Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Domingo

La obligación de votar, sin alegría

Edelberto  Torres-Rivas

Fecha de publicación: 11-10-15
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Ilustración Víctor Matamoros > El periódico

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Un 70 por ciento de ciudadanos votaron el 6 de septiembre y un porcentaje menor, un mes después, no sabe qué puede suceder. Y de nuevo son muchos los que no quieren votar, porque las alternativas no les atraen. La democracia guatemalteca crea la oportunidad ciudadana de no votar. ¿Es esta una disfunción propia de la riqueza del escenario electoral? Las elecciones de 2015 ocurren en un momento crítico de la historia del país. El primer efecto disruptivo se creó con el escándalo de la lucha contra la corrupción de la cúpula gobernante. Luego, el Estado perdió legitimidad, ya no obtiene el reconocimiento de la población porque no cumple con sus funciones gubernamentales, y al perder autoridad produce nuevos espacios para el crimen.

El azar que a veces se desliza por los escenarios de la vida y rompe toda posibilidad de explicación causal provocó desde abril una irrupción de masas. La crisis política se llena de multitudes, pero esto no fue una amenaza al orden donde habrían de celebrarse las elecciones generales. La protesta siguió y a finales de agosto ya sumaban más de 200 mil personas desfilando por avenidas y plazas exigiendo que los políticos criminales se vayan del poder. Entre vuvuzelas y pancartas las masas gritaban que “en estas condiciones no queremos elecciones”.

Pero las elecciones ocurrieron normalmente en su primera vuelta. El clima movilizador y “desorganizante” que tenía ganado el ánimo de importantes grupos de ciudadanos de todo el país, y que no tuvo ni bandería política ni color ideológico, se cruzó con los vientos fuertes de una esquizofrénica campaña electoral. Concurrieron 15 partidos y 11 candidatos presidenciales; las amenazas de no votar por insuficiencia de pluralismo no se concretaron. Si se leyó con los dos ojos la oferta electoral, hubo para todos los gustos aunque no de la misma calidad. El 6 de septiembre votaron 5.3 millones de guatemaltecos alterando todas las predicciones que un mes antes se habían formulado.

Manuel Baldizón perdió la elección presidencial, de cuyas predicciones durante un año se mantuvo a la cabeza, dirigiendo el partido político mejor organizado, y ganó el candidato menos conocido con un partido aún más desconocido. En este gana-pierde la crisis también es de la información. Y Sandra Torres obtuvo la segunda opción para competir por la Presidencia. También un milagro electoral que tenía una oposición contra-política, un contra voto del 18 por ciento.

La hetría se completa con la renuncia de Baldizón, que deja al partido ganador sin dirección; y con la desorganización del Partido Patriota, que fue el partido de gobierno y cuyos diputados ya se han fugado hacia el FCN. El partido Lider fue un partido grande pero débil, incapaz de promover lealtades. Habrá de erosionarse más y soltar militantes en favor de los dos partidos contendientes: la Unión Nacional de la Esperanza (UNE) y el Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación). ¿A dónde se irán los 3.2 millones que votaron de otra manera? El ciudadano apolítico, cansado de tanta corrupción, no acostumbrado a tomar decisiones valorativas, votará por Jimmy, el candidato honrado porque sigue el consejo de su madre.

Ciudadanos con este hervor hay en todos los partidos conservadores y engrosarán sin duda las cifras con las cuales Morales será Presidente de la República. Así lo pronosticamos. Es el triunfo de la antipolítica, de la negación de las luchas políticas que son importantes porque son los conflictos por el poder. Los que optarán por doña Sandra son de otra calaña: ven su programa de gobierno mejor escrito que presentado; más seriedad en las ofertas, divorciada pero, ¿corrupta? También atraerá el voto del que no tenía por quién votar. En la primera vuelta los ganadores quedaron así:

Las relaciones de fuerza que da el voto presentan aquí un profundo desbalance. Morales tendrá que hacer milagros, pues la forma primaria de expresarse del poder le dieron al partido Lider mayoría de diputados y alcaldes, pero no está en condiciones de gobernar. Tampoco la UNE. En Guatemala gana el que pierde y gobierna el que no gana. Así es la democracia. Hay que votar.

Conteo

 Votos                        Pres      Dip         Alc.

FCN-Nac.            1,152,394            11           0

UNE       948,809                32           62

LIDER    930,905                45           125

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