Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Domingo

El alcalde quetzalteco y la municipalidad donde las buenas intenciones mueren pronto

Luis Grijalva llegará a la comuna tras ser electo con un voto llamado “inteligente”, aunque también podría llamarse “cegado por la buena imagen del candidato”. Confían en él, pero una enmarañada administración podría sofocarlo hasta hacerlo caer fuerte, incluso más que cualquier otro candidato acusado por corrupción.

Fecha de publicación: 27-09-15
Uno de los principales retos del alcalde será tomar y ordenar una municipalidad acostumbrada a la gestión de Jorge Barrientos, quien ocupó el cargo por 12 años. Por: Francisco Rodríguez frodriguez@elperiodico.com.gt
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Aquella noche, la del 6 de septiembre en Quetzaltenango, fue muy sentimental. Los votos no habían confirmado su tendencia todavía y para entonces la desolación ya hacía fiesta en la sede municipal de Creo. En la oficina adaptada como base de operaciones para la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), un encargado de fiscales de mesa se quebraba en lágrimas al escuchar los datos que sus delegados le daban por teléfono. Su candidato, Julio de la Roca, iba y venía en el pasillo en silencio.

En la casa Todos, los afiliados estaban furiosos porque su gente no peleó los votos a su favor anulados durante el conteo, aunque la participación le fue negada al alcalde Jorge Mito Barrientos, su planilla podía lograr un espacio entre los concejales. En la sede de Lider, el aún diputado y hasta entonces candidato a la alcaldía, Natán Rodas, desapareció, su gente anonadada se veía los rostros entre sí, como buscando respuesta a la desproporción de votos que marcaban las mesas de votación. De Armando Paniagua, el candidato del Partido Patriota, se sabe que desde aquella noche no se le ha visto mucho en Quetzaltenango. Luis Grijalva, de Encuentro por Guatemala (EG), era feliz.

Debajo de la barba casi blanca de Grijalva, esa que de joven le daba un aspecto de Facundo Cabral en los años cuando el trovador aún no le daba la bienvenida a las canas, había una sonrisa ancha. Tan grande era que rayaba en una boca abierta por la incredulidad. No era para menos, los resultados finales del Tribunal Supremo Electoral confirmaron que su planilla, con 22 mil 300 votos, duplicó al segundo lugar, la UNE, y triplicó al PP y Lider, los dos rivales que más dinero invirtieron en campaña. Desde esa noche, hubo más de alguno que se refirió a este fenómeno electoral como el Grijalvazo.

La ventaja espejismo

Decir que el nuevo alcalde es el Mujica de Quetzaltenango sería demasiado, si bien fue un manifestante asiduo en tiempos que el Ejército reprimía a los estudiantes, nunca fue detenido o condenado a prisión, factor indispensable para asemejarse al expresidente uruguayo. Su formación política, la empírica, proviene de participación ciudadana, protestas para evitar la tala de árboles en el zoológico, o una plataforma ciudadana para fiscalizar la Municipalidad; la académica comienza en 2008, cuando ya tenía 53 años e ingresó hasta concluir la licenciatura de ciencias políticas. Fuera de esto, no se le pueden negar dos similitudes: tener un estilo de vida para nada ostentoso, y claro, ese aire de abuelo noble que transmite.

Tiene 60 años, fue scout, dirige el movimiento familiar cristiano de Quetzaltenango, y es jubilado de Guatel. Si su futuro en la alcaldía se pudiera predecir solo en base a los resultados de las elecciones, podría pensarse que vienen cuatro años prósperos. La abrumadora mayoría de votos le otorgó seis concejales propios y cuatro opositores de tres partidos, ninguno reelecto. En cuanto a diputados para Quetzaltenango, solo uno de los siete vuelve al Congreso. Puede decirse entonces que Grijalva entra con una mesa limpia de viejos políticos y que, al menos en las sesiones de concejo municipal, no tendrá oposición. Todo pinta estar a su favor, pero esto, por supuesto, no será así. Sus complicaciones empiezan fuera de ese salón de sesiones y no le hará falta siquiera salir del edificio para encontrarlas.

Una persona cercana a la corporación municipal actual, quien accedió a conversar a cambio de reservar su nombre, describe uno a uno los males contra los cuales Grijalva deberá luchar y para los que la buena voluntad no basta.

Multas, deudas y pactos

“De entrada, Grijalva tiene que negociar el pacto colectivo con el sindicato de la Municipalidad, lo que le implica menos presupuesto”, inicia su explicación esta fuente. Según este acuerdo, cada año debe haber un aumento salarial no menor al del año pasado. En 2014 este fue de Q200 para cada empleado. Durante 2015 no se hizo efectivo por lo que, según orden de juez, deberá efectuarse en 2016 con efecto retroactivo. “De los Q20 millones que genera la propia Municipalidad exclusivamente para inversión, el pacto colectivo le resta desde el primer año un aproximado de Q2 millones”, asegura. Barrientos, el aún alcalde, siempre accedió a estos aumentos. No hacerlo implica pelearse con el gremio de trabajadores del servicio eléctrico y recolección de basura. Una protesta del sindicato podría paralizar la ciudad.

La bastante conocida deuda de la Municipalidad con el Instituto Nacional De Electrificación (INDE), que ya supera los Q1mil millones, es un monstruo que crece cada mes y no se resuelve con solo destapar la caja chica y pagar. Según explica esta fuente, los problemas aquí son varios.

La Municipalidad quetzalteca pagaba Q6 millones mensuales al INDE hasta mayo de 2009, ese mes, la proveedora de energía eléctrica dejó de recibir los pagos bajo el argumento que el cobro no correspondía a la tarifa actual. El contrato original, firmado hace décadas, establece un precio de Q0.42 el kilovatio. El costo en el resto de Guatemala es de Q1.98 en promedio.

A esto se suma una especie de subsidio que cubre la Municipalidad para las grandes empresas. Por cada “potencia” consumida (otra unidad de medida de la energía eléctrica además de los vatios) con valor de Q49, las fábricas solo cancelan Q14, los restantes Q35 se suman a la deuda municipal. En cuanto al alumbrado eléctrico, cada casa paga Q0.94 mensuales cuando Deocsa-Deorsa cobra Q49 por familia, lo cual genera un déficit de Q300 mil al mes. Deben agregarse las multas que la Comisión Nacional de Energía impone constantemente a Quetzaltenango por no tener sus conexiones en un circuito que permita fluir la energía no utilizada, lo cual implica un constante desperdicio de la misma.

En el año 2013, el INDE amenazó con cortar el abastecimiento de energía eléctrica a la ciudad si no cancelaba. El alcalde Mito Barrientos, que en esos días pretendía acercarse al partido de gobierno para buscar su reelección y desplazar a Paniagua, logró algo que, a consideración de este informante, le hace mucha falta por el momento a Grijalva: Un espaldarazo del entonces presidente Otto Pérez Molina.

Para solucionar el problema deberá, o aceptar la propuesta del INDE, en la que perdonan la deuda pero piden una factura a cambio, lo que implicaría generar un IVA de Q120 millones por pagar al Estado, dinero del que no dispondrá para invertir ni en estos cuatro años. O, lo más directo, subir la tarifa, algo que de inmediato lo tumbaría del altar donde lo ha colocado la opinión pública.

Una corporación por accidente

El caudal del nuevo jefe edil viene de la confianza que él genera como ciudadano, y él mismo lo explica. “Mi campaña consistía en decir que ese boyscout que conocieron, que esa persona que escuchaban impartiendo pláticas matrimoniales, ese ciudadano que vieron fiscalizar a la Municipalidad, ahora es político y quiere ser su alcalde”.

El voto que capturó, se ha repetido en muchos análisis, es un castigo a los políticos tradicionales y clientelistas. Pero fue tanto el rechazo que, agregan otros más cercanos a la nueva corporación municipal, fue casi como un accidente.

Entre los concejales que lo acompañarán hay un economista, dos politólogos que cursan una maestría en antropología y el otro en gestión pública, un médico, una profesora de enseñanza media y una diseñadora gráfica. Esta última, sumada al proyecto cuando su madre declinó de participar. Ante las constantes críticas de liderar un equipo novato, Grijalva no se inmuta, pues asegura que la Municipalidad ya cuenta con distintos estudios para resolver los problemas más grandes, como los drenajes y ordenamiento territorial.

Los estudios, en efecto, fueron proporcionados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pero tiene una limitación que señala la fuente cercana a la Municipalidad “necesitan dinero que él solo no podrá conseguir si no es cercano al próximo Presidente. Este tipo de préstamos se gestionan solo a través del Gobierno central”. La semana anterior, Nineth Montenegro, de EG, declaró que la posición del partido será no apoyar a ninguno de los dos contendientes que participan a la segunda vuelta. Grijalva aseguró que seguirá los lineamientos del partido.

Demasiado bueno

Haber gastado Q50 mil en toda su campaña, de los que él puso Q35 mil, le da una gran soltura al nuevo alcalde, la transparencia no será un problema. Miguel Rivera, analista político, considera que elegir un candidato de estas características confirma la tendencia nacional de buscar un ciudadano confiable, aunque sin experiencia, en vez de un político asociado a corrupción. Pero esto no garantiza nada y, por el contrario, genera otro tipo de problemas. “Deberá contratar buenos asesores pero estos son caros y la Municipalidad quizás no pueda pagarlos”. Como se ha explicado, dinero es lo menos que le sobrará en las arcas.

Por otro lado, agrega la fuente cercana a la mMunicipalidad, su equipo viene de un grupo tan transparente que no tiene operadores que hagan el trabajo sucio. “Uno de los puntos más importantes del plan de ordenamiento es mover los mercados. Él no podrá llegar con los comerciantes y decirles que se muevan de un día para otro, ese es trabajo de la gente que negocia, los que se ensucian las manos. Si no, le puede pasar lo que al alcalde de Coatepeque”. En 2010, cuatro miembros de la corporación municipal de dicho municipio fueron asesinados a raíz de querer mover a los vendedores del mercado a una nueva plaza.

Quizás, el gran problema de Grijalva, más allá de si tiene o no la capacidad de ser alcalde, será el fuerte potencial de decepción por tener tan buena imagen. “A diferencia de la presidencia, ser alcalde es un puesto que sí se ejerce desde el primer día. Él tendrá que justificar su trabajo en los primeros meses, pero seguro no será en enero o febrero, tendrá que lidiar con una Municipalidad acostumbrada a una gestión (la de Barrientos) que duró 12 años. Eso no se arregla fácil”, agrega por último el analista Rivera. Ventilar casos de corrupción, como las incoherencias que se muestran en los escasos ingresos que registra la Feria de Independencia podría ser una opción rápida y evidente para los vecinos.

Por su parte, la fuente cercana a la Municipalidad prevé que Grijalva tendrá a su cargo una estructura de gobierno, pero que le hará falta algo más que bondad para lograr controlar. Además de los problemas mencionados, asegura que tendrá que aprender a manejar constructores que tienen contratos pendientes, sindicalistas, y hasta medios de comunicación “que prácticamente son extorsionistas”, un arte que el alcalde Barrientos, aunque de gestión opaca, supo manejar muy bien. “No solo de buena voluntad se gobierna”, concluye.

Q2.20
fue el costo por voto para Grijalva. Paniagua, del PP, gastó Q837 y Natán Rodas, de Lider, Q793.

La primera estocada


> Esta semana Grijalva, junto con su Corporación Municipal, solicitó al alcalde Barrientos les conceda participación en el diseño del presupuesto y el cese de contrataciones para el próximo año. Esto como medida para blindarse de posibles ataduras para cuando tomen posesión.

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