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Literatura

Ruido de fondo


Viaje al centro de los libros

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El autor norteamericano Don DeLillo logró en ‘Ruido de fondo’ hacer sentir al lector la presencia de las cosas, de una manera especial, única, con sello propio y una mirada característica, inteligente, para lectores que esperan de la Literatura un algo más allá de la anécdota, porque revela un mundo interior infinito.

Don DeLillo (Nueva York, 1936) es de las figuras posmodernas sagradas, y aunque ha publicado unas 18 novelas, la que lo hizo más famoso fue ‘Ruido de fondo’ (‘White Noise’, 1985) porque es prodigiosa, y describe el mundo americano de entonces a partir de una visión caleidoscópica que aparta de lo regular, deteniéndose en lo sencillo, en lo más simple, con gran dosis de ingenio y capacidad de sorpresa. La novela se divide en tres partes, dispares, donde la media es breve (‘Escape tóxico a la atmósfera’), entre dos de notable dimensión (‘Ondas y radiación’ y ‘Dylarama’), y 40 capítulos. El argumento es banal, nada extraordinario, y sin embargo revela la gran aventura humana, con gran dosis de humor y sutileza. Narra la experiencia de Jack Gladney, un profesor universitario en una de esas bucólicas universidades americanas que se dedican al cultivo de experiencias insostenibles en nuestros países dando espacio a estudios especializados en temáticas poco prácticas, como los estudios sobre Hitler. Es decir, el profesor es un especialista, enseña ‘Mi lucha’, el libro del nazismo, que Hitler escribió en la cárcel y es hoy en día un ‘bestseller’. Ello no quiere decir que se trate de un fanático o crítico, es simplemente alguien que se dedica a enseñar, que da prestigio a la escuela por la rareza, que organiza un seminario de intelectuales alemanes para hablar sobre el tema (aprende alemán a la carrera para corresponder), para publicar artículos innecesarios, e ir viviendo con mucha decencia bajo la protección del imperio de la comodidad. 

Jack vive en una casa americana de colonia típica, con su cuarta esposa e hijos de ambos de matrimonios anteriores, y a lo largo de su recorrido por la rutina expone el calor de la existencia, mientras vislumbra el sentido de los centros comerciales, la comida rápida, las ferreterías y pone especial detalle en la experiencia de los supermercados, que resumen la idea de las nuevas catedrales de la humanidad, donde se alinea el poder del consumo, donde se reflejan los impulsos y se suceden en las filas, estacionamiento y pasillos las conversaciones inesperadas y los planteamientos profundos sobre el sentido de la existencia. La televisión tiene su lugar relevante, es “el lugar desde el que las tormentas exteriores acechan”, donde los accidentes de vehículos en las películas son “actos de violencia” que generan disturbios. Supermercados y televisión son como las dos llaves que reflejan el modo de vida americano, para inducir al planteamiento de la “oscuridad cósmica”.

En el medio plantea un pasaje de un escape tóxico, como en las películas de ciencia ficción hoy en día tan frecuentes, que conduce a la locura del resguardo, movimiento, duda y aproximación a la destrucción masiva con gran poder narrativo cinematográfico, porque al leer prácticamente se puede ir viendo las imágenes como en la pantalla gigante. Y para hilvanar tal construcción novelesca, de historias enredadas, está el planteamiento del temor a la muerte como producto del insomnio, de la locura de aferrarse a las drogas, de prestarse a la infidelidad o a la venganza del profesor inducido a un arrebato de celos mediatizado, entre monjas descreídas y sociedad pacífica y ordenada conteniendo grandes horrores internos. 

La paz de la vida americana, en un pueblo, en una ciudad universitaria, nos aproxima al vórtice de la inquietud. Y no lo hace produciendo repudio ni rabia, sino con humor. Un libro que atrapa con el divagar. En el último capítulo hay un fragmento de un niño en un triciclo que atraviesa la carretera frente a su casa, entre carros y camiones que frenan y manipulan el timón, mientras el ocaso de la tarde es el momento glorioso de un final de día.

Redacción El Periódico
El equipo de redactores y editores de elPeriódico.

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