Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Domingo

¡Hoy, día de elecciones, llegamos al cruce de caminos!

Ing. Pedro Cruz
Sociedad de Plumas

Fecha de publicación: 06-09-15
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No, no lo voy a negar. En un momento me sentía desilusionado, traicionado e incluso desesperanzado. Las razones eran muy simples; tenía tres poderes del Estado totalmente corrompidos. El organismo Ejecutivo jugando el papel más corrupto de la historia, el Legislativo sin ninguna ley sobre la mesa y un organismo Judicial con funcionarios de rodillas a causa de las Comisiones de Postulación que fueron designadas de manera antojadiza. Todo cambió ese día que el mismo sistema colapsado decidió desafiarnos.

El reto comenzó desde el momento que el partido Líder tomó la decisión de ignorar la Ley Electoral con su campaña anticipada y, de paso, plagiar toda una campaña de Chile. Rápidamente la ciudadanía se unió y de manera muy original le gritó que no le tocaba.

Los escándalos de corrupción eran nuestro pan diario. El agua con sal en el lago de Amatitlán sumado al caso de La Línea permitió que este volcán hiciera erupción. Con una ciudadanía alebrestada e indignada, únicamente lograron levantar un gigante que ya hace tiempo llevaba dormido.

En las múltiples manifestaciones se observaban consignas de “En estas condiciones no queremos elecciones”; por supuesto, no niego que la manera de operar por parte de los partidos que participan en la contienda electoral que sobrepasaron el techo presupuestario sea anómalo. Tampoco niego el hecho que las condiciones no sean las más óptimas. Pese a esto, el día de hoy me tomo el tiempo para desafiar este tipo de propuestas.

Entre las justificaciones para aplazar las elecciones o que no se celebren estaba el hecho que nuestra institucionalidad es fallida. Considero que debemos leer el libreto completo y tratar de ver un poco más allá.

Hoy por hoy tenemos grandes logros ciudadanos. Primero, logramos mandar a Santa Teresa a quien una vez fue la mujer más poderosa del Ejecutivo y que en su momento fue algo inimaginable. Segundo, logramos que el Organismo Judicial tuviese nuevamente credibilidad al acelerar los procesos de antejuicios de diferentes funcionarios y tercero, logramos que por primera vez el Congreso de la República de Guatemala actuara de conformidad al clamor popular retirando la inmunidad del Presidente de la República.

¿Qué tiene que ver eso con las elecciones? Mucho. Es hora que comprendamos que el buen o mal funcionamiento del Estado depende en gran manera de la ciudadanía. Nosotros somos la institucionalidad porque nosotros decidimos cómo se conforma.

Por mucho que nos duela, los funcionarios del Estado son nuestro reflejo puesto que nosotros los elegimos. La institucionalidad nos pertenece, por eso es nuestra obligación como ciudadanos fortalecerla. Si nosotros aplaudimos todas las acciones recién acontecidas en el país, no ir a votar sería jugarle una sátira mal habida a nuestros logros como ciudadanos.

No ir a votar sería darle la espalda a todas las personas que esperan salud, educación y seguridad. No ir a votar significaría darle la bienvenida a la corrupción nuevamente al Estado. No ir a votar sería un acto de cobardía ante personas como el Comisionado Internacional –Iván Velásquez– y a la Fiscal General –Thelma Aldana– que han velado por el fortalecimiento de la democracia.

No ir a votar significaría ser igual de mediocres que aquellos que nos gobiernan porque simple y sencillamente no queremos ningún cambio y, al igual que ellos, quienes les conviene que las cosas sigan igual. Como última agravante, no ir a las urnas significaría burlarnos de nuestros antecesores que lucharon para salir de regímenes militares para darnos la democracia como regalo y que el día de hoy estamos tirando a la basura con este tipo de acciones.

Después de las masivas manifestaciones, tener una Guatemala diferente debe ser nuestro mayor incentivo para levantarnos e ir a votar. Nosotros hemos demostrado que ya no se podrán burlar de nosotros nuevamente. Nosotros hemos confirmado que cualquier funcionario que quiera pasarse de listo con nosotros tendrá la humillación pública y el peso de la balanza de la justicia cayendo sobre sus hombros.

Esta apatía probablemente nos haga querer votar nulo, ya que en fin, es votar. La única noticia es que candidatos como Manuel Baldizón y todos los demás corruptos en el país la utilizarán a su favor ya que el voto nulo en Guatemala no cuenta. Después, no nos podremos quejar de que nuestro Estado este nuevamente colapsando.

Parte del fortalecimiento de la democracia es trabajar de la mano con las instituciones. Al igual que los tres poderes del Estado, el Tribunal Supremo Electoral también ha hecho su papel histórico. Es entendible que en algún momento sea frustrante que no se tomen medidas más drásticas pero recordemos que paso a paso vamos fortaleciendo nuestro sistema.

La política en Guatemala es muy cambiante; no perdamos la esperanza. Así que pongo sobre la mesa dos opciones que puede tomar el ciudadano: la primera, quejarnos de las condiciones y no votar en estas elecciones esperando así que alguien más tome esa decisión o la segunda opción, vivir esta primavera democrática en la que decidiremos cómo se conformará esta institucionalidad renovada a través de nuestro voto responsable y razonado.

Sociedad de Plumas es una red de colaboradores comprometidos con promover en las páginas editoriales el balance, el contraste y la propuesta constructiva.

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