Viernes 15 DE Noviembre DE 2019
Domingo

“El lesbianismo es una posición política”

El próximo 14 de enero llega al Congreso de la República un nuevo bloque de izquierda integrado por tres activistas que prometen refrescar la forma de hacer política en Guatemala. Entre ellos, Sandra Morán, exguerrillera del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), feminista, lesbiana y artista. Ella es la primera mujer que llega al Parlamento con los primeros tres títulos claramente identificada. No cree en el matrimonio, aunque apoyaría iniciativas para procurar el enlace legal de parejas del mismo sexo. Su preocupación como feminista es lograr la disminución de la mortalidad materna y los embarazos en menores de 14 años. Fortalecer el papel de la mujer es su principal fin en una agenda legislativa nacional que venga de las organizaciones civiles y sociales.

Fecha de publicación: 15-11-15
Sandra Morán Diputada electa 2016-2020
Por: Pavel Gerardo Vega / Conversación

¿Por qué le interesó la diputación?

– El Congreso es el espacio de representación del pueblo, es donde se toman las decisiones necesarias para la inversión social. Es un espacio fundamental de ejercicio de soberanía. Yo tomé la decisión de la candidatura a principios de mayo, a partir del despertar del 16 de abril en el marco de las posibilidades de una Asamblea Nacional Constituyente.

La propuesta de este nuevo partido de izquierda se atreve a participar con una candidata lesbiana en una ciudad conservadora ¿creyó que no se le iba a aceptar como diputada?

– Yo pensé que quienes iban a quedar de Convergencia eran los compañeros de Occidente, que son quienes representan a los pueblos, más que la ciudad y el departamento de Guatemala. Sin embargo, me parece que el hecho de que quedáramos personas nuevas es porque la gente está buscando nuevas voces, nuevas representaciones o gente que no está ligada a los partidos tradicionales y conservadores. En ese sentido, es un reto porque este Congreso va a estar muy presionado por los movimientos sociales. El hecho de que claramente esté identificada con quien soy, es porque creo que la transparencia empieza por todos lados, no solo tiene que ver con dinero. Tiene que ver con quién sos, cómo te presentás ante la gente. Hay quienes te aceptan y quienes no, pero esa es la sociedad en la que vivimos.

¿Le costó ser lesbiana en el EGP o en otras organizaciones en las que participó?

– Lo que pasa es que la identidad pública, mi identidad sexual, es un proceso. Me costó como le costó a todo el mundo. Aceptarse, en primer lugar. El ser pública es el paso que la mayor parte de gente no da, y quizá por eso llama la atención que yo lo haya hecho, porque requiere bastante valor para enfrentar las consecuencias. Para la mayoría, es que los padres no los aceptan, que los amigos dejan de ser amigos, que depende de dónde trabaje, los aceptan o les quitan el empleo. Son muchísimas cosas a las que se enfrentan y por cuestiones de defensa propia la gente no sale del clóset. Que yo lo haya hecho, es un acto de transparencia, pero también es una decisión que se tomó porque es tiempo de romper los tabús en este país. Somos una sociedad cambiante, este año se demostró. Tenemos que seguir abriendo caminos y creo que es lo que yo he hecho casi toda mi vida, en donde haya necesidad. Yo soy parte del movimiento feminista y del movimiento revolucionario, y como tal, implica decisiones de confrontar sociedades conservadoras y manejadas por un pensamiento patriarcal capitalista, racista y creo que yo estoy decidida a eso, porque esconder quienes somos es muy doloroso. Ha costado en todo, incluyendo en mí misma y con mi familia.

Existe un estereotipo que se maneja en la sociedad sobre el movimiento feminista y es que se cree que solo pertenecen a él las mujeres lesbianas ¿Cómo interpreta este pensamiento instantáneo?

– Lo que pasa es que ser lesbiana es un sentido negativo, ser feminista es un sentido negativo. Por eso hay compañeras en las comunidades que dicen “yo lucho por los derechos de las mujeres, pero no soy feminista”, porque ser feminista implica que seas loca, que seas lesbiana o incluso que seas prostituta. Eso son ataques negativos, somos un país en el que estos ataques llegan incluso a la muerte. En tiempos de la guerra, y ahora mismo, si alguien es atacado se dice que en algo andaba metido, además somos una sociedad con muchos prejuiciosos. Efectivamente, muchas de las mujeres feministas somos lesbianas, pero no todas. Hay corrientes del feminismo, como las lesbianas feministas, que sí plantean el rompimiento con la heteronormatividad y la heterorrealidad como parte de su expresión política. Pero hay otras feministas que son heterosexuales, pero se denominan lesbianas políticas, o sea que hacen su actuación confrontando la idea de la heteronormatividad, pero en su vida personal son heterosexuales. Tratan de que en sus relaciones interpersonales haya cambios concretos sociales, incluso en su misma relación de pareja. Porque el planteamiento es que los cambios en un país, no solo vienen de políticas públicas y de leyes, vienen de cambios concretos en la vida cotidiana de las personas. Entonces, el feminismo es una posición política, es una forma de vida, es un compendio de teorías, es una forma de ver la realidad…

¿El lesbianismo se puede convertir en una posición política?

– Exacto, el lesbianismo es una posición personal, pero también es una decisión política, porque implica retar esa normatividad de que todo es binario, de que todo es hombre-mujer y que lo único que existe es el amor romántico entre un hombre y una mujer. Todo eso está enmarcado en la concepción cristiana de que la relación hombre-mujer es única y exclusivamente es para la reproducción humana, y toda la parte del placer va para fuera, porque incluso el placer es pecado. Entonces, es un cuestionamiento a todo eso. Al final de cuentas, la propuesta es vivir mejor, vivir en plenitud, no estamos hablando de libertinaje, porque hasta con eso se nos critica. Aunque si hay personas que deciden tener una vida sexual muy amplia, es su decisión, pero el planteamiento político no es el libertinaje, el planteamiento político es crecer con la capacidad de ser quién sos y decidir por vos mismo y estar con quién sos feliz. ¿Por qué vas a recibir críticas y vas a tener obstáculo cuando sos feliz con esa persona? Esas son la luchas que tenemos que hacer, y no es una lucha de uno u otro, por supuesto, es una lucha progresista, es una lucha de un pensamiento más revolucionario porque los conservadores lo que tienen es un miedo atroz al cambio.

Hablando de su papel en el Legislativo… el matrimonio homosexual ¿sí o no?

– Yo no creo en el matrimonio, porque para mí es un contrato que se establece y que si las mujeres no tienen cuidado, se establece con normas que ni siquiera se dieron cuenta de que firmaron. Entiendo la necesidad legal de tener un papel en el tema de herencias, en la identidad de los niños y las niñas, entiendo eso, y también lo entiendo en el marco de las parejas homosexuales. Hasta el momento yo sé que aquí eso no es una demanda del movimiento LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) y cuando lo sea trabajaremos en el tema conjuntamente. Una metodología que yo voy a tener, es que las propuestas serán las que vengan de los movimientos sociales. Es decir, hay muchísimos proyectos elaborados en los movimientos sociales, como para que en el Congreso nos inventemos cosas. Vamos a hacer voz, canales e intermediarios para que haya esa relación permanente.

¿Cuál es la postura sobre el aborto?

– A discusión. Existe la problemática de las niñas embarazadas y el tema de las muertes maternas. Creo que son cosas que el movimiento feminista ha levantado, la despenalización del aborto, y creo que hay que seguir trabajando para ver posibilidades.

¿Qué opina de que los homosexuales puedan adoptar?

– Creo que es posible, si hay personas que quieren adoptar como una forma de concretar sus familias por ese medio. Me parece que muchísimos niños y niñas agradecerían tener una familia, entendiendo la familia no como mamá, papá e hijos, sino que se convierte en una familia ampliada. Somos una sociedad en donde nuestras familias son ampliadas. Producto de la guerra y de la migración, nuestras familias tienen diversas formas, yo creo que en ese marco de diversidad debe existir una ampliación para eso.

¿Van a trabajar algún proyecto en esos sentidos?

– Yo estoy trabajando con la comunidad LGTB y dependiendo de la agenda de la comunidad, así serán las propuestas.

Si la propuesta fuera proponer este tipo de leyes a favor de la comunidad LGTB, ¿cómo se va a enfrentar a un presidente conservador (Jimmy Morales) que se ha declarado en contra de estas reformas?

– El presidente lo ha evidenciado en sus shows, es un pensamiento sexista y homofóbico. Esperaría que siendo Presidente y representando a la unidad nacional haga un esfuerzo para cambiar esa forma de pensamiento y lo amplíe. En el Congreso también existe ese pensamiento y es donde se tiene que discutir, pero nada va a avanzar si no hay afuera una presión social. Es un reto para la sociedad, cuántos de los 25 mil o 60 mil que salimos a gritar contra la corrupción nos vamos a mover por estos temas y por la protección a la naturaleza, para salvaguardar el interés de los niños y niñas. Ese es el reto. Una de las cosas que aprendimos, espero yo, es que juntos, con objetivos comunes, podemos lograr cosas y yo espero que otros temas más allá de la corrupción nos muevan.