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Arte & Diseño

El retorno de las almas, la búsqueda de Benvenuto Chavajay


El artista fue el principal promotor para que la silla de Atanasio Tzul volviera a Totonicapán.

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La silla de Atanasio Tzul regresó a Totonicapán luego de 201 años. El gestor inicial de este traslado, que se concretó el 12 de julio, fue Benvenuto Chavajay (San Pedro La Laguna, Sololá, 1978).

La inquietud del artista visual surgió al percatarse de la falta de acciones para conmemorar el bicentenario del movimiento que en 1820 llevó al líder maya k’iche’ a gobernar su región durante 29 días.

“El año pasado acudí con la directiva de los alguaciles de los 48 Cantones. Les expliqué mi proyecto artístico. Empezamos el proceso de petición al Ministerio de Cultura y Deportes”, comenta Chavajay. 

La intención era que el regreso de la pieza coincidiera con el 200 aniversario del levantamiento contra el poder de los españoles. “Ya había una fecha para trasladarla el año pasado, pero lastimosamente no se pudo por los problemas de la pandemia y por las manifestaciones que hubo a final de año”, cuenta el artista.

Añade que la directiva actual de los 48 Cantones retomó el proceso, que ya estaba avanzado, y logró el traslado de la silla. “Yo felicito al pueblo de Totonicapán, a los (directivos de) 48 Cantones 2021, a los (directivos de) 48 Cantones 2020, porque se logró la devolución”, manifiesta. 

Hacia una nueva visión

Chavajay relata que, en cierto momento de las pláticas, se les ofreció entregarles una réplica de la silla. Sin embargo, él se opuso. “Como pueblos originarios, no podíamos aceptar una réplica. No tiene sentido”, asevera. “A las nuevas generaciones hay que inculcarles el código ético de la ancestralidad. Todo tiene alma; todo tiene vida”, recalca.

Las acciones de Chavajay en favor de este traslado y del reconocimiento del líder k’iche’ no se limitaron a gestiones. Para crear conciencia de la importancia histórica y simbólica de la pieza, Benvenuto se hizo tatuar en su espalda la silla, que fue el trono que ocupó Atanasio Tzul durante 29 días. 

El arte puede contribuir con la sanación de la historia”, declara el artista, quien en 2016 logró, a través de una acción similar, que se cambiara el nombre del estadio nacional de Mateo Flores a Doroteo Guamuch Flores.

Benvenuto señala que en el espacio del Museo Nacional de Historia en el que permaneció la silla de Atanasio durante décadas debería plantearse una nueva museografía. El artista recalca que es necesario que se cuente la historia tal como sucedió. “La silla en el museo solo nos representaba, pero en Totonicapán tomó otro significado más ancestral. Ahora nos toca contar nuestra propia historia”, indica. 

El retorno de las almas  

“Mi proyecto artístico es el retorno de las almas para desempolvar la historia y reactivar la memoria”, asegura Chavajay.

Al explicar el sentido de sus acciones, el artista señala: “Cuando llegaron los españoles nos dijeron que no teníamos alma. Yo abrazo la historia y empiezo a dialogar con ella y a sanarla, a través de ese retorno de nuestros símbolos”. 

Esta sanación, según Chavajay, parte de devolver a su lugar original los símbolos que no se encuentran en él. “La silla no estuvo en su lugar durante 201 años. Ahora retornó a Totonicapán. El estadio estuvo más de 50 años con un nombre que no era verdadero (Mateo Flores), y ahora ya lo tiene y vendrán nuevos proyectos” afirma. 

Chavajay destaca otros casos, en los que según su perspectiva los símbolos no están donde pertenecen. Señala como una vergüenza que para poder ver el ‘Popol Vuh’ los guatemaltecos deban viajar a Chicago. También indica que el nombre de la Calzada Roosevelt debería ser Kaminaljuyú. “No se puede cambiar la zona 11, pero sí cambiar el nombre, porque literalmente caminamos en Kaminaljuyú”, asegura.

Chavajay explica que en los pueblos indígenas cuando una persona está enferma se dice que no está su alma. Por ello es necesario que un experto haga un ritual para que retorne el alma. “Hace más de 500 años a Guatemala le quitaron su alma”. Indica que existen muchas piezas mayas que no se encuentran en el país. “Necesitamos que retornen piezas claves mayas, que son parte de nuestras almas. Cuando retornen los objetos simbólicos de los mayas a Guatemala, el país se va a curar”, afirma. 

 “No podemos dejar el pasado atrás. Para sanar la historia, hay que hacerle justicia a la historia. Hay que hablar de la historia que está mal, para poder transformar un país. Hay que dialogar con nuestro pasado”, finaliza.

El artista 

Benvenuto Chavajay es egresado de la Escuela de Artes Plásticas Rafael Rodríguez Padilla. 

Ha recibido, entre otros reconocimientos, premios en Juannio 2005, 2008 y 2011; primer premio de Pintura de la Secretaría de la Paz, en 2006; premio único Certamen Permanente Centroamericano 15 de septiembre, en 2004; premio y reconocimiento como promesa de escultura objetual de la Fundación Botrán, en 2002. También posee colecciones importantes en museos como el Museum of Latin American Art, en Estados Unidos.

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