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Salud

Cuanto más temprana sea la edad en el primer consumo de drogas más rápido es el desarrollo de los trastornos por consumo


Para llevar a cabo este estudio, los investigadores del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés) analizaron los datos de las Encuestas Nacionales sobre el Uso de Drogas y la Salud de Estados Unidos entre 2015 a 2018, representativas a nivel nacional y realizadas por la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental.

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Cuanto más temprana sea la edad en el primer consumo de cannabis o en el uso indebido de medicamentos recetados más rápido es el desarrollo de los trastornos por consumo de sustancias, según un estudio de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, que ha medido la prevalencia de nueve trastornos por consumo de sustancias tras el primer uso o abuso de sustancias en los jóvenes.

El nuevo estudio, publicado en la revista ‘JAMA Pediatrics’, muestra que, en el tiempo que transcurre tras probar por primera vez el cannabis o consumir por primera vez medicamentos con receta, los porcentajes de jóvenes que desarrollan el correspondiente trastorno por consumo de sustancias son mayores entre los adolescentes (de 12 a 17 años) que entre los adultos jóvenes (de 18 a 25 años).

Además, el 30% de los adultos jóvenes desarrolla un trastorno por consumo de heroína y el 25% desarrolla un trastorno por consumo de metanfetamina un año después de consumir por primera vez heroína o metanfetamina. Estos resultados ponen de relieve la vulnerabilidad de los jóvenes a desarrollar trastornos por consumo de sustancias.

“Sabemos que los jóvenes son más vulnerables a desarrollar trastornos por consumo de sustancias, pero los conocimientos son limitados en cuanto a cómo varía la prevalencia de los trastornos por consumo de sustancias específicas según el tiempo transcurrido desde el primer uso o abuso de sustancias entre los adolescentes y los adultos jóvenes en los Estados Unidos”, explica la doctora Nora Volkow, directora del NIDA y autora principal del análisis.

“Aunque no todos los que consumen una droga desarrollan una adicción, los adolescentes pueden desarrollar una adicción a las sustancias más rápidamente que los adultos jóvenes –prosigue–. Este estudio proporciona más pruebas de que retrasar la exposición a las sustancias hasta que el cerebro esté más desarrollado puede reducir el riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de sustancias”.

Para llevar a cabo este estudio, los investigadores del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés) analizaron los datos de las Encuestas Nacionales sobre el Uso de Drogas y la Salud de Estados Unidos entre 2015 a 2018, representativas a nivel nacional y realizadas por la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental.

Los investigadores examinaron la proporción, o prevalencia, de adolescentes (de 12 a 17 años) y adultos jóvenes (de 18 a 25 años) que tuvieron un trastorno por consumo de sustancias en el último año (es decir, trastorno por consumo de sustancias en el último año) en varios intervalos desde la primera vez que usaron o abusaron de una de las nueve drogas diferentes: tabaco, alcohol, cannabis, cocaína, metanfetamina, heroína y medicamentos recetados (opioides, estimulantes y tranquilizantes usados sin fines médicos).

Los investigadores evaluaron los trastornos por consumo de sustancias en el pasado en cuatro puntos de tiempo desde el primer consumo de drogas: menos o igual a 12 meses, más de 12 a 24 meses, más de 24 a 36 meses y más de 36 meses.

Los investigadores descubrieron que la prevalencia del trastorno por consumo de cannabis en el último año era mayor para los adolescentes que para los adultos jóvenes en todos los plazos examinados desde el primer consumo de la droga. Por ejemplo, en el plazo de 12 meses desde el primer consumo de cannabis, el 10,7 por ciento de los adolescentes tenía un trastorno por consumo de cannabis, frente al 6,4 por ciento de los adultos jóvenes.

Del mismo modo, en el caso del consumo no médico de medicamentos con receta (opioides, estimulantes y tranquilizantes), los investigadores encontraron una mayor prevalencia de trastornos por consumo de sustancias en el último año entre los adolescentes que entre los adultos jóvenes en todos los plazos examinados desde el primer consumo.

Por ejemplo, en el plazo de 12 meses desde el primer uso indebido de medicamentos con receta el 11,2 por ciento de los adolescentes tenía un trastorno por consumo de opiáceos con receta frente al 6,9 por ciento de los adultos jóvenes; el 13,9 por ciento de los adolescentes tenía un trastorno por consumo de estimulantes con receta, frente al 3,9 por ciento de los adultos jóvenes, y el 11,2 por ciento de los adolescentes tenía un trastorno por consumo de tranquilizantes con receta, frente al 4,7 por ciento de los adultos jóvenes.

En el caso del alcohol y el tabaco, los adolescentes y los adultos jóvenes tenían una prevalencia similar de trastornos por consumo de sustancias en el último año dentro de los 12 meses de la iniciación, pero esa prevalencia era mayor para los adultos jóvenes en los períodos de tiempo posteriores examinados.

Las estimaciones sobre el consumo de cocaína, metanfetamina y heroína entre los adolescentes eran demasiado pequeñas para ser comunicadas. Sin embargo, aproximadamente un tercio de los adultos jóvenes desarrollaron un trastorno por consumo de heroína (30,9 por ciento) y una cuarta parte de los adultos jóvenes desarrollaron un trastorno por consumo de metanfetamina (24,8 por ciento) en el plazo de un año después de probar esa droga por primera vez.

Los datos excluyeron a los individuos que estaban encarcelados y a las personas sin hogar que no vivían en albergues, lo que posiblemente subestimó la prevalencia de los trastornos por consumo de sustancias en los resultados, señalaron los autores.

“La investigación ha demostrado que el desarrollo del cerebro continúa hasta los 20 años de edad, y que la edad de inicio en el consumo de drogas es un factor de riesgo muy importante para el desarrollo de la adicción”, señala la doctora Emily B. Einstein, jefa de la Rama de Política Científica del NIDA y coautora del estudio.

La experta resalta que “esto subraya la importancia de la prevención del consumo de drogas y la detección del uso o abuso de sustancias entre los adolescentes y los adultos jóvenes. Ofrecer tratamiento y apoyo oportuno a los jóvenes que lo necesitan debe ser una prioridad de salud pública”, recomienda.

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