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Literatura

“Manos que hablan”, el regalo de amor de un hijo a su padre sordo


La primera obra literaria de Pablo Andreé Vásquez Leal ofrece una perspectiva de quienes se comunican a través de las señas.

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Déjame que te cuente,

Cómo estas manos silentes

Pueden hoy convencerte.

Este es un fragmento del poema Silencio entre mundos del libro Manos que hablan, el primero de Pablo Andreé Vásquez Leal. Este poemario acaba de ser dado a conocer por Alasyplumas editorial. La obra tiene la particularidad de contener QR que enlazan con videos en los que cada poema es interpretado en el lenguaje de señas.

Una familia no convencional

Pablo Andreé es el hijo mayor de una pareja de personas sordas. Su papá, Luis Oswaldo Vásquez Ordóñez, nunca escuchó y su mamá, Angélica Lissette Leal Sánchez, perdió el sentido del oído a los 4 años.  “Con mis papás la comunicación fue con señas. Ese fue mi primer idioma. El español es mi segunda lengua, relata el autor.

Al llegar al colegio, Andrée desarrolló más el lenguaje hablado y en el ámbito familiar servía como intérprete a sus padres. Sin embargo, a los 12 años comenzó a tomar conciencia de lo no convencional de su familia y a rechazar la situación. “Empecé a pelearme con la vida por tener papás con discapacidad”, cuenta.

Pérdidas y oportunidades

En ese estado de enojo rechazó también servirles como intérprete y pierde un poco la práctica del lenguaje de señas. Sin embargo, en 2012, la vida le dio un vuelco a su familia. Su padre, quien era el presidente de la Asociación de Sordos de Guatemala, enfermó de cáncer. “Entonces empiezo a acercarme otra vez a mi papá y a mi mamá”, recuerda. Tanto él como sus hermanos acompañaron a su padre en los tratamientos, hasta 2015, cuando falleció.

En su calidad de presidente de la Asociación de Sordos, el padre de Pablo Andreé recibía invitaciones para impartir capacitaciones en otros países. Al morir, es el hijo quien atiende estas convocatorias, ya en calidad de intérprete. Se capacita aún más y comienza a dedicarse con más ahínco a trabajar para la comunidad de sordos.

Un refugio

La pérdida de su padre provocó que Andreé sufriera de estrés postraumático. Para ayudarse a superarlo, junto con terapias, comenzó a escribir. Un amigo que leyó sus textos lo animó a buscar la manera de publicarlos. Decidió recopilar sus escritos y buscar el respaldo de una casa editorial.

“Fue difícil porque muchas no creían y no quisieron apostarle al proyecto”, indica. A finales de 2017, por fin encontró a Alasyplumas, de Ligia García y García.

A partir de ahí, se inició un largo proceso para lograr que el libro, además de contar con una selección de expresivos poemas, también tuviera otra manera de ser interpretado por las personas sin capacidad auditiva. “Buscaba que en el libro se plasmara el sentir de una comunidad sorda a una oyente y viceversa”, afirma.  

Para lograr que el lenguaje de señas estuviera presente en el libro hubo varios procesos de prueba. Primero se pensó en trabajar cada poema acompañado de imágenes. Al final eran cerca de cinco mil señas ilustradas, lo que lo hacía demasiado grande. El libro estaba proyectado para tener 100 páginas y de esa manera alcanzaba entre 300 y 400. Luego, se intentó hacerlo con lenguaje de señas escritas, pero seguía siendo demasiado grande y ocupaba 200.

Fue entonces cuando se decidió hacer un video de cada poema y con la ayuda del mejor amigo de Pablo Andreé, quien es informático se trabajaron códigos QR, los cuales se encuentran al pie de cada poema. Todos los videos fueron grabados, editados y posproducidos por una persona sorda.

En cuanto al contenido el autor señala: “La primera parte está dedicada a mi papá y las siguientes a mis experiencias y a otras situaciones externas”.

La editora Ligia García y García anota en el prólogo del libro: “A través de Manos que hablan, Pablo Andreé se expresa no solo a través del lenguaje cotidiano, sino que además acude a otras formas de comunicación, y es aquí  donde la voz le cede la palabra a las elocuentes manos y  las invita a expresarse. Y es así como vamos del saludo a la caricia, y transitamos por todo aquello que nuestras

manos saben decir, hablando sin hablar”.

El libro es distribuido por el propio autor. Para adquirirlo se puede escribir al WhatsApp 3539 8306 o ingresar al sitio www.andreevasquez.com

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Ana Lucía Mendizábal
Reportera de Cultura y Entretenimiento. Comunicadora con 30 años de experiencia en medios de comunicación escritos y digitales.

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