Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Domingo

Las hadas también lloran

José Luis Chea Urruela

Fecha de publicación: 30-08-15
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Como escribió Borges, “la palabra ‘corsarias’ corre el albur de despertar un recuerdo que es vagamente incómodo: el de una ya descolorida zarzuela, con sus teorías de evidentes mucamas que hacían de piratas coreográficas en mares de cartón”. En los charros principios de su carrera política, cuando aún no era Vicepresidenta, Roxana Baldetti preparó con particular esmero, encantos y atributos incluidos, su increíble abordaje al poder, al conocer en 1993 en Casa Presidencial a Pérez Molina, quien a los pocos minutos de conocerla, desistió de requerirle el primer botín sustraído por ella de la Secretaría de Comunicación Social. Contrario a lo que se cree, las enfermedades del corazón son altamente contagiosas.

A partir de ese momento, al mejor estilo de Bonnie and Clyde –la famosa pareja de forajidos conformada por un convicto y una meserita–, la futura pareja presidencial –Roxie and Tito– comenzó a soñar con el poder. Finalmente, en el 2001 fundó un partido político y se dedicó, financiada por los millones desviados del Estado Mayor Presidencial y los aportes económicos de carteles locales de la droga, a recorrer los “polvorientos” caminos de la otra “Guatemala Profunda”, reclutando a su paso a una auténtica gavilla de malhechores y maleantes sin antifaz, con el único despropósito de llegar a la Presidencia de la República y proceder al diurno abordaje de la nave del Estado para saquearla a su sabor y antojo. Tras diez años de metódica aventura, en el 2011 Pérez y Baldetti son electos presidente y vicepresidente del país. Los polvitos mágicos del Roxhada habían surtido efecto. La R de moda era la famosa modista Rosa Clara.

A partir de entonces, tres años y medio de vertiginoso y metódico saqueo se sucedieron. La SAT, los Puertos, los Aeropuertos, las Aduanas, los pasos fronterizos, los Ministerios de Comunicaciones, Salud y Defensa, fueron algunos de los escenarios donde se libraron las más sórdidas acciones de expolio y saqueo, dejando claro que la profesión de corsaria y el cargo de Vicepresidenta no eran para cualquiera, demostrando que para ejercerlo con carácter, era preciso ser un hombre de coraje y mano dura, como ella. En agosto del 2015, la inescrupulosa y arriesgada carrera política de Baldetti fue interrumpida con la sorpresiva captura y prisión preventiva de la Presidenta “de facto”. El hechizo llegaba a su fin. Las alas de Roxhada se quemaban en la hoguera de la corrupción.

La resolución del juez Miguel Ángel Gálvez hacía realidad la profética premonición de Ana Arana / Fundación MEPI y Jose Rubén Zamora / elPeriódico cuando, en el 2013, vaticinaron con notable precisión, en el reportaje investigativo Un cuento de Hadas sin Final feliz, digno del premio Pulitzer, la eventual y vergonzosa caída de la R, la reina de La Línea.

Más allá del ámbito jurídico, la resolución del juez Gálvez sirve para recordarnos, en los cruciales momentos que estamos viviendo, que en el reloj de la política es la hora de los jueces probos. Con resoluciones como esta, la justicia sienta cátedra y fortalece el sistema republicano de división de poderes. La crisis no es una crisis de Estado, ni una crisis de la democracia, ni una crisis electoral. La crisis es simplemente una crisis de gobierno, una más, nada que no podamos resolver dentro del marco legal del país.

Prisión preventiva y catarsis nacional (el crimen no paga). Conversaciones telefónicas y asombro nacional. Descubrimos que a lo largo de los tres años y medio de gobierno del PP, la verdadera presidenta del país fue Roxhada Baldetti y que lastimosamente la función del “presidente” Pérez –genial ficción publicitaria de un militar de carácter y mano dura– fue la de un simple tramitador aduanero, desde su posición de formal autoridad, de los deseos y caprichos de su insaciable socia comercial.

Reina de belleza por un día, mamá adoptiva de todos los guatemaltecos, soberana del champú, próspera estilista, emperatriz del glamur, reportera del tiempo certificada por la NASA, Evita Bananera con un discurso político de mucama ilustrada, kilometrada bailarina del “caballito de palo”, madre amantísima, esposa fiel, doctora “honoris causa”, incivil proveedora de iniquidades, vergüenza de género, impostora inverosímil, “distinguida dama” de la escoria, atroz redentora de la transparencia.

Buza profesional, insigne prócer del Federico Mora, efímera censora de la prensa nacional, enemiga pública Número 1 del país, soldadera de “mi General”, irredenta usurpadora, sobrina putativa del aprendiz de dictador, devota involuntaria de Santa Teresita, La R, desde la ignominia del castigo, reza un Padre Nuestro. El Señor no parece escucharla. Mientras tanto en el Gólgota, se apresuran a construirle una cuarta cruz, para mujeres, al lado de Dimas y Gestas.

Gentil o hebrea o simplemente una mujer cuya cara en el tiempo se ha perdido, rescataremos del olvido la tenebrosa letra R de su nombre. Qué pena, apareció la ex vicepresidenta.

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