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Picasso, entre amigos: ¿cómo era el pintor en la intimidad?


Fernande Olivier, la primera esposa de Pablo Picasso publicó hace casi ocho décadas “Picasso y sus amigos”, un libro en el que se descubren facetas, hasta entonces desconocidas del pintor. Ahora el libro es reeditado.

foto-articulo-Arte & Diseño

Picasso disparando un revólver en medio de la calle, fumando opio, asistiendo a combates de boxeo y al circo, interesado por el flamenco y los toros mientras sufría las penurias de la bohemia parisina, así fue retratado por su primera mujer, Fernande Olivier, en Picasso y sus amigos, reeditado en el cincuenta aniversario de su muerte.

Este libro de recuerdos de la francesa Fernande Olivier se publicó por primera vez en París en 1934, veinte años después de que se produjeran las vivencias que recoge, su vida junto a Picasso y sus amigos entre 1904 y 1912, un periodo en el que el propio artista, que entonces pintaba de noche, dormía por las mañanas y paseaba e iba los cafés por las tardes, era el encargado de barrer su estudio y hacer la compra diaria.

La precariedad era tal que Olivier cuenta cómo estuvo dos meses sin salir del taller del artista por carecer de zapatos, cómo tantas mañanas se quedaba en la cama temiéndole al frío que hacía en el taller sin calefacción o cómo algún día pudieron comer gracias a que la escritora estadounidense Gertrude Stein y su hermano, cuya casa visitaban asiduamente, compraron algún dibujo para su colección.

Observaciones sorprendentes

“Compañera fiel de los años de miseria, no he sabido ser la de los años de prosperidad”, confiesa Fernande Olivier en el primer capítulo de estas memorias, en las que también cuenta el nacimiento del cubismo y que están repletas de observaciones sorprendentes como: “Yo no he visto nunca a Picasso leer demasiado”.

Matisse, Max Jacob, Apollinaire, Modigliani, Paul Poiret, Suzanne Valadon y Mauricio Utrillo, entre muchos otros, son los amigos de Picasso que compartieron con el artista español aventuras y desventuras, relatadas con cierto humor por Oliver, como la investigación policial de la que fueron objeto con motivo del robo de unas estatuillas del Museo del Louvre en París.

Olivier cuenta que fue un amigo del poeta francés Guillaume Apollinaire quien “por fanfarronería, por diversión o por probar que era muy fácil robar en el Louvre, se había llevado del museo, en el curso de varias visitas, algunas máscaras y estatuillas“.

Después Apollinaire regaló a Picasso un par de aquellas máscaras de piedra sin mencionar su procedencia, aunque recomendando que no permanecieran a la vista, por lo que el pintor las guardó en el fondo de un armario.

Picasso no fue considerado culpable en aquel caso, pero se tuvo que poner a disposición del juez como testigo y atravesar París en compañía de un policía, después de lo cual vivió angustiado varios días creyendo que lo vigilaban.

Dueño de tres gatos, dos perros, una tortuga y una mona, Picasso, amante de los animales, recibía con frecuencia la visita del dueño de un cabaret donde se reunían los artistas y que acostumbraba a llegar al taller del pintor acompañado por su asno, llamado Lolo.

Un "asno pintor"

Lolo ya era un “asno pintor” cuando visitaba a Picasso -un día se comió un paquete de tabaco y dos pañuelos de seda que alguien dejó sobre un diván-, ya que poco antes el escritor francés Roland Dorgelès ingenió la broma de atarle un pincel al rabo, junto a varios botes de pintura, para que el propio Lolo, distraídamente, fuera dando brochazos sobre un lienzo que luego sería colgado en el Salón de los Independientes en París, para admiración de algún crítico de arte.

Modelo, pintora y escritora, Fernande Olivier dedica varios capítulos a los amigos poetas y escritores, como el poeta grecofrancés Jean Moréas, quien siempre recibía a Picasso diciéndole: “Dígame, Picasso, ¿tenía talento Velázquez?”, y otro a la llegada a París de los futuristas, dispuestos a desbancar el cubismo, adoptando “posturas estrafalarias” como llevar cada calcetín de un color, pero siempre haciendo juego con la corbata.

Todo lo relacionado con España estimulaba a Picasso, que siempre volvía exultante de las visitas a su país, donde, a diferencia de lo que hacía en París, vivía de noche y, escribe Olivier: “Nunca le vi trabajar en Barcelona, donde tenía a su familia, aunque a esta le consagraba el menor tiempo posible”.

En 2023 se celebra el año dedicado a Picasso Ruiz Picasso con una serie de actividades en España, donde nació en 1881, y Francia, donde falleció en 1973.

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Agencias
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