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Medio Ambiente

La vegetación de la Tierra cambia más rápido ahora que en 18 mil años


Una colaboración internacional de científicos dirigió el nuevo análisis, que fue impulsado por una innovadora base de datos paleoecológicos.

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Un estudio mundial de polen fósil ha descubierto que la vegetación está cambiando, al menos, con la misma celeridad que al final de la última glaciación y más rápido que en los últimos 18 mil años.

A partir de hace unos 3 mil o 4 mil años, las comunidades vegetales de la Tierra empezaron a cambiar a un ritmo acelerado. Hoy en día, este ritmo rivaliza o supera el rápido cambio que tuvo lugar cuando las plantas se apresuraron a colonizar los paisajes anteriormente congelados y a adaptarse a un clima global que se calentó unos 5 grados Celsius.

La investigación, publicada en la revista ‘Science’, sugiere que la influencia dominante de la humanidad en los ecosistemas, tan visible hoy en día, tiene su origen en las primeras civilizaciones y en el aumento de la agricultura, la deforestación y otras formas en que nuestra especie ha influido en el paisaje.

Este trabajo también sugiere que las tasas de cambio de los ecosistemas seguirán acelerándose en las próximas décadas, ya que el cambio climático moderno se suma a esta larga historia de cambios.

Además, al demostrar que las tendencias recientes de la biodiversidad son el inicio de una aceleración a largo plazo de las transformaciones de los ecosistemas, el nuevo estudio proporciona un contexto para otros informes recientes que indican que los cambios de la biodiversidad mundial se han acelerado en el último siglo.

Una colaboración internacional de científicos dirigió el nuevo análisis, que fue impulsado por una innovadora base de datos paleoecológicos. La base de datos de paleoecología Neotoma es una herramienta de libre acceso que reúne y conserva datos sobre ecosistemas del pasado procedentes de cientos de científicos. Neotoma está presidida por el profesor de geografía de la Universidad de Wisconsin-Madison Jack Williams, que ayudó a dirigir la nueva investigación.

Los autores del estudio analizaron más de 1 mil 100 registros de polen fósil de Neotoma, que abarcan todos los continentes excepto la Antártida, para comprender cómo han cambiado los ecosistemas vegetales desde el final de la última edad de hielo, hace unos 18 mil años, y con qué rapidez se produjo este cambio.

“Al final de la Edad de Hielo, se produjeron conversiones completas de los ecosistemas a escala biológica –afirma en un comunicado Williams, que también se encarga de la base de datos de polen de América del Norte de Neotoma–. Y en los últimos miles de años, estamos de nuevo en esa escala. Ha cambiado mucho. Y estos cambios comenzaron antes de lo que podríamos haber pensado antes”.

El polen fósil proporciona una medida extremadamente sensible de las comunidades vegetales del pasado. A medida que el polen de las plantas circundantes cae en los lagos, se asienta en capas desde las más antiguas en el fondo hasta las más nuevas en la parte superior. Los científicos pueden extraer núcleos de sedimentos y realizar el minucioso trabajo de identificar el polen y reconstruir los ecosistemas vegetales a lo largo de miles de años.

Sin embargo, cada núcleo de sedimento sólo proporciona información sobre un lugar de la Tierra, por lo que los verdaderos análisis a escala global del cambio de la vegetación en el pasado requieren la acumulación y conservación de muchos de estos registros.

Neotoma ha reunido miles de estos datos para ayudar a los científicos a descubrir tendencias globales. Investigadores de la Universidad de Bergen (Noruega), de la UW-Madison y administradores de datos de Neotoma de todo el mundo han colaborado en la realización del nuevo análisis. Utilizando estos registros de polen, el equipo aplicó nuevos métodos estadísticos para analizar mejor la rapidez con la que las comunidades vegetales han cambiado en los últimos 18 mil años.

Descubrieron que el ritmo de cambio alcanzó su punto máximo hace entre 8 mil y 16 mil años, dependiendo del continente. Estas diferencias continentales se deben probablemente a los diferentes tiempos y patrones de cambio climático relacionados con el retroceso de los glaciares, el aumento de las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera, los cambios en la órbita de la Tierra y los cambios en la circulación oceánica y atmosférica.

Los ecosistemas se estabilizaron entonces hasta hace unos 4 mil años. A partir de entonces, el ritmo de cambio comenzó un ascenso meteórico que continúa en la actualidad, cuando la mayoría de los ecosistemas vegetales están cambiando al menos tan rápido como lo hicieron en el punto álgido del flujo inducido por la edad de hielo.

“Fue un hallazgo sorprendente, porque en los últimos miles de años no estaban ocurriendo muchas cosas desde el punto de vista climático, pero las tasas de cambio de los ecosistemas eran tan grandes o mayores que cualquier cosa que hayamos visto desde la última edad de hielo hasta el presente”, señala Williams.

Aunque este análisis de los registros de polen se centró en la detección de cambios en los ecosistemas, más que en la determinación formal de las causas, estos cambios recientes en los ecosistemas se correlacionan con el inicio de la agricultura intensiva y las primeras ciudades y civilizaciones de todo el mundo.

Williams afirma que un rasgo intrigante de estos análisis es que el aumento temprano es tan temprano en todo el mundo, a pesar de que cada continente tuvo diferentes trayectorias de uso de la tierra, desarrollo agrícola y urbanización.

Los científicos han acuñado el término Antropoceno para describir el periodo geológico moderno, en el que los humanos son la influencia dominante en el mundo. “Y una de las preguntas ha sido: ¿cuándo empezó el Antropoceno? –recuerda Williams–. Este trabajo sugiere que hace entre 3 mil y 4 mil años, los humanos ya tenían un enorme impacto en el mundo y eso continúa hoy”.

Una implicación aleccionadora de este trabajo, dicen los científicos, es que en el pasado, los períodos de transformaciones de los ecosistemas impulsados por el cambio climático y los impulsados por el uso de la tierra estaban en gran medida separados.

Pero ahora, la intensificación del uso de la tierra continúa, y el mundo se está calentando a un ritmo creciente debido a la acumulación de gases de efecto invernadero. A medida que las comunidades vegetales respondan a la combinación de los impactos humanos directos y el cambio climático inducido por el hombre, las futuras tasas de transformación de los ecosistemas podrían volver a batir nuevos récords.

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