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Literatura

Memorias, historia y literatura en torno a Maximiliano de Austria


Viaje al centro de los libros

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El Instituto Nacional de Antropología e Historia de México publicó la traducción al español del diario manuscrito en alemán de Wilhelm Knechtel, un testigo presencial que acompañó en su aventura al archiduque Maximiliano de Habsburgo, el segundo emperador de México, durante su periplo de ensueño que culminó con su fusilamiento ordenado por Benito Juárez en el Cerro de las Campanas de Querétaro, tras ser abandonado por Napoleón III, sin tropas francesas ni apoyo económico. 

Wilhelm fue el jardinero de Maximiliano, y lo acompañó desde la famosa partida del castillo de Miramar, en Trieste, en la fragata Novara. Durante su viaje, entre 1864 y 1867, mantuvo un diario en el cual anotaba sus impresiones y experiencias. El jardinero era un botánico experto, y después de su aventura pasó a ser director botánico del rey de Rumania y profesor en la Escuela Agraria Fenestreu en Bucarest. Sus apuntes fueron publicados a principios del siglo XX en Europa, y en la actualidad sirve como referencia de lo que significó para el monarca el descubrimiento del mundo americano, su asombro ante plantas, pájaros, comida y datos sobre la vida privada de quienes se enfrentaban a un mundo diferente.

La publicación está repleta de ilustraciones, de plantas, de los proyectos de jardinería de quien estaba a las órdenes de un emperador, para quien la belleza de los jardines del palacio expresaba el poder de dominio sobre la vegetación, y la fuerza que tiene en los otros la impresión estética. Los jardines se vinculaban a las ciudades, al poder del Estado, a su dominio y capacidad de ordenar lo que de por sí viviría en el caos. Se podía ordenar a la sociedad, tal y como se demostraba con las plantas.

Maximiliano había recurrido a Knechtel con anterioridad para embellecer el castillo de Miramar, y al llegar a México eligió el Castillo de Chapultepec para su residencia. Invirtió fuertes sumas de dinero para reconstruir y adaptar el antiguo castillo virreinal, y desde el corredor que daba a sus habitaciones se miraba el valle, tan bello e impresionante que quiso cambiarle el nombre al edificio por Miralvalle, aunque triunfó la tradición. 

Las ‘Memorias del jardinero de la corte’ es un libro rico en impresiones, porque nunca pretendió ser literatura, pero su autor era muy versado en letras, hablaba el alemán, checo, polaco, húngaro, italiano y español, y estudió en Praga la carrera de botánico. A los 26 años hace el viaje de su vida, y el cúmulo de experiencias que dejó anotadas en un diario espectacular, cuya lectura puede ser precedida o seguida por la novela histórica de Fernando del Paso (1935-2018), ‘Noticias del Imperio’, que condujo a su autor a ganar el Premio Cervantes en el 2015. La novela fue producto de años de investigación histórica y cuenta el drama desde el punto de vista de la emperatriz Carlota, loca y encerrada en un castillo muchos años después del fusilamiento de Maximiliano, en un monólogo que va alternando con el punto de vista de otros espectadores de los hechos. 

La fascinante historia del monarca que vino a América a realizar un sueño que le costó la vida, ha sido contado desde muchos puntos de vista, pero en este par de obras tenemos la visión de un jardinero y el de la esposa, que lo acompañaron en la aventura. Son dos libros deslumbrantes, a la que se sumaría la leyenda de Rolando Deneke, convertida por el español Santiago Miralles en la novela ‘La tierra ligera’, sobre la creencia que existe en El Salvador de que un excéntrico cocinero llamado Justo Armas era el verdadero Maximiliano de Austria que había escapado del Cerro de las Campanas, y llegó a las costas salvadoreñas como náufrago, y vivió discretamente organizando fiestas y banquetes de protocolo para los presidentes del vecino país a principios del siglo XX, hasta su fallecimiento en 1936. Toda una leyenda centroamericana, donde la imaginación crece.

Redacción El Periódico
El equipo de redactores y editores de elPeriódico.

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