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El Acordeón

Asturias en el olvido, el vacío del Mineduc


Aunque es el único premio Nobel de Literatura de Guatemala, el Ministerio de Educación delata el abandono de una política educativa orientada a la lectura de las obras de Miguel Ángel Asturias cuando acepta que no existe un listado oficial de títulos literarios que los alumnos de nivel medio deban seguir. El Currículum Nacional Base (CNB) pretende que cada docente decida sobre lo que sus estudiantes leerán o lo que dejarán de leer. Sin importar la formación de los maestros, la cartera delega esa responsabilidad en ellos.

Aquella vibrante voz que resonaba cuando Miguel Ángel Asturias emitía un discurso, entonaba una lectura o narraba noticias ha sido silenciada de muchas maneras. Durante las dictaduras de principio de siglo, la táctica era el exilio, pero 50 años después de que fuera homenajeado con el nobel de Literatura, su voz es solo una memoria desgastada que al Estado no le interesa recuperar.

La Dirección General de Currículo (Digecur) del Ministerio de Educación (Mineduc) es el centro de la planeación de los tópicos tratados durante todo el ciclo escolar. Es decir, desde esta dirección se guía a los docentes de los establecimientos sobre lo que los estudiantes deben conocer en cada curso y en cada grado. Es desde esta entidad que se generó el Currículo Nacional Base (CNB), una estructura general que explica competencias, objetivos, temas y otras especificaciones que se deben utilizar en las aulas.

Siendo Asturias una de las figuras más relevantes de Guatemala por su obra literaria y por lo que significó para el mundo su postura contra las dictaduras y las políticas conservadoras que reprimían a las sociedades; podría ser tácito que el CNB incluya un listado de sus obras en el nivel medio para que los jóvenes conozcan la mente de quien resaltó el nombre del país en la primera mitad del siglo pasado.

Al cuestionar en el Mineduc si existe un listado oficial de títulos de obras literarias que los estudiantes deban leer en cada curso a lo largo de su vida escolar, la respuesta fue negativa.

“Únicamente existe una competencia en cada malla curricular relacionada con la lectura y en ella, un indicador relacionado con la literatura o el
lenguaje literario.

Se sugieren algunos autores, especialmente guatemaltecos, pero se deja a criterio del docente, la selección de tales autores y de las obras literarias”, fue la explicación de la Digecur. Es decir, desde la cúpula ministerial no existe un canon que los maestros deban seguir y se deja a su criterio la elección de las obras, sin importar la capacidad o
formación del docente.

“En los estándares educativos para el ciclo básico se estipula que los estudiantes deben leer un mínimo de diez obras entre literatura juvenil, guatemalteca, universal o de diferentes comunidades lingüísticas”, continúa la respuesta del Mineduc. Y añade que el CNB del ciclo de Educación Básica está vigente desde 2009.

Violeta de León, excatedrática del Departamento de Letras de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos (Usac) condena que no exista un listado oficial de obras literarias para el nivel medio. “No existe un verdadero interés por la formación integral de los educandos guatemaltecos. Las áreas humanísticas (entre ellas el arte) nunca se han tratado con la importancia que tienen. Antiguamente existía una lista de obras literarias que debían leerse en el nivel básico. Eran obras que se leían completas y que iban gradualmente en su complejidad, adaptando el vocabulario y el argumento a las edades de los jóvenes”, enfatizó.

Plan sin vuelo

Durante los pocos meses que Bienvenido Argueta ocupó el despacho superior del Mineduc en 2009, se gestó, según cuenta, el Programa Nacional de Lectura. En ese programa sí se incluirían autores guatemaltecos clásicos, poetas, escritores contemporáneos de Centroamérica, y por supuesto, a Asturias. “Era una especie de adelanto de la resignificación de la independencia de la región en sus 200 años a través de una revolución cultural partiendo por donde se debe: la niñez y la juventud”, explica el especialista en Educación.

Para planificar el proyecto se contó con la participación a nivel primario de Frida Morales y de Gloria Hernández, además, para el nivel secundario el escritor Francisco Morales Santos se encargaría de esquematizar el trabajo para que el programa se ejecutara con los mejores contenidos.

En el nivel primario se hizo una selección de la tradición oral y escrita guatemalteca y de los principales autores que han escrito a lo largo de nuestra historia, comentó Argueta.

En el caso del nivel medio se seleccionaron textos de Rafael Landívar, Rafael García Goyena, Fray Matías de Córdova, María Cruz, Rosa América Hurtarte, Cristina Camacho, Ana María Rodas, Carmen Matute, Margarita Carrera, Luz Méndez, Maía Zipfel, Flavio Herrera, Rafael Arévalo Martínez, Carlos Rodríguez Cerna, Ramón Aceña Durán, Carlos Wyld Ospina, Félix Calderón, Osmundo Arreola, Máximo Soto Hall, Ismael Cerna, Domingo Estrada, Manuel Diéguez Olaverri, Juan Diéguez Olaverri, José Batres Montúfar, Simón Bergaño, Mario Payeras, Roberto Obregón, Manuel José Arce, Marco Antonio Flores, Carlos Zipfel y García, Hugo Estrada, Francisco Albizures Palma, Otto René Castillo, Melvin Morales, Mario Matute, Werner Ovalle, Carlos Menkos-Deka, Mario Roberto Morales, entre otros y además autores de Centroamérica. Esto sin faltar los clásicos como Asturias, Monteforte Toledo, Augusto Monterroso y otros.

El programa incluía además, utilizar la Tipografía Nacional para editar e imprimir los textos, a manera de reducir costos y evitar las contrataciones sesgadas. Se trató de obtener la versión de la escritora Ana María Rodas, quien fungió como directora de la Tipografía para entender más a fondo la dinámica de esa administración, pero a pesar de aceptar la entrevista, no respondió el correo electrónico con las preguntas ni las llamadas posteriores.

Como era un programa piloto, Argueta recuerda que fueron impresos unos 10 mil textos a principios de 2010, pero nadie le dio seguimiento al plan a su salida del Manuel Diéguez Olaverri y el proyecto nunca despegó.

Según la Digecur, “como parte del Programa Nacional de Lectura se dotó de una caja con una serie de libros para cada grado, similar a la enviada a los establecimientos de primaria; con fines de formar una biblioteca para consultar y también para fomentar el placer por la lectura”. Aunque nuevamente, solo se deja a criterio de los docentes o de los propios estudiantes.

Asturias en el silencio

Raúl Figueroa Sarti, director de F&G Editores, la única editorial autorizada para editar e imprimir la mayoría de títulos de Asturias, explica que al Mineduc nunca le ha interesado comprar las obras del nobel. En la licitación de 2013 para comprar libros destinados a los establecimientos del nivel medio, Figueroa asegura que solo se le compró Leyendas de Guatemala. “El problema con las licitaciones del Mineduc es que sacan a licitación cuando ya se han seleccionado los textos, entonces no hay mucha posibilidad de participar”, denuncia.

Argueta lo respalda. “Se compran textos sin criterio, pues se deja a libertad total y generalmente asociados a comisiones que les dan a los colegios o aún a las escuelas. No hay una política clara de la lectura en Guatemala”, apuntó.

“El sistema educativo está hecho para formar ciudadanos. Parte de la ciudadanía es valorar y apreciar a los grandes pensadores, unos que sirvan de modelo, y que fortalezcan identidad. Leer a Miguel Ángel Asturias es justo eso. No solo es acercar a los jóvenes a la literatura, sino buscar identidad a través de ella. Que no se cuente con un listado de autores sugeridos por el Mineduc, puede ser un error, ya que muchos maestros no han tenido acceso a la literatura y por ello no tienen quizá los criterios suficientes para asesorar”, criticó la escritora y especialista en Educación, Anabella Giracca.

“Asturias es vital indudablemente. Sin embargo, habría que hacerse una adecuada selección considerando edades y niveles de comprensión de los jóvenes. La obra de Asturias perfectamente se puede vincular a los análisis en las ciencias sociales. Misma situación con otros autores. Hay poemas de Asturias, obras de teatro y narrativa que perfectamente pueden ser seleccionadas. Asturias es infaltable en cualquier canon”, reiteró Argueta.

“Asturias es fundamental para conocer, para entender Guatemala. Es inconcebible que sus obras no constituyan lectura obligatoria en todos los niveles de estudios”, concluye De León.

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