Miércoles 26 DE Junio DE 2019
Domingo

La involución de las especies

Fecha de publicación: 15-11-15

Sin-título-1

César A. García E.

No menos sinvergüenzas que quienes les patrocinan, hacen negocios con ellos, sobornan para bloquear o sacar leyes, o simplemente para endeudar –obscenamente– al país, dineros que se usan en gran parte para ejecutar obras desde el Legislativo, cuando es el Ejecutivo el obligado a ello… son los diputados. Difícilmente encontraría uno una versión involutiva más rústica y depredadora, dentro del género humano. La mayoría carente de alma, ausentes de escrúpulos, ignorantes y –sobre todo– cachimbiros, proponiendo, para definir “cachimbiro” el siguiente concepto: “Dícese de todo aquel mequetrefe que no sabe otra cosa, más que mentir, adular y que ostenta pésimo gusto, amador de la lisonja y de la riqueza espuria”.

Viéndose descubiertos, estos baratos demagogos y asustados porque el pueblo los sacaría a patadas, luego de tanto escándalo protagonizado desde el Ejecutivo, en los que ellos son –indudablemente– “socios” (sobrestimaron el valor del cándido y adormecido pueblo), no quisieron dejar de “protagonizar” y de vestirse de dignos. Era realmente una oportunidad –para ellos– de aprender que el camino de la malandanza lleva a la destrucción y pudieron vindicarse, protagonizando gestas honradas. Por ejemplo pudieron proponer eliminar el listado de obras y renunciar a su ejecutoria, a todas luces inconstitucional y amoral; también pudieron denunciar y publicar el listado de plazas fantasmas de ese asqueroso organismo y revocar el pacto colectivo lesivo firmado por el “flamante” ministro de Economía actual… pero no, era mucho pedir, a cambio, hacen acto de contrición, pero a lo hipócrita que es su especialidad.

Esa gentuza no está dispuesta a cambiar, de manera tal que, en lugar de proponer algo valioso para el país, exponen más demagogia a través de formulación de leyes que servirán para muy poco. Se han hecho pasar por ovejitas sacrosantas, pero no se percatan de que sus colas de chacales, son extremadamente largas, como para que las tape un trajecito de lana en pie, también ignoran que su tufo a hiena es insoportable e insostenible. Aprobaron –entre bombos y platillos– dos iniciativas de ley, mismas que –según se les oye decir– protegen a la familia guatemalteca. Analicemos, someramente, lo que hicieron los fermentados diputados y observemos las consecuencias inmediatas:

1.-Prohibición de que menores de edad se casen, con consentimiento de los padres:

 

a) Problema: Claramente es una salvajada que los padres canjeen por animales, un pedazo de tierra o vendan por dinero a sus hijas. Ello fomenta muchas cosas torcidas, entre las cuales podríamos pensar en baja o carente autoestima, maltratos y violación del derecho de libertad que es sagrado. Es obvio que el problema es mayúsculo y genera muchas niñas madres, demasiados niños descuidados y desnutridos, favoreciendo un machismo despiadado que se agrava al considerar a una hija mujer, como mercancía.

 

b) La solución: ¿Terminará con el problema esta nueva ley de la que tanto se presume? Lamentablemente no será así; el camino más efectivo, habría sido tipificar el delito de trata de personas, en estas transacciones de padre a un tercero, o aplicar todo el rigor de la ley existente, para encarcelar a quienes tienen relaciones sexuales con menores. En Guatemala la ley se irrespeta –casi– de cabo a rabo y las transacciones de menores con más leyes no terminarán. Con la aplicación –rigurosa– de las leyes existentes ya se hubiese reducido ostensiblemente. Si las vigentes se irrespetan, ¿Por qué la nueva ley no? El poder coercitivo del Estado, en nuestro país es un chiste. Cito el ejemplo de la disposición ridícula del chaleco –color partido Patriota– para los motoristas, ¿Se han reducido las muertes desde estos vehículos? No.

 

c) La consecuencia: las niñas que otrora se casaban, accediendo así a algún derecho por ser esposas y no convivientes, así como garantizándoles al menos el apellido a sus hijos, con la posibilidad de demandar –por alimentos– a padres irresponsables, hoy ya no tendrán esa remota opción. Sin matrimonio posible, se multiplicarán las uniones de hecho ¿y quién podrá evitarlo?

 

2.-Regulación de tarjetas de crédito y tasas tope: este tema es el demagógicamente más útil para los diputados, porque declaran, “protegen al tarjetahabiente contra los abusos y excesivos cobros”, pero ¿Esto realmente ocurre con la nueva ley? Me parece que no:

 

a) Problema: Existen abusos –en muchos ámbitos– desde los cobros inmorales de prepago en el teléfono, tiempo que no se usa pero se cobra y se vence, hasta cargos abusivos, comisiones y otros cobros en la operatoria financiera supervisada y no supervisada. Ello provoca que las trampas que ofrece el financiamiento rápido, atrapen a muchos incautos… ¿Pero es la solución una ley, o sería mejor que dejaran de ser incautos, educándoles? ¿La ley repercutirá negativamente en la actividad económica o no?, ¿La ley fomentará más la usura subterránea de tasas del diez por ciento diario o no? Son preguntas que debieron hacerse los demagogos del Congreso… pero dudo que siquiera alcancen a comprenderlas.

 

b) Solución: La única solución viable, es la educación financiera de los atolondrados y endeudados, así como las nuevas generaciones, parte de la solución es –también– el fomento de la competencia que –afortunadamente en las lides financieras– es feroz, en beneficio del cliente. Es menester explicarle a la gente la diferencia entre un banco, una financiera, una financiadora, una casa de empeño, una tarjeta de crédito, un agiotista, una microfinanciera productiva, una de usura, una cooperativa, un centro de saqueo vestido de fundación o asociación, etcétera. Es fundamental que la gente sepa que a mayor agilidad y menos exigencias en el desembolso de un crédito, mayor tasa, es importante que sepa la diferencia entre una tasa efectiva, una real, una flat, etcétera. Todas las empresas deben ser rentables y recuperar lo prestado, a personas sin fiadores y por montos pequeños es virtualmente imposible, de modo que los “tarjeteros” deben trabajar a base de provisiones y reservas, para paliar las pérdidas de los morosos. La ley no soluciona el problema, solo limitará la oferta de crédito, es decir reducirá la competencia. Una nación digna, empieza por su gente decente que honre sus compromisos… y proteger al moroso, constituye un incentivo perverso.

 

c) Consecuencia: Los agiotistas se deben estar –ahora mismo– relamiendo porque quienes deben en tarjetas de crédito –a intereses ciertamente altos pero sin los cuales ese negocio es inviable por el alto nivel de impago– caerán en sus redes. Mientras las tarjetas de crédito cortan beneficios a quienes no las usamos como fuente de financiamiento, mientras se desaparecen las “cuotas” sin intereses que ayudan a muchas familias a comprar y dinamizan el comercio y por ende la economía, las casas de empeño, los usureros publicitados o solapados, cobrarán –fácilmente– el doble de lo que cobran las tarjetas de crédito. Al limitarse la oferta, los precios suben, eso lo deberían saber los diputados o sus costosos “asesores”… pero es mucho pedirles, pues su objetivo no es arreglar nada, sino solamente “lavar cara”, pero me pregunto ¿Habrá diferencia entre un zope con cara sucia y uno con cara limpia? No creo.

Sería interesante ver las referencias bancarias y comerciales de los proponentes de la ley, de quienes la empujaron, la defienden y se jactan de grandes guatemaltecos… seguramente habrá muchos morosos y resentidos, contra empresas financieras, por sus pésimos manejos –personales– y su galopante ignorancia.

La demagogia es en sí misma corrupción, porque se está faltando a la verdad, se tima y se canjean promesas vacías, por ilusiones de cándidos que hoy aplauden al Congreso que con gran comodidad se ha ganado el puesto del “Peor de la Historia”. Por su parte el gobierno de “transición”, presidido por Alejandro Maldonado… llegó para languidecer y morir rápidamente, sin un solo aporte serio. Como nadie Maldonado y Soria, tenían la oportunidad de oro –por ejemplo– para purgar al sindicalismo nefasto y ladrón que ha avasallado y pisoteado la educación y la salud pública del país… y que hoy se acerca a los diputados para fraguar su permanencia. ¡Lástima que usted llegó “a pasar el agua” don Alejo, Guatemala no está para eso! Eso sí los demagogos ahora sumarán otro nombre a los “mejores presidentes contemporáneos” Ramiro de León y Alejandro Maldonado ¿Mejores por qué? Por ser insustanciales, sería la respuesta honrada.

La involución de las especies chapina –manejando el poder, endeudando y robando– es posible porque el país, a través de la indiferencia y la permisión de los pensantes, ha creado una subespecie sin discernimiento. Ello puede sonar peyorativo, pero mi intención es presentar el drama de la realidad nacional, tal cual lo conozco ¿Cómo se puede llamar a la mitad de la población que fue infante desnutrido crónico y cuyo cerebro no se desarrolló adecuadamente, ni su ímpetu, ni su cuerpo, ni su intelecto, ni tuvo acceso a educación y alimentación mínima? Se trata de una triste subespecie maleable, cándida y siempre esperando resultados de los más despreciables individuos que se solazan en engañarles. La involución de las especies chapina, permite que alguien sea calificado de mejor que otro por ser: mujer, indígena, gay, exguerrillero, criminal o rico… y no porque sea trabajador, cabal, decente e inteligente; la involución de las especies ha trastocado los valores y ha proscrito la virtud. ¡Piénselo!