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Domingo

¿Jimmy who?


José Luis Chea Urruela

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Casi desde los inicios de la “era democrática” la actividad política y la función pública se han venido devaluando a un ritmo vertiginoso, dejando atrás los tiempos en donde servir al Estado constituía no solo un honor, sino también un privilegio. Atrás han quedado los tiempos donde los trabajos y cargos dentro de la estructura del Estado eran relativamente codiciados por gente proba y honorable, porque el desempeño de los mismos merecía respeto y era un reconocimiento implícito a la honorabilidad y vocación de servicio de quienes los desempeñaban.

 

Los pésimos salarios dentro de la administración pública, la irrupción del narcotráfico en la vida política del país y el insaciable clientelismo de los “dones” de la política departamental, fueron alejando cada vez más y más a los profesionales y técnicos probos y mejor formados, para dar paso a una piara de funcionarios incompetentes, amorales e impresentables, refugiados en los obscuros renglones presupuestarios y las plazas fantasmas.

 

Nunca, como en este gobierno, tanto los funcionarios públicos como los políticos profesionales han alcanzado niveles insospechados de rechazo y desprestigio, siendo percibidos por la ciudadanía como ladrones sin antifaz, delincuentes de medio tiempo, auténticas rémoras y parásitos, cuando no auténticos depredadores del suculento presupuesto nacional.

 

Corren los tiempos de la inflación burocrática, del crecimiento innecesario de plazas públicas y “alfa papas”, para saciar la voracidad, la incompetencia y la vanidad de la parentela y clientela política de los señores feudales de la provincia y los generales de turno en el poder, convirtiendo las plazas públicas no solo en un inmerecido botín, sino en una adicción insaciable de los impresentables de este país.

 

Investigaciones periodísticas como Un Cuento de Hadas Sin Final Feliz realizada por la reconocida periodista investigadora Ana Arana, directora de la Fundación Mexicana de Periodismo, y Jose Rubén Zamora, así como la ultima investigación publicada por el módulo de investigación de elPeriódico: El Patrón de Boca Ancha, no hacen sino evidenciar, en tiempo real, la insaciable voracidad de quienes, debiendo conducir los destinos de la Nación por el sendero del desarrollo, la condujeron, con alevosía y a plena luz del día, al caos en que hoy se encuentra sumida la Nación.

 

Publicaciones como las mencionadas y otras publicadas en este mismo matutino, no hacen sino confirmar, sin lugar a dudas, ni especulaciones, que la corrupción pasó a ser la “R” –la Reina– y señora de la política del actual gobierno, ante la resignación y fatalismo de una sociedad que acepta la corrupción, como acepta los terremotos, con naturalidad.

 

Sin embargo, el tsunami político provocado por las investigaciones de la CICIG en torno a varios diputados y funcionarios de gobierno, no solo despertó el espíritu crítico de una sociedad enferma de anomia crónica, sino también terminó de devaluar la actividad política, además de afectar seriamente las posibilidades de participar o de ganar del actual puntero en las encuestas Manuel Baldizón debido a sus liaisons dangereuses con varios de los diputados investigados por la CICIG y el Ministerio Público.

 

En lugar de marcar distancia con los acusados y tender puentes con los sectores que con o sin razón lo adversan, el candidato, atacó directamente al comisionado Velásquez en una entrevista en CNN, faux pas imperdonable, que en cuestión de horas le generó todavía más anticuerpos en el sector privado, las universidades, la sociedad civil, la Iglesia, la prensa nacional y en los votantes indecisos. Hoy el destino de Baldizón está en los tribunales (es la hora de los jueces) y en el masivo acarreo de votos de “la mayoría incompetente”. En cuestión de minutos Baldizón perdió la batalla de la opinión pública.

 

Esta coyuntura que no es para reír, ni para “chingar la pita”, beneficia al candidato del partido Frente de Convergencia Nacional (FCN) Jimmy Morales, actor, escritor, productor, administrador de empresas, político, comediante y estudiante de teología. Prácticamente desconocido en el ámbito político nacional, sin más patrimonio que la risa, Morales, con una inversión que raya en lo ridículo, sin apoyo de los grandes medios de comunicación, sin dinero y sin estructura a nivel nacional, está a punto de transgredir, gracias a la coyuntura, la inveterada ley de “Le toca”.

 

De llegar a una segunda vuelta, situación que en la actualidad no parece cuesta arriba, los astros o los dioses, parecen alinearse a favor de Jimmy Morales, quien, de llegar en segundo lugar, captaría todo el voto anti-Baldizón, además de tener la posibilidad de ampliar su cobertura con la estructura de la UNE y obtener los recursos económicos que le faltan para poder pagar a sus fiscales y movilizar a sus simpatizantes.

 

MORALEJAS: Más vale reír de último que sudar de primero. Más vale reír en “La Limonada” que llorar en el palacio. Aguas, sin risa, te quitan la visa.

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