Martes 22 DE Octubre DE 2019
Domingo

Zunil: “no al desarrollo…”

Laura Castañeda
Sociedad de Plumas

Fecha de publicación: 22-11-15
Ilustración Víctor Matamoros > El periódico

Las autoridades del municipio de Zunil en Quetzaltenango acaban de certificar por medio de acta, que 5 mil 432 vecinos expresaron su voluntad dando un “…no rotundo…” al Desarrollo. Sí, usted ha leído bien. Aunque parezca contrario al sentido común y a la ley natural, según la cual el ser humano aspira a una vida de suceso, desarrollo de talentos y superación, esto sucedió en Zunil.

Según el acta que da cuenta de los resultados de la consulta municipal llevada a cabo el pasado 18 de octubre de 2015, esta cantidad de vecinos empadronados dijeron No al desarrollo, instalación y operación de los siguientes tipos de proyectos: hidroeléctricas, geotérmicas, instalación de postes de transmisión eléctrica, postes de telefonía celular, instalación de megaproyectos y la exploración y explotación minera, por supuesto, esta última nunca falla en el petitorio de las mal llamadas consultas comunitarias.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística en el municipio de Zunil viven entre 28 mil a 41 mil habitantes, lo que quiere decir que entre el 13 al 19 por ciento de los habitantes decidieron el futuro del departamento. Según los datos que arroja el acta de la municipalidad, con base en los vecinos empadronados, fue el 63 por ciento el que decidió que no autorizan el desarrollo para el municipio.

A este punto, es tal la irracionalidad del hecho consultado, que es completamente estéril la discusión sobre cómo se toma la mayoría para la decisión de este asunto tan trascendental para el futuro de una comunidad.

Lo que sí debe ponerse a discusión y examen son dos cosas: quiénes son los responsables de condenar a generaciones futuras a vivir en las mismas condiciones o peores de las que vive la generación actual; y quién es el responsable, jurídicamente hablando, de que la autonomía municipal mal entendida esté por encima del bien común y de la Constitución Política de la República

La respuesta al primer cuestionamiento la deben responder las autoridades ediles, el Concejo municipal y las ONG que viven de la cooperación internacional que deambulan por Guatemala motivando a las autoridades a declararse en contra del sentido común, a cambio a saber de qué, y las “ayudan” para que organicen este tipo de eventos comiciales so pretexto de proteger la cultura y el medioambiente.

Sería interesante saber qué opinan en los países cooperantes los ciudadanos que aportan fondos a sus causas, quienes seguramente piensan que lo hacen para el beneficio de los pobres y las minorías.

El segundo cuestionamiento es menos una externalidad que el anterior y es más reprochable. El origen del fundamento de un acta como la que da vida a la resolución municipal viene motivada por una resolución de la Corte de Constitucionalidad que en el año 2013 decidió, que los resultados de las consultas plebiscitarias, las que se basan en el Código Municipal, aun cuando estuvieran decidiendo asuntos de competencia del Gobierno central, como lo son la disposición de los bienes del Estado, eran “vinculantes” para las autoridades municipales al momento de emitir resoluciones de su competencia en torno al asunto consultado en el municipio.

El resultado de un fallo como este es la fractura institucional.

Zunil no tiene la culpa. Lo acontecido en Zunil es tan solo la prueba de que cuando el máximo tribunal emite fallos políticos y no jurídicos por querer quedar bien con todos los grupos de presión, emite resoluciones que promueven la anarquía y el desorden social del que se aprovechan los vividores agitadores del sistema.

Será un reto para la siguiente magistratura de la Corte de Constitucionalidad, que está próxima a elegirse, revertir fallos como el identificado en el Expediente 4639-2012 y 4646-2012 que lo único que promueven es miseria, anarquía y desolación en estas comunidades.

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