Jueves 18 DE Abril DE 2019
Domingo

Cabo Morales, Comandante General

José Luis Chea Urruela

Fecha de publicación: 13-09-15

Encaramada en una trepidante montaña rusa y prendida al vertiginoso ritmo de la novedad, la ciudadanía guatemalteca ha pasado sin pestañear de la captura de un Presidente que entró siendo el número uno de la Nación y ahora es el 29 de Matamoros; de la vergüenza de una Vicepresidenta tras las rejas, que de numero dos pasó a convertirse en la enemiga pública número uno; de la elección de un Vicepresidente que luego se convirtió en Presidente sin un solo voto; y de la fulminante caída de un candidato que de número uno en su “cuarto de guerra” paso al tercer lugar en la Guatemala profunda, a la victoria en la primera vuelta de un actor cuyo partido no ganó ninguna alcaldía.

Hoy en día, los políticos buscan afanosamente el apoyo de músicos y artistas, actores de cine y estrellas del deporte. Por si esto no fuera suficiente, la presencia de artistas y deportistas no solo es, como diría Vargas Llosa en su libro La Civilización del Espectáculo, importante en esa periferia de la vida política que es la opinión pública, sino que también algunos de ellos han participado en procesos electorales, como el caso de Ronald Reagan y Arnold Schwarzenegger, quienes llegaron a ocupar los cargos de la Presidencia de Estados Unidos y la Gobernación de California. Tal pareciera ser en Guatemala, el caso de Jimmy Morales.

Morales era, hasta hace poco, un desconocido en el ámbito político nacional; sin embargo, sin más capital que el humor, todos los domingos, a lo largo de 15 años a través de su programa Moralejas en la televisión abierta y a lo largo de seis años a través de la caricaturización de personajes como el Cabo Morales y el Negro Pitaya en Nuestro Diario, se dedicó, como quien no quiere la cosa, a recorrer el país, incrustándose en el ADN de una población que lo ve y lo percibe como uno de ellos, como Los de abajo de Mariano Azuela, los que no nacieron en cuna de oro.

En el ínterin, Morales hizo tiempo para estudiar y hacer los guiones, producir y/o actuar en siete películas en televisión, una de ellas sobre la vida de Monseñor Gerardi, otra, cómica y premonitoria, como Un Presidente de a Sombrero. En el cine fue protagonista de la película de Alejo Crisóstomo Fe, también fue extra en la película Looking for Palladin de Andrzej Krakowski. Jimmy Morales como local benchmark.

Mientras Baldizón termina de llamar por teléfono a sus “mejores guerreros” (131), Morales y Torres se aprestan a competir en la segunda vuelta electoral, situación que le pone a Morales un grado más de dificultad que si la segunda vuelta se hubiera realizado entre él y Baldizón. Desde el pasado lunes, Torres dibujó las cuerdas del cuadrilátero: experiencia (peligrosa arma de doble filo en su caso), plan de gobierno y equipo.

Con Baldizón fuera de la contienda electoral, Torres confía, en términos estratégicos, reforzar puentes con un sector privado que la percibe como una opción válida y conocida con la que se pueden llegar a acuerdos en términos de Gabinete y cogobierno y que, bajo esa lógica, los privados reduzcan su financiamiento extemporáneo a Morales. En la ciudad capital, Torres espera contar con el apoyo de Arzú (puede ser esa la razón por la cual la UNE no nominó candidato a la alcaldía en la ciudad capital) aun a sabiendas de que el voto de Arzú no es delegable. García Gallont, su propia esposa y Roberto González dan fe.

En términos tácticos, para contrarrestar la “Sandrofobia”, Torres esperaría contar con el apoyo de los analistas locales que conformar la intelligentsia social demócrata para incidir en la opinión pública y el apoyo tácito de grupos de la sociedad civil que continúan tratando de vincular a Morales con Avemilgua. En la parte operativa, Torres le apuesta a su capacidad de socavar las bases de Lider, PP y Todos, y llegar a acuerdos con los alcaldes electos y dirigentes locales de los tres partidos políticos.

Mientras tanto, la campaña de Morales camina sola, no parece necesitar muchos esfuerzos; la alianza de Morales es con ese pueblo que es como él y que ya se manifestó en contra de los políticos tradicionales. Sin embargo, las confesas e “irreconciliables” diferencias entre Torres y Baldizón, y las no tan confesas diferencias entre Torres y Roberto Alejos –a quien impidió llegar a la presidencia del Congreso el año pasado– y la animadversión que el PP siente por Torres, no auguran un trabajo fácil para Torres. Menos aún si llegase a ganar, pues seguro que los 44 diputados de Lider y los 18 de Todos le harán la vida a cuadritos. Por otro lado, los alcaldes, zorros que son, seguro prefieran negociar con alguien que no tiene compromisos (Morales no tiene ningún alcalde electo) que con una UNE que tiene 76 alcaldes electos.

En estas condiciones, la tropa loca del Cabo Morales podría esperar un meteórico ascenso de su héroe a Comandante General del Ejército este 25 de octubre, como resultado del feroz duelo entre el instinto y el castigo.

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