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Salud

Fundaorto ha realizado 275 operaciones en 2022


La Fundación opera de forma gratuita a todo paciente que llega referido de la Red Pública Hospitalaria.

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Ubicada en el piso 15 de Multimédica, pacientes de toda Guatemala llegan a la Fundación Guatemalteco-Americana de Cirugía Ortopédica Avanzada (Fundaorto) a solicitar una oportunidad para volver a caminar y las esperanzas se materializan en las manos del doctor Guillermo Claverie.

El especialista en rodilla y cadera se preparó en Iowa, Estados Unidos, y en 1987 regresó a Guatemala con la ilusión de ayudar a quienes lo necesitaran; sin embargo, las carencias del hospital nacional donde se encontraba lo llevaron a crear Fundaorto.

“Estando yo en el Roosevelt me di cuenta de que mi posibilidad de ayudar a la gente no llegaba, porque había que comprar las prótesis y la cantidad de costo de las cirugías muchas veces llegaba a los Q12 mil o Q14 mil, lo cual era imposible de cubrir por personas de escasos recursos, de allí nació la idea de la Fundación”, comenta Claverie.

La Fundación nace en octubre de 1999, pero fue en 2002 cuando un giro la llevó a colaborar con el Estado a través del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), atendiendo desde esa fecha y de forma gratuita a pacientes referidos por la Red Nacional de Salud y que hasta el momento contabiliza 3 mil 332 cirugías, todas realizadas por Claverie.

La Fundación es una organización privada, sin fines de lucro, exclusivamente dedicada a las cirugías de rodilla y cadera, ya sea por lesiones, enfermedades degenerativas de las articulaciones o problemas ortopédicos y traumatológicos en general.

Alta demanda

Con una tasa del cero por ciento de complicaciones en operación y postoperatorio, la Fundación cuenta con una solicitud de entre 300 y 400 personas anualmente, las cuales deben pasar varios filtros y esperar hasta seis meses para obtener la primera cita, en la cual son examinados por un ortopedista, un cardiólogo y un internista, este último es el que evalúa si se puede o no operar.

El proceso, desde el inicio hasta dar el alta por completo, tarda un año. “Hemos tenido pacientes que al día siguiente de la operación ya caminan, pero todo lleva un proceso”, remarca el especialista.

En lo que va de 2022, la Fundación ha practicado 275 operaciones. Actualmente están en lista de espera 298 personas de la capital y 298 del interior del país.

De los pacientes que buscan una cirugía, el 70 por ciento son mujeres y el 30 por ciento hombres. Del total de procedimientos quirúrgicos, el 60 por ciento se realiza en rodillas y el 40 por ciento en caderas.

Actualmente, el número de personas del interior en ser atendido es el mismo que de pacientes de la capital y la mayoría son referidos de los puestos de salud, comenta el médico.

“El milagro
de caminar”

A las clínicas llegan pacientes que no solo tienen problemas degenerativos, ortopédicos o traumas, sino también por malas prácticas médicas. Todos en búsqueda del “milagro de caminar”, ya que muchos de ellos habían perdido la esperanza.

Ángel García, una joven promesa del bicicrós, fue operado luego de haber sufrido un accidente a la edad de 19 años, en el cual se fracturó el fémur en tres partes, al momento de ser intervenido en un hospital nacional le colocaron un clavo interno; sin embargo, al cabo de los años este comenzó a causarle problemas.

En su búsqueda en internet encontró a la Fundaorto, así que decidió buscar ayuda luego que ya se le complicara el caminar y el dolor fuera cada vez más intenso. Tras obtener la información y con todas las etapas pasadas, fue intervenido el 11 de octubre.

 “No tengo palabras, estoy más que agradecido porque no me imaginé que mi vida cambiara totalmente; volví a nacer luego de la operación, porque antes de ella mi vida había perdido sentido”, comentó García.

El 5 de octubre, Jennifer Jolón, una mujer de 33 años, fue operada de la cadera; su cuadro era aún más complicado, ella padece de artrosis y lupus. En el hospital, al cual asistió para su tratamiento, le dijeron el día que la debían operar que no podrían porque su condición no se lo permitía y que debía acudir al sector privado.

“Yo ya tenía un año y nueve meses de estar sin trabajo, el mismo dolor y la dificultad para moverme no me dejaban trabajar, así que un privado era impensable, hasta que vine a la Fundaorto y todo ha marchado bien. Ahora esperaré mi alta y seguiré trabajando y dándole el tiempo que, por mis dolores, le privé a mi hijo”, concluyó Jolón.

Rita María Aguilar
Reportera de Sociedad. Licenciada en Ciencias de la Comunicación, egresada de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Ha ejercido el periodismo en sus diferentes ámbitos desde el 2007.

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