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Salud

En el año de la pandemia, ¿qué hicimos bien y qué no?


Dos analistas de datos describen los aciertos y desaciertos del gobierno respecto de las acciones para combatir la crisis sanitaria en el país.

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Una llamada cambió todo. El 13 de marzo de 2020, durante un evento público, el presidente Alejandro Giammattei se disculpó ante la audiencia, tomó su celular y luego anunció el primer caso positivo de COVID-19 en el país. A partir de entonces, la vida se modificó de forma radical. Doce meses después, miles de personas se han contagiado y otras miles han fallecido a causa de esta enfermedad. Además, la Economía padece la pérdida de empleos y negocios. 

Con la pandemia fue necesario cancelar las clases presenciales y los eventos deportivos, culturales y religiosos para evitar la aglomeración de personas. Asimismo, fue suspendido el servicio de transporte público.

El aumento de las cifras de los casos en el país no se detiene. Según el tablero de la Situación COVID-19, hasta el 11 de marzo del presente año se registraron 181 mil 974 casos acumulados, de los cuales un aproximado de 8 mil 003 se encuentran activos.

Las autoridades del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) estiman que 167 mil 425 pacientes ya se recuperaron. No obstante, 6 mil 546 no tuvieron la misma suerte y perdieron la vida a causa del virus.

El tablero COVID-19 también detalla que los hombres predominan en las cifras de contagios y muertes, con 98 mil 880 infectados y 4 mil 525 fallecidos, dejando a las mujeres con un total de 81 mil contagios y 1 mil 867 muertes. Además, no se tienen datos de 2 mil 094 casos de contagios y 139 muertes.

Las cifras demuestran que en el departamento de Guatemala se encuentra el mayor foco de contagio con 92 mil 142 casos, a este le siguen: Quetzaltenango, con 11 mil 490; Sacatepéquez, con 7 mil 980; San Marcos, con 7 mil 093; Huehuetenango, con 5 mil 547; Escuintla, con 5 mil 490; e Izabal, con 5 mil 403.

Los analistas Óscar Chávez, cofundador del Laboratorio de Datos GT, y Rodolfo Mendoza, fundador y director de Diestra, hablaron con elPeriódico respecto de la situación actual del país y las acciones tomadas por el gobierno y la población para combatir la pandemia.

Medidas de prevención

Para Rodolfo Mendoza, la reacción del gobierno fue positiva al inicio, ya que antes de que se presentara el primer caso de COVID-19 en el país, el 13 de marzo del año pasado, Guatemala ya había tomado algunas medidas para evitar contagios.

Una de ellas fue prohibir la entrada de ciudadanos de ciertos países europeos, así como de Irán, China y Corea del Sur, medida que después se expandió para Estados Unidos (EE.UU.)  y Canadá, debido a que en ese momento eran los lugares con mayor número de casos.

Mendoza señaló que estas acciones permitieron retrasar el ingreso del virus, convirtiendo a Guatemala en uno de los últimos países latinoamericanos en contagiarse. Además, esto funcionó para que la población se preparara para la llegada de la enfermedad.

Óscar Chávez coincidió en que las medidas tempranas fueron de gran ayuda al inicio para combatir los contagios. Sin embargo, enfatizó que estas fueron disminuyendo en lugar de fortalecerse en el momento cuando comenzaron a incrementar los casos.

El Gobierno implementó medidas como el uso de alcohol en gel, distanciamiento físico, uso de mascarilla y lavado constante de manos. Esta última medida es hasta el momento un caso que ha causado controversia, ya que muchas comunidades urbanas y rurales no cuentan con este servicio básico.

Asimismo, se cancelaron todos los eventos públicos y aglomeraciones, así como el cierre de escuelas y universidades públicas y privadas.

Ambos profesionales mencionaron que el uso obligatorio de la mascarilla fue una acción positiva, y que a pesar de algunas excepciones, los guatemaltecos lo han adaptado a su vida diaria.

Félix Acajabón/elPeriódico

Confinamiento

Luego del primer caso positivo, el presidente Alejandro Giammattei ordenó cerrar fronteras, las mismas permanecieron bloqueadas durante seis meses. También entró en vigor un toque de queda desde las 16:00 hasta las 04:00 horas para detener el contagio. Las personas que lo violaron fueron penalizadas.

Chávez indicó que el confinamiento es una medida extrema y que la misma se toma cuando la situación ya se encuentra en un punto crítico donde se necesita frenar de inmediato la transmisión del virus. Sin embargo, agregó que definitivamente de largo a mediano plazo es insostenible ya que las personas necesitan salir a trabajar.

“El confinamiento tuvo que ir acompañado de suficientes programas sociales que beneficiaran a todos los sectores de la población, no solo a algunos, para que pudieran sobrevivir durante este tiempo”, expresó Chávez.

Por otro lado, el director de Diestra agregó que no existió una verdadera estrategia de planificación para los cierres: “No tuvieron sentido y no fueron constantes”. 

Asimismo, mencionó que las restricciones de movilidad no tuvieron una estrategia que impidiera verdaderamente que las personas no salieran cuando no fuera necesario o no utilizaran carros diferentes todos los días por las restricciones de las placas que podían circular.

Félix Acajabón/elPeriódico

El MSPAS ante la crisis sanitaria

Una de las acciones tempranas que tomó el gobierno fue la implementación de cinco hospitales temporales para tratar específicamente el COVID-19, a pesar de que inicialmente la idea fue buena, la ejecución de la misma no obtuvo los resultados esperados.

La falta de claridad en las cifras de contagios y fallecidos sigue siendo un tema cuestionado por la población, funcionarios y organizaciones que han estado al pendiente de las acciones tomadas por la cartera durante la pandemia.

En medio de la crisis sanitaria, Giammattei destituyó a la cúpula del Ministerio de Salud, la cual era liderada por el exministro Hugo Monroy, gestión que estuvo marcada por fuertes críticas debido a denuncias de saturación en los hospitales y por presuntamente ocultar información de la pandemia. 

Para el analista de Laboratorio de Datos GT, la comunicación ha sido el “talón de Aquiles” del ministerio durante toda la pandemia, lo cual pone en duda la transparencia con la que han manejado la crisis.

En múltiples ocasiones, el personal de salud de primera línea en la pandemia manifestó su malestar ante la falta de compromiso por parte de las autoridades de Salud en relación con el retraso en los pagos y la falta de dotación de equipo de seguridad.

Según Rodolfo Mendoza, algo positivo que llegó a fortalecer al ministerio fue la creación de la Comisión Presidencial de Atención a la Emergencia COVID-19 (Coprecovid), ya que les dio un sentido más profesional y científico a las acciones para combatir la pandemia.

Con la gestión de la Coprecovid se incorporó el Tablero de la Situación de COVID-19 en Guatemala, donde detallan las cifras de las últimas 24 horas en relación con el virus en el país, y el Semáforo de Alertas COVID-19, el cual muestra los municipios con más y menos contagios, herramienta que funcionó para iniciar con la reactivación económica.

Félix Acajabón/elPeriódico

Reactivación económica

El Semáforo de Alertas ha generado buenos y malos comentarios entre la población, según los expertos. Esto se debe posiblemente a que la gestión por parte de las autoridades de Salud no ha sido del todo adecuada.

“El semáforo es una buena idea, es una idea objetiva, regional, con intención de ser técnica, aunque es complicada. Su cumplimiento prácticamente lo siguen solo los comercios formales y no ha tenido un reforzamiento en la actividad pública”, destacó Mendoza.

Sin embargo, agregó que su implementación ayudó inicialmente a la reactivación económica y a la recuperación del país en el segundo semestre del año. “Guatemala fue el país con menor impacto económico de todo el continente americano”, dijo.

Por su parte, Chávez indicó que para ellos el semáforo, como herramienta de control de epidemia, ha sido un fracaso, ya que los criterios que usa no reflejan la realidad de la epidemia y las medidas que impone no tienen sentido. 

El analista calificó de “improvisada” la manera en la que han manejado las autoridades la pandemia porque nunca hablaron de una reactivación segura y tampoco incorporaron un plan en el que detallaran una manera correcta de continuar con las actividades cotidianas. 

Vacunación

Ambos analistas coincidieron en que hizo falta una estrategia de control de la pandemia, que además incluyera un plan de vacunación para este año. Asimismo, concordaron en que la información respecto del proceso de vacunación no es transparente y no se sabe si realmente el personal de salud ha sido vacunado o han usado las dosis donadas para otras personas.

Chávez aseguró que era de conocimiento general que el mecanismo COVAX únicamente vendería vacunas para el 20 por ciento de la población de cada país que se registrara, por lo que no podía ser la única opción de compra.

“Siempre se supo que era responsabilidad del gobierno adquirir vacunas para el 80 por ciento restante de la población, a nuestro criterio no hay excusas para lo que está sucediendo ahora… muchos países ya cuentan con vacunas porque las gestionaron a tiempo”, dijo Chávez.

Asimismo, agregó que la respuesta que da el gobierno ante este cuestionamiento, es que necesitaban la Ley de Vacunas para poder gestionar las compras, sin embargo, afirma que la Ley pudo pasarse antes al Congreso ya que es una Iniciativa de Ley del Ejecutivo.

Según el director de Diestra, la información respecto a la vacunación no es clara y lamentablemente toda la reactivación de la economía depende de la vacunación y eso puede afectar al país.

“Vamos tarde con las vacunas, somos el país de Latinoamérica más atrasado en el tema de vacunación, solo se ha vacunado con dosis donadas por Israel e India y ni siquiera sabemos cuántas ya se aplicaron”, indicó Mendoza.

365 días han transcurrido luego de esa llamada que recibió el presidente Alejandro Giammattei durante el discurso que dio en la conmemoración del día de la No Violencia contra la Niñez. Los casos de COVID-19 van en aumento y aún no hay certeza de que la vacuna llegue a toda la población.

La pandemia aceleró otros fenómenos sociales, como la desnutrición y la violencia contra la mujer y contra la niñez y adolescencia, ya que debido al confinamiento tuvieron que convivir con sus agresores.

Después de decenas de manifestaciones de la población para exigir ayuda, renuncias, transparencias y cese de corrupción, los guatemaltecos siguen a la espera de respuestas concretas y claras por parte del gobierno.

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