Lunes 18 DE Noviembre DE 2019
Domingo

El lado humano del Presupuesto

Ma. Isabel Carrascosa
Sociedad de Plumas

Fecha de publicación: 06-12-15
Ilustración jorge de león > El periódico

El día lunes se aprobó uno de los decretos más importantes que anualmente le corresponde conocer al Congreso de la República. La obligación que tiene el Congreso de conocer este decreto es parte del sistema de pesos y contrapesos políticos que velan por mantener cierto equilibrio de fuerzas. Pero que al final, nos deja a los ciudadanos un mal sabor de boca, porque lejos de ser un ejercicio técnico se convierte en una serie de dedazos antojadizos.

En materia presupuestaria el tema político es el que manda, pero eso no quiere decir que este sea carente de argumentos técnicos. Es comprensible que este sea un proceso en el que el Ejecutivo haga lo posible por hacer prevalecer su idea de Estado y por lo tanto sus prioridades presupuestarias, y en el que grupos de interés peleen por verse beneficiados. Este último es el caso de muchas organizaciones no gubernamentales, que fueron tema central en la discusión mediática y política de este presupuesto.

La discusión sobre las ONG debería de basarse en resultados y debería de ser competitiva. La existencia misma de estas y de otras entidades sin fines de lucro responde, en muchos casos, a la ineficiencia o incapacidad del Estado de brindar estos servicios. Ya sea por la lejanía de donde estas prestan sus servicios (muchas que prestan servicios de salud básica o servicios complementarios a la educación), por el tipo de servicio (bomberos voluntarios) o por su especialización. En fin existen todas esas, y también existen otras que son creadas con fines de lucro y que no son más que otra forma de expoliar al Estado y además competir de forma desleal con empresas contratistas.

Considerando el gran abanico de entidades que existen. Creo que hubiera sido positivo generar una lista de aquellas entidades que verdaderamente han ejecutado y cumplido a cabalidad con sus objetivos o bien una lista negra de aquellas que han sido señaladas y que no han ejecutado correctamente, de lo contrario van y vienen los dedazos antojadizos y no estamos generando incentivos positivos para que estas entidades sean competitivas y eficientes.

Dentro del gran abanico de entidades hay una que llama la atención por su naturaleza y funcionamiento. Ese es el caso de la Unidad de Oncología Pediátrica, esta entidad es de las primeras sino la primera entidad pública privada en Guatemala. Y, desde mi particular punto de vista, un modelo de gestión público privado excelente. Contrario a la mayoría de ONG esta es una unidad pública a cargo del Ministerio de Salud, es decir forma parte del Gobierno, pero que se maneja en parte con ingresos privados y en una menor parte con ingresos públicos. Esta entidad tiene un doble control, uno por parte del Estado y otro externo por parte de los donantes, que somos todos aquellos que aportamos a AYUVI mediante donaciones y voluntariado.

La UNOP se dedica a brindar tratamiento para niños con cáncer, es el único lugar especializado en esta materia en el país y, seguramente, el mejor en Centroamérica. Es un nicho de esperanza para familias guatemaltecas que sufren ante la impotencia de tener a un hijo enfermo. Con sus servicios, a través de los años, este lugar se ha convertido en la esperanza para niños guatemaltecos de todas clases sociales que buscan encontrar una salida a esta enfermedad que puede ser mortal.

Los resultados y la transparencia con que trabaja UNOP es ejemplo a seguir tanto para ONG como para entidades del Estado. A esto deberían de aspirar ambas porque recibir fondos del Estado es recibir parte del esfuerzo y del trabajo de los guatemaltecos que ya sea en forma coactiva, mediante impuestos, o en forma voluntaria, con donaciones entregamos como parte del ejercicio de ser ciudadanos.

Al contrario de otras ONG o entidades públicas la UNOP atiende únicamente a niños y adolescentes, quienes se constituyen en la población más grande en Guatemala. Entre más niños haya en un país, más niños con cáncer y esta unidad les da la oportunidad de que puedan salvarse con diagnósticos tempranos. El aumento en las donaciones privadas para AYUVI ha sido positivo, lo cual hace evidente que este es un tema sensible y de importancia para los guatemaltecos. Pero que no mueve a los políticos.

La UNOP tiene años de recibir exactamente el mismo aporte por parte del Estado, pero cada año recibe más de los ciudadanos donantes. Esto pareciera una excelente noticia, muchos pensarán que esa es la razón precisa por la cual no es necesario que tenga un aporte estatal sustancial. A final de cuentas, hay otras entidades que no tienen esta naturaleza y que no reciben nada sino es del Estado. Pero eso es falso, la obligación primaria de velar por la salud de los niños es del Estado. Y es que a diferencia de muchas otras necesidades que pueda inventarse el Gobierno o que los ciudadanos consideren obligaciones del Estado, los niños son las personas más vulnerables de la población. Y además de ser los más vulnerables, son los menos responsables de su situación pues no tienen la libertad de un adulto de escoger y responder a los retos de la vida.

Este año UNOP requería de un aporte mayor al habitual por parte del Estado para poder seguir atendiendo a pacientes y para poder tener una cobertura más amplia. Pero UNOP no tuvo la suerte de estar en la lista de los favoritos de los diputados.

Conocer el presupuesto del Estado, es honrar el costo de la formalidad que asumimos los ciudadanos quienes pagamos impuestos y cedemos parte de nuestros ingresos al mantenimiento y funcionamiento del Gobierno. Es nuestra responsabilidad exigir que estos ingresos se ejecuten y se asignen de la forma más transparente y eficiente. De lo contrario nos enfrentamos a un Presupuesto que además de ser deshumanizador es carente de criterios técnicos de competitividad y rendición de cuentas. Y de esta manera generamos incentivos perversos que destruyen hasta las políticas públicas más efectivas.

Es por eso que en enero, el Presidente electo no tiene más excusas. Deberá aplicar dentro del modelo ya otorgado por el Legislativo los criterios más técnicos para hacer los ajustes necesarios para cumplir con las expectativas ciudadanas.

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