Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Domingo

De la indignación al aprendizaje: así hemos crecido y madurado

Lesly Véliz Sociedad de Plumas

Fecha de publicación: 11-10-15
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Ilustración Víctor Matamoros > El periódico

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¿Qué tipo de país necesitamos? ¿Qué tipo de país estamos construyendo? Si se hubieran planteado estas interrogantes antes del 16 de abril de 2015, quizá las respuestas habrían sido distintas. Hoy estamos ante una Guatemala fortalecida, dinámica, exigente… Una Guatemala que ha demostrado, no solo valentía para señalar a los corruptos, sino también proactividad para marcar una nueva ruta.

Este ha sido el año de las lecciones, y hay tres acontecimientos que lo evidencian: la renuncia de Roxana Baldetti y Otto Pérez, el retiro de la inmunidad a tres jueces y El Cambray. ¿Qué puede haber de aleccionador en medio de una crisis de corrupción y de tragedia por pérdidas humanas? En realidad, mucho. Y va más allá de las manifestaciones sociales y los gestos de solidaridad.

Vamos por partes. Cuando la Comisión Internacional Contra la Corrupción en Guatemala y el Ministerio Público sorprenden a todo el país con la desarticulación de La Línea y el involucramiento del entonces binomio presidencial, la indignación estalló y tuvo el poder de unir a sectores que a lo largo de la historia del país habían estado confrontados. Nadie puede negar el impacto profundo que tuvieron las manifestaciones, pero no es esto, a mi criterio, la principal lección. El verdadero aprendizaje en medio de una crisis de tal magnitud y de un levantamiento social sin precedentes está en la capacidad de reflexionar sobre el futuro que queremos. Fue inspirador ver a jóvenes, mujeres, niños, ancianos, empresarios y representantes de todos los sectores gritar a todo pulmón que estaban hartos de la corrupción, pero es aún más motivante ver cómo esa indignación se llevó a las urnas en septiembre.

En ese momento se entendió que no basta enojarse, sino que es necesario tener una visión a largo plazo y hacer lo que está al alcance, cada uno en su espacio, para evitar repetir errores y ejercer, en libertad, una auténtica labor de fiscalización y reconstrucción. Benito Juárez decía que la democracia es el destino de la humanidad y la libertad, su brazo indestructible. Guatemala aprendió a ser libre, a vivir su identidad.

Y en esa misma línea, el caso de las juezas Jisela Reinoso y Marta Sierra de Stalling, y el magistrado Erick Santiago De León, nos da la siguiente lección: para vivir en libertad, la justicia debe llegar a todos. Ante la ley, no existen privilegios. Ambos casos devuelven, en cierta medida, la credibilidad a un sistema que se veía debilitado por la falta de acciones concretas y la indiferencia de las autoridades. Hoy, tanto poder Ejecutivo como Judicial, se ven bajo la lupa de todo un país que no está dispuesta a seguir recibiendo más golpes a su dignidad.

Las miradas perdidas de los juristas acusados y la forma tan contundente como fueron sometidos a las autoridades, seguramente obligaron a muchos más que siguen bajo el amparo de la impunidad, a poner sus barbas a remojar.

Entonces, proponer para construir en libertad y actuar con apego a la ley, pues nadie es superior a ella. Dos grandes aprendizajes que anotamos en el cuaderno de la democracia guatemalteca.

La tercera lección la dio El Cambray. Esta vez, en la misma metrópoli, a pocos kilómetros del centro de la ciudad, más de 160 vidas se perdieron ante la mirada impotente de todo un país. Su muerte, sin embargo, no fue en vano. Hoy claman por justicia y exigen a Guatemala aprender que la corrupción no es solamente la sustracción de fondos, es también el cáncer que paraliza órganos vitales que deben proveer bienestar y calidad de vida. La vivienda, por ejemplo.

Hoy toca aprender con dolor que toda esa energía social que ha movido a la propuesta, al cambio de actitud y a un mayor nivel de exigencia a las autoridades, debe llevar impreso el sentido humano. Estar conscientes de que personas, con historias tan distintas, pero con sueños compartidos, como el de la prosperidad, deben ser los primeros en recibir los frutos de la justicia.

Proponer para construir con libertad, actuar con apego a la ley y no perder jamás la sensibilidad a las necesidades de los guatemaltecos, son las cátedras que la coyuntura social y política han dado este año. ¿Cómo pondremos en práctica tan valioso aprendizaje, ante un año de transición y desafíos para la institucionalidad?

Sociedad de Plumas es una red de colaboradores comprometidos con promover en las páginas editoriales el balance, el contraste y la propuesta constructiva.

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