Sábado 7 DE Diciembre DE 2019
Domingo

Te deseo

Fecha de publicación: 13-12-15
Ilustración jorge de león > El periódico

César A.  García E.

Me permito la licencia que me parece un abuso de –hoy– tutear a mis lectores. Lo hago con el firme afán, de trasladar mi sentir, en estos días tan raros, de tanta amistad fingida, tanto convivio y mil tragos… y tan nutridos colores. Escribiré nuevamente –si Dios así lo permite– hasta enero, pues ya debo de descansar; de un año de traqueteos, de mucho bello trabajo del que nunca me he quejado por ser una bendición… una bendición que ejerzo, a veces muy agobiado, pero siempre con pasión; agradecido y confiado que –en cada paso que doy– Dios siempre me ha de cuidar, y como Único inmutable, en eso debo confiar.

Te deseo lo mejor, en el año venidero. Deseo que sientas paz que no comas por comer… que disfrutes los sabores, que no te distraigas tanto y disfrutes –en la mesa– los deliciosos olores. Deseo que te ejercites –más que para estar “chilero”– para botar valladares que son siempre inevitables y cuya superación, merece más que talento, más que fuerza en cada músculo… convicción y corazón. Deseo que te percates, el dinero es necesario, pero que lo imprescindible es lo que éste nunca compra: el amor y la salud, el hogar, a los amigos y la fe… que es plenitud.

Deseo que tus sentidos no sean desperdiciados, que valores tus andares, tus esperas, tus afanes… ¡que uses tus extremidades!, que en el tráfico inclemente pienses no en ti, sino en gente, que quisiera no esperar, aquel bus tan atestado de muchos trabajadores e infaltables delincuentes. Deseo que en cada luna, notes siempre que su brillo es tan dulce y admirable, además es ejemplar, deseo que –como ella y con tu vida– ilumines las tinieblas… signifiques esperanza para el desesperanzado, que en tus necias añoranzas, incluyas al que no tiene, te persuadas ampliamente que si ayudas a los otros, ayudas a los que amas; que tu propio bienestar es solamente una parte del bienestar general… cuando das es que recibes y recibes porque das, cuando amas es que vives y se muere sin amar.

Deseo tengas las fuerza de expresarte y expresar… tu opinión aunque no guste, que no caigas en la triste, en la pálida faena de decir lo que otros quieren, de ser caja de resonancia, criticar al criticado, insultar al insultado, ningunear al ninguneado y olvidar al olvidado. Deseo Dios te permita, escribir tu propia historia, con menos penas que glorias, pero en renglones alegres, recuerdes siempre a los tristes y pasajes de tristeza, tengas firme convicción, de que nada es para siempre… el sol volverá a salir y que debes aprender, en medio de la sequía, a valorar la abundancia y en medio del desazón a cultivar la esperanza y alegrar tu corazón.

Deseo que cada día, sean más tus alegrías, deseo que las descubras en las cosas más sencillas, que acaricies a tu perro y correspondas un poco, por tanta fidelidad; porque nunca está enojado y celebra tu llegada… que sea una algarabía, el consejo de tu viejo lleno de sabiduría; que agradezcas tropezones que pudieron ser fatales, que valores los achaques y que estos nunca interrumpan… lo que te falta del viaje. Deseo que te enamores de la vieja que fue joven, que no añores lo pasado y disfrutes lo presente. Deseo que reconquistes cada vez a tu pareja, no es tu amiga aunque esté añeja… pero también es tu amiga. Deseo que no te canses de orientar a los patojos; no importa si ya “están grandes”, siempre necesitarán… del buen consejo del viejo. Deseo que te hagas niño y que te tires al piso, a jugar con cada nieto que disfrutes la ilusión de cosas que no veías, que si tú eres el abuelo no te sientas el papá y que si eres el papá no consientas como abuelo.

Deseo que al arcoíris exista aunque no lo veas, como un fruto de esperanza de llegar a la presea. Deseo que cada noche caigas rendido y cansado… como premio a tu trabajo, o simplemente a los años y al amplio kilometraje que ha servido de andamiaje a la gente que tanto amas. Que en tu almohada esté la paz, no la angustia o desazón que El Señor cuide tus sueños y toque tu corazón.

Finalmente te deseo… que disfrutes los abrazos. Cuando abraces hazlo en serio, trasladando –en tus sentidos– los momentos más queridos, la gratitud más sincera, el amor sin interés… fraternidad verdadera. Que quieras mucho, te quieras… y que te dejes querer. Que estés claro y persuadido que un “te quiero” sin decirlo, es igual que el desamor y que el abrazo fingido no tiene ningún valor. ¡Piénsalo!