Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Domingo

¿Inermes, indefensos?

Fecha de publicación: 06-12-15
Ilustración jorge de león > El periódico
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Edelberto Torres-Rivas

La vida pública en Guatemala está desmoralizada, el clima de la vida pública, en general, es malo: la información, los debates, las declaraciones, las noticias llegan deformadas, reducidas, falseadas. El viernes 27 se informó que siete reos del penal Canadá, ubicado en Escuintla, habían sido asesinados. Esa es la naturaleza de las informaciones que a mi juicio envenenan el ambiente; ya nos acostumbramos a recibirlas, comentarlas con una queja hipócrita y olvidar. El domingo se supo que fueron 17 los asesinados en una pelea, resultado de una feroz rivalidad de presidio por su control. Los detalles son patéticos, hubo siete decapitados, el promedio de edad de uno de los grupos es menor de 25 años. El odio permanece, sin él no se sobrevive. Hay una sensación de desmoralización generalizada. Noticias tan dolorosas como esta envenenan la vida pública; por supuesto esto es inevitable.

Nuestra realidad tiene así mil maneras de atraparnos. Normalmente, se produce en el país un promedio de 14 muertos violentamente cada día con su noche, con un promedio de jóvenes de diecinueve años y un porcentaje creciente de mujeres asesinadas con odio sexual. Este martes nos sorprendió nuevamente la terrible noticia de tres mujeres asesinadas y tiradas en la calle, sin que nadie manifieste su indignación. Un piloto o su ayudante es asesinado quincenalmente… la muerte por no honrar con la amenaza. Doce propietarios pierden su vehículo diariamente. Los datos cotidianos hablan de una sociedad al borde del colapso.

El malestar ciudadano no se exacerbó con los resultados electorales como se esperaba, pues lo que obtuvo Jimmy con dos millones de votos lo adormecieron; en esa masa de apolíticos ello ha producido el-efecto-de-espera, o lo que cándidamente en algunos países se llama “el beneficio de la duda”. Moverse en esos ámbitos es dar lo perdido por un hecho, ¿cuánto tiempo tarda la esperanza convertida en duda y esta en abierto desencanto? El proceso electoral ocurrió en el seno de novedades inesperadas, que son esas que están ahí retando los resultados que había construido el sentido común. El gran perdedor fue Manuel Baldizón, pero Lider, su partido, llevó al Congreso 47 diputados; ese es el milagro del voto cruzado en el que el clientelismo admite el quiebre de lealtades. Tampoco ganó Sandra Torres, quien deberá retirarse definitivamente, convencida de que los electores urbanos no la quieren.

Hay otros motivos para que el clima de la vida pública se pervierta y el ciudadano se desarme. Es la locura vial que ya se está sufriendo, una situación en lo cotidiano del guatemalteco urbano que es dueño de uno o más automóviles. En la clase media y alta el promedio son tres y por ello empiezan a ser víctimas de su propio orgullo, a medida que pasa el tiempo: cada año se incorporan al parque automotriz 90 mil automotores, de los cuales el 30 por ciento son nuevos. Casi un millón de personas agostan sus vidas en la impotencia y la rabia de invertir “dos horas promedio para llegar al trabajo”, y/o llevar a los hijos a la escuela y otro tanto para volver a casa. El caos vial tiene efectos negativos en el cuerpo y en el ánimo, que se incorporan a la conducta enfermiza del guatemalteco; le producen fatiga nerviosa, agresividad, exacerbación en los sentimientos, frustración y hostilidad. ¿Y a quienes usan transporte público? A ellos les ataca otro infierno entre violencia, acoso, inseguridad y mal servicio.

Trabajaron en la CICIG durante muchos años, allí aprendieron el manejo legal de situaciones políticas de alto valor confidencial, que se supone constituye un capital propio de la institución. Los Cristianos son dos abogados costarricenses que fundaron una empresa de asesoría legal, más unos guatemaltecos que se sumaron. La conducta profesional que anunciaron públicamente los Cristianos es éticamente dudosa, pero la sola mención como noticia, por sí misma, es condenable y suma al malestar: un bufete de abogados que se ocupará de temas similares a los que manejaban en la CICIG. Si así no fuera, ¿por qué dar tan impetuosa excusa de que no lo harán? Si las razones para quedarse en Guatemala son de orden personal, los Cristianos pudieron fundar el bufete como cualquier otro sin el ruido ni el súbito anuncio periodístico. Confiamos en que la CICIG no se desgranará, que no se convertirá en cantera de expertos que de acusadores se van a convertir en defensores con un buen fajo de dinero de por medio. El mal ejemplo de los Cristianos no es muy cristiano. ¿Muy sospechoso no, licenciados?

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