el visionario Platón “La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos”. La publicidad exacerbando los deseos manda consumir, pero la pobreza lo prohíbe, los pobres solo pueden “vitrinear”.

Lejos de avanzar en el cumplimiento de los objetivos de Desarrollo del Milenio, Guatemala retrocedió en la lucha por eliminar la pobreza y contrariamente a lo planificado, los pobres en Guatemala continúan reproduciéndose y multiplicando a una velocidad vertiginosa, demencial dirían algunos, sentando las bases para el eventual surgimiento de una Guatemala distópica y posapocalíptica donde al mejor estilo de la trilogía de Suzanne Collins, The Hunger Games, los pobres continuarán siendo, no solo objeto de explotación y desprecio, sino también, objeto de entretenimiento y diversión en el marco de la civilización como espectáculo.

Tradicionalmente, la pobreza, hija bastarda de la injusticia, ha sido denunciaba por la izquierda, reconocida por centro, y raras veces negaba por la derecha del espectro político, pero hasta el momento, los esfuerzos reales o ficticios que se han hecho para combatirla o erradicarla han fracasado; además, en los códigos morales de la actualidad ya no se condena tanto los injustos, sino a los loosers. Los que no tienen no son. Las cosas no son caras, es que no ganan lo suficiente. Tengo, luego existo.

Por otra parte, la espeluznante realidad de la pobreza en Guatemala trasciende el estudio elaborado por el INE, porque el mismo no toma en cuenta aquellos pobres que pudiendo comprar comida compran basura, aquellos pobres que siendo libres no tienen más opción que elegir entre la pantalla del celular y la pantalla de la televisión; tampoco menciona a aquellos pobres que no teniendo vergüenza, no pueden comprarla y finalmente no toma en consideración a aquellos pobres que teniéndolo todo, no saben que son pobres, porque siendo pocos, siempre están solos.

Mientras tanto, consultados los expertos internacionales sobre las razones del porque del fracaso de los objetivos de Desarrollo del milenio, los más preclaros me comentan que en el marco de la evaluación de los esfuerzos realizados para el cumplimiento de los mismos, ellos, los expertos, están centrando su análisis alrededor de tres ejes fundamentales. El Primero, el Segundo y el Tercero, a la vez que han iniciado un estudio comparativo basado en la experiencia de otros países en vías de desarrollo para evaluar las medidas que los mismos han puesto en práctica. Según dichos expertos, el primer eje tiene numerosos puntos de contacto con el tercer eje, y ambos están intrínsecamente vinculados con el segundo eje, razón por la cual se puede concluir que los tres ejes están íntimamente vinculados entre sí. En consecuencia, dentro de este contexto… bla-bla-bla.

Mientras tanto, como diría Eduardo Galeano, “la cárcel y las balas continuarán siendo la terapia de los pobres” el alivio temporal o definitivo de los posmiserables.