Lunes 15 DE Julio DE 2019
Domingo

Los hermanos estudiosos

Ingris quiere llegar a la universidad, igual que su hermano Freddy. Para lograrlo ambos deben seguir estudiando mientras luchan contra el cáncer.

Fecha de publicación: 02-12-15
Foto: Walter Peña
Por: Juan D. Oquendo elPeriódico

Antes de que el Sol despunte entre las palmeras de la aldea San Antonio Las Flores, Río Bravo, Suchitepéquez, Jacinto Roque se levanta a trabajar la milpa. Su esposa, Irma Barrios, se prepara para salir, quizás hoy logre vender algún animal o haya ropa para lavar y juntar un poco de dinero. Alguien más está despierta, Ingris, la más pequeña de cuatro hermanos: Anita, Fredy y Michael.

La niña bajita, de tez morena y ojos grandes debe marcharse de casa una hora antes que los demás chicos de su comunidad si quiere llegar a tiempo a clases. La Escuela Oficial Rural Mixta José Joaquín Palma está a un par de kilómetros del hogar de los Roque Barrios y recorrer montículos entre la hierba o sortear el río con un par de muletas no resulta tarea fácil para la niña de once años.

Los problemas empezaron en 2013, Ingris sufría constantemente de dolores en la pierna izquierda, además estaba hinchada. Irma decidió llevar a su hija al médico pero no obtuvo una respuesta favorable: “llévela al Hospital de Tiquisate, quizás allá sepan qué tiene”. La niña se sometió a una serie de exámenes pero los resultados eran poco alentadores: “debe viajar a la capital, a la Unidad Nacional de Oncología Pediátrica (UNOP)”.

En noviembre de ese año le diagnosticó osteosarcoma en el fémur. Este tipo de tumor afecta por lo general a niños y adolescentes, y se desarrolla en los huesos que más rápido crecen. Según el tamaño de tumor, se recurre a la amputación o a la desarticulación del hueso. La quimioterapia para Ingris comenzó ese mismo mes, luego de que se le desarticulara la pierna izquierda.

Dos años después terminó el tratamiento y ahora está en remisión: no hay más cáncer. “¿Podré continuar estudiando?, nos preguntó Ingris angustiada”, recuerda la doctora Marisol Bustamante, a cargo del caso en UNOP. Por eso necesita una prótesis que pueda irse adaptando conforme su crecimiento según las recomendaciones de algún ortopedista pediátrico.

La escuela es importante para Ingris, está aprendiendo a leer y escribir. “Con la lectura puedo viajar a otros mundos”, dice con una sonrisa. Su familia la ha visto colgar una hamaca frente al comedor o subirse a un árbol con un libro bajo el brazo.

Cuando no va a la escuela Ingris viaja hacia la ciudad con su mamá, para sus chequeos en la UNOP. Cincuenta quetzales de ida, cincuenta quetzales de vuelta. Irma llama a su esposo, esperando que él haya tenido tiempo de ir a cargar el teléfono a las tiendas que están junto a la carretera ante la falta de energía eléctrica en casa, una construcción que les prestaron desde hace nueve años junto con la finca donde siembran milpa y crían animales.

Los Roque Barrios necesitan una fuente generadora de energía eléctrica para facilitar su comunicación, pero más importante para poder conectar los electrodomésticos con los que sueñan para preparar los alimentos de su familia. Ingris necesita una dieta especial, al igual que su hermano Freddy.

Freddy viaja cada quince días hacia la UNOP. Él se encuentra en la mitad de la quimioterapia que recibe por la leucemia linfocítica aguda que se le diagnosticó a principios de este año. El caso de dos hermanos con distintos tipos de cáncer que no son hereditarios nunca deja de llamar la atención para la doctora Bustamante, que atiende a ambos.

El joven de quince años ya terminó la primaria, pero no pudo continuar por las condiciones económicas de su hogar. Lo mismo sucedió con Anita, la hermana mayor, que tiene un bebé de un año: Josué. Solo Ingris y su hermano Michael de trece años van a la escuela. Sin embargo los cuatro quisieran llegar a diversificado y optar a una carrera universitaria: ser profesionales. Ingris una licenciada y Freddy un doctor.

Ingris sueña con una prótesis para llegar más rápido a la escuela, jugar con sus hermanos y su sobrino y trasladarse con mayor facilidad. Freddy quisiera una bicicleta para transportarse y poder ayudar a sus papás que se esfuerzan para que él y sus hermanos no tengan que trabajar. Le gustaría terminar sus estudios y ver otra vez a sus amigos.

Los Roque Barrios no pierden la esperanza especialmente “cuando se tiene a los mejores papás para cuidarnos porque no se han aburrido de nosotros”, dicen los hermanos. Ingris sonríe y explica: “Deseamos curarnos para algún día cuidarlos de vuelta”.

LOS HERMANOS ROQUE BARRIOS NECESITAN

>Cita con un ortopedista pediátrico para Ingris
>Prótesis para Ingris
>Bicicleta para Freddy
>Fuente de energía eléctrica
>Refrigeradora
>Estufa de gas
>Zapatos y ropa para los hermanos (Anita 17, Fredy 15, Michael 13 e Ingris 10)
>Juguetes para los hermanos acordes a su edad
>Ropa de bebé para Josué
>Víveres