Sábado 24 DE Agosto DE 2019
Domingo

El Museo Maya que hace falta pero no convence

Según el plan, en 2021 Guatemala tendría su primer museo maya de talla mundial. Para los dos bandos de este dilema, la idea es perfecta, necesaria incluso. La emoción se transforma en dudas y protestas cuando se discute quién cuidará las piezas arqueológicas, dónde lo construirán y los motivos del proyecto.

Fecha de publicación: 12-07-15

Francisco Rodríguez • frodriguez@elperiodico.com.gt

Suena una tonada ceremoniosa, como un coro ancestral, un tambor, un chinchín. De fondo, grillos, un pájaro, un silbido grave traducido a través de un pito de barro. Retumban las cavidades de un caracol vacío.

 

En medio de la sonoridad que evoca una cultura misteriosa, el eco de pasos humanos dentro de un enorme salón. En la pared que hace de pantalla para proyectar el video de presentación, se reflejan las letras blancas de un nombre: “Museo Maya de América” o Muma, como lo abrevió la Fundación Museo Maya de América, creadora del proyecto. Empieza el recorrido virtual.

 

Por el momento, el edificio que el hombre del video recorre a través de gafas 3D existe solo sobre planos digitales y una maqueta. Lo más palpable, desde que se presentó por primera vez en 2011, es una muestra de la fachaleta, imitación de piedra que lo recubrirá y que Fernando Paiz, poseedor de una de las más grandes colecciones privadas de piezas arqueológicas y presidente de la mencionada fundación, guarda en su oficina. “La idea es imitar las paredes de los templos mayas. Con el tiempo les nace un poco de moho, le dará un aspecto más natural”, dice orgulloso.

 

Si llegan a construirlo, este será un edificio de 6 mil metros cuadrados. De tres niveles sobre el suelo, el primero de menor tamaño, así la arquitectura dará la idea de dos cubículos flotantes. A modo de cenote con enredaderas que cuelgan de sus paredes, al centro un pozo de luz atravesaría toda la estructura hasta el fondo del cuarto sótano, espacio donde podrían estacionarse hasta 700
vehículos. La galería de exhibición tendría 11 mil metros cuadrados, habría una biblioteca, dos auditorios (el mayor para 600 personas), un planetario, lounge y bar, museo para niños, restaurantes y otras 27 áreas. También está incluido un salón extra para recibir exposiciones invitadas, “Tutankamón podría venir por primera vez a Guatemala y lo pondríamos ahí”, complementa Inés Guzmán, directora Ejecutiva del Muma.

 

El edificio competiría sin envidias con el Louvre de París, De Young en San Francisco o la mayor fuente de inspiración de la Fundación, el Museo de Guggenheim, en Bilbao. Este último se convirtió en un símbolo del llamado “Efecto Bilbao”, nombrado así por la historia de esta ciudad española que entró en crisis cuando la industria naval, en la que se había especializado, decayó en los noventa. Sus autoridades decidieron dar un cambio radical, dejaron de lado la industria y se enfocaron en transformarse hacia una ciudad cultural, así edificaron el museo junto con otras estructuras. Hoy, el Guggenheim recibe 9.2 millones de visitas anuales y la ciudad que lo alberga es muy distinta a la decadencia de hace dos décadas, esto además de posicionarse como referente de turismo mundial.

 

Según cálculos de los impulsores del Muma, basados en estadísticas del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat), consideran que el museo podría tener un efecto similar en la economía de Guatemala y provocar al menos un aumento en el Producto Interno Bruto del 0.5 por ciento. La premisa sobre la que lograrían este beneficio es básica, “cuando un turista aterriza en Guatemala, lo primero que hace es salir de la capital porque no tiene un sitio a dónde ir”, asegura Guzmán. El Muma captaría, entonces, una mayor parte de los 2.2 millones de turistas que ingresan todos los años al país por al menos una o dos noches más.

 

El recorrido virtual termina y las luces del salón se encienden. Hasta este punto todo bien, a la mayor parte de los entrevistados, incluidos los que se oponen, esta parte del proyecto les parece perfecta, les gusta. Si no tuviera más implicaciones, quizás en estos días ya habrían empezado las primeras excavaciones para colocar los cimientos del Muma.

 

No obstante, la verdadera historia empieza aquí, cuando se menciona que el museo necesita de toda la colección del Museo Nacional de Arqueología y Etnología, o que el edificio se construiría sobre el lugar donde actualmente está el Mercado de Artesanías. Las muestras de simpatías se borran desde este punto en adelante.

 

La discusión se divide en tres áreas: La comercial, donde los vendedores del Mercado de Artesanías temen perder el espacio que han ocupado por los últimos 40 años; la histórica, por el área donde se construirá que obedece a un plan pensado desde hace más de un siglo, pero truncado por distintos presidentes; y la científica, donde los arqueólogos debaten si sería correcto mezclar una colección privada (propiedad de la Fundación Ruta Maya, también presidida por Fernando Paiz) con la nacional.

 

Los comerciantes

“Nosotros no nos oponemos, siempre que (el Muma) no se haga aquí”, es la postura puntual y tajante de Israel Velásquez, presidente de la asociación de arrendatarios del Mercado de Artesanías.

 

Si los comerciantes le temen a este proyecto, es porque tienen razones históricas para hacerlo. La última vez que alguien más hizo un ofrecimiento similar a sus colegas del Aeropuerto Internacional La Aurora, terminaron por echarlos de una manera indirecta. Cuando en 2005 iniciaron los trabajos de remodelación de la terminal aérea, a los comerciantes les pidieron desocupar un tiempo sus espacios bajo la promesa de tener uno similar y al mismo precio cuando concluyeran los trabajos. A su regreso, la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) les pedía rentas mensuales ahora en dólares, además de un “derecho de explotación”, cuya tarifa más baja es actualmente de Q34 mil. La mayoría de los vendedores perdieron su espacio.

 

Dado que el Muma necesita del terreno donde actualmente funciona el Mercado de Artesanías, la Fundación les tiene una propuesta concreta: Construirles un nuevo edificio. Esta, aseguran los creadores del proyecto, sería la primera fase para que cuando esté terminada los inquilinos del Mercado se trasladen. Hasta ese momento iniciarían los trabajos para edificar el Muma.

 

El Mercado de Artesanías sería la primer fase del proyecto. El mismo estaría edificado en el terreno, hoy baldío, al lado de la Alianza Francesa

El Mercado de Artesanías sería la primer fase del proyecto. El mismo estaría edificado en el terreno, hoy baldío, al lado de la Alianza Francesa

 

Los planos digitales de este edificio también existen. Según el plan, tendría un sótano con seguridad y espacio para 70 vehículos (30 menos que el actual), en el primer nivel habría 62 locales (siete más que el actual). Agregarían un elevador y rampas para personas con necesidades especiales, bodegas y baños especiales para los inquilinos, entre otras extras. “La administración será responsable de organizar eventos y actividades promocionales que atraigan tráfico al mercado”, se lee en la presentación. Además, aseguran los presentadores del proyecto, este tendría una pasarela que conectaría directo con el Museo, lo que sería el mayor beneficio. Hoy, el acceso al Mercado es principalmente en carro y el paso desde el Museo de Arqueología no es amigable al peatón.

 

Velásquez, presidente de los inquilinos, tiene problemas de confianza hacia esta propuesta. Acepta que personal de la Fundación se acercó a ellos para presentarles el proyecto y que le parece una buena idea. No obstante, sin que los inquilinos hubieran aceptado trasladarse, el gobierno firmó en 2014 un dictamen donde asegura que el mencionado predio “podrá utilizarse sin limitación alguna por el Inguat para que cumpla con los objetivos propios de su competencia”. El dictamen está firmado por el presidente Otto Pérez Molina, el entonces ministro de Finanzas, Dorval Carías, y Gustavo Martínez, quien fue secretario privado de la Presidencia y capturado el pasado jueves por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala y el Ministerio Público, acusado de recibir un soborno para facilitar el contrato con la empresa Jaguar Energy.

 

Por medio de un abogado que laboraba en el Inguat y a quien pagaron sus servicios, los inquilinos apelaron la decisión al solicitar un recurso de inconstitucionalidad. “Pero un día nos enteramos que esta persona había desistido del proceso en la Corte de Constitucionalidad sin habernos dicho nada”, recuerda el presidente de la asociación. Los Q75 mil que le cancelaron se fueron a la basura y debieron iniciar de nuevo. Actualmente, la Corte suspendió temporalmente el decreto firmado por Pérez Molina y los inquilinos esperan fecha para su próxima audiencia.

 

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La Municipalidad de Guatemala busca retomar el plan para crear el Parque Metropolitano. (Foto: Municipalidad de Guatemala)

 

La arquitectura del museo está inspirada en templos mayas recubiertos de vegetación.

 

Las improvisaciones presidenciales

Cuando los opositores hablan de la intención del proyecto de mover el Mercado de Artesanías, les surge una pregunta, ¿por qué necesariamente construirlo ahí y no en otra parte? “Porque será parte de algo más grande, de un parque estilo Central Park”, responde Rodolfo Solares, miembro de la Junta Directiva de la Fundación Museo Maya de América y de la firma Seis Arquitectos.

 

Si la Municipalidad de Guatemala hubiera respetado el plan que trazó José María Reyna Barrios en 1894, hoy la ciudad tendría un parque de seis caballerías al estilo y tamaño similares al de Nueva York, aunque la inspiración de entonces para él fue París. Cuando asesinaron a Reyna Barrios, el proyecto se interrumpe y la desmembración empieza.

 

Jorge Ubico siguió en parte el plan original, construyó ahí los salones de fiesta y exposición, de los cuales el 5 y 6 son donde funcionan actualmente los museos de Arqueología y el de Historia Natural. Ydígoras Fuentes, presidente en 1958, fue quien quebró el plan y trasladó el aeropuerto hacia la Finca La Aurora. Durante su mandato también tomó otra porción del terreno, para que sus compañeros militares construyeran los residenciales Aurora I y II.

 

En 1993, Jorge Serrano Elías casi se apodera del Mercado de Artesanías. Mediante una carta de compromiso, que obligaron firmar a los inquilinos bajo la excusa que esta era una condición para renovar el contrato. “Como no estábamos organizados, nosotros accedimos”, recuerda Velásquez. Con el tiempo, supieron que las intenciones de Serrano eran construir ahí un hotel con casino de su propiedad. Los planes del Presidente cayeron poco después tras el autogolpe de Estado.

 

Mientras las piezas no sean exhibidas el público e investigadores podrán acceder a ellas en una sala especial.

Mientras las piezas no sean exhibidas el público e investigadores podrán acceder a ellas en una sala especial.

 

Ramiro de León Carpio regaló 45 manzanas a la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG), quienes a su vez delegaron el predio para las ramas de equitación y polo. Alfonso Portillo otorgeo un terreno para la Alianza Francesa y otro para la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). Solamente la primera obtuvo el permiso para construir, debido a que la Municipalidad de Guatemala retomó el plan de Reyna Barrios y destinó el espacio únicamente a edificaciones culturales.

 

De aquel gran parque, equivalentes a 387 manzanas, para el gobierno de Óscar Berger solo se podía disponer de 45 de estas, las que De León Carpio regaló a la Confederación Deportiva. El arquitecto Solares comenta que, desde Berger, se ha acercado personalmente a cada mandatario para pedir apoyo y retomar el Parque Metropolitano. Tras algunos encuentros, él le prometió esos terrenos, pero en 2005 se retractó debido a que la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) le exigía ampliar el aeropuerto o perdería la categoría de internacional. Así, solo quedaron 25 manzanas.

 

El plan se ha ajustado a este nuevo espacio; según los planos, el parque tendría un área para yoga, caminos para correr y montar bicicleta, área de diversión para niños, zona de       espectáculos, canchas deportivas, restaurantes, entre otros. El Muma estaría colocado estratégicamente para que funcione como entrada y capture la atención tanto de turistas como de vecinos de la ciudad.

 

Solares, quien asegura que ha donado los planos del parque y otros a la ciudad, considera que quien se oponga a este proyecto “es una persona que solo ve por sí misma. Lo que estamos haciendo aquí es para dejarle algo a Guatemala, un pulmón para la ciudad que le hace falta”.

 

Dos impedimentos legales existen por el momento para continuar con el proyecto. El primero, la inconstitucionalidad planteada por los inquilinos. El segundo, debido a que en el gobierno de Berger compraron parte del terreno de la CDAG para el Aeropuerto, la postura de esta institución deportiva es no salir del lugar hasta que no les cancelen el resto del valor del terreno. La deuda asciende a Q45 millones que, hasta el momento, se supone deberá cancelar el Estado.

 

 

 

Dudas arqueológicas

Muchos arqueólogos guatemaltecos tampoco aceptan del todo la propuesta de la Fundación, pero la mayoría no está dispuesta a manifestarlo públicamente, en especial después de que en 2011 dos colegas que se oponían al proyecto casi son demandados legalmente por el presidente de la misma, Fernando Paiz, señalados por difamación.

 

“Dos arqueólogos hicieron comunicados donde decían que yo promovía el saqueo. Yo jamás he tomado una pala, todas las piezas (3 mil 500 en total) han sido pequeñas compras que yo he hecho, y las importantes han sido donaciones recibidas… al final no los denuncié, pero lo hubiera podido hacer”, asegura Paiz.

 

El mayor cuestionamiento hacia la colección de la Fundación Ruta Maya, propiedad de Paiz, es que estas no provienen de sitios arqueológicos excavados, probablemente entonces, saqueadas. Cuando no se conoce el contexto de donde fue extraída pierde mucho de su valor científico, aseguran los consultados. Esta fue la mayor razón por la que cuando se planteó unir las piezas del Museo Nacional de Arqueología con las de la Fundación, todos se opusieron rotundamente. Ante el rechazo, una solución planteada fue crear dos salas, una para la colección privada y otra para la nacional. El costo de entrada para ambas se cobraría por aparte.

 

Quienes sí se manifiestan públicamente fueron los empleados del Museo Nacional de Arqueología, desde entonces en la entrada cuelga un letrero: “¡No! A la privatización del patrimonio cultural de Guatemala”. Daniel Aquino, director, acepta que esta institución no es precisamente la mejor del mundo, pero que de diez años para acá han trabajado mucho y han aumentado las visitas (75 mil al año, de las cuales estiman que la mitad son estudiantes).

 

“Preocupa que planteen desarrollar algo totalmente nuevo sin considerar este edificio, podrían fortalecer este que ya cuenta con un equipo que suma más de 300 años de experiencia”, comenta Aquino. De todo el proyecto, solo hay una cosa que le preocupa más, y es que cuando escucharon la presentación, percibieron poco interés en el área etnológica del museo. “Eso es algo muy importante, es el vínculo de la cultura milenaria con las actuales. Pareciera una omisión consciente o inconsciente, pero que provocaría mantener ese rompimiento entre el pasado y el presente que existe hasta ahora”.

 

Laura Gámez, presidenta de la Asociación Guatemalteca de Arqueólogos, organización que nació en buena parte como una respuesta a este proyecto, asegura que por el momento no tienen una postura definida al respecto, y que la tendrán probablemente en agosto. El viceministro de Cultura y Patrimonio, Juan Pablo Rosal, afirma que en lo personal le parece un buen proyecto, que desconoce por qué el Estado no ha tomado una iniciativa de este tipo, pero que deberá ser discutida. Por ello se ha acercado al Delegado Cultural de la Embajada de Estados Unidos para solicitar apoyo en el financiamiento de talleres, estos con el fin de convocar a personas idóneas para discutir el tema y crear una propuesta final. Si son aprobados, estos iniciarían en septiembre.

 

Después de que Paiz termina sus relatos de cómo inició su pasión por la Arqueología y la emoción que este proyecto ha causado fuera de Guatemala, se le pregunta si construiría el museo si el Estado no accede a darle en custodia las piezas arqueológicas. Paiz toma un segundo para pensar y responde:

 

– Yo podría hacer un museo privado con la mano izquierda, no me costaría, pero quiero hacer esto por Guatemala.

 

– ¿Y si no le dan las piezas?

 

– Yo tengo un problema (sonríe), “no” es una palabra que a mí me cuesta un poco entender.

US$1


anual debería pagar el Museo Nacional de Arqueología por arrendamiento de espacio dentro del Muma.

 

Patrimonio en manos privadas
>La Ley para la Protección del Patrimonio Cultural y Natural permite en su Artículo 30 la posesión privada de piezas arqueológicas como custodio, no como propietarios, pues pertenecen al Estado.