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ARQ & Ambiente

Entérate sobre qué podría ayudar a los bosques a afrontar el cambio climático


El trabajo pone de relieve las regiones sensibles en las que los bosques pueden correr más riesgo a medida que el planeta se calienta y las temperaturas se vuelven más extremas.

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Comprender cómo responden los bosques al cambio climático es fundamental para planificar una gestión forestal y una política climática eficaces. Un nuevo estudio publicado en la revista ‘Environmental Research: Ecology‘, concluye que la exposición a la variabilidad de la temperatura en el pasado puede ayudar a los bosques a afrontar el cambio climático.

El trabajo, que evalúa los efectos de la variabilidad climática pasada y actual en la productividad forestal mundial, pone de relieve las regiones sensibles en las que los bosques pueden correr más riesgo a medida que el planeta se calienta y las temperaturas se vuelven más extremas. El marco puede ayudar a establecer prioridades de conservación, apoyar los esfuerzos de adaptación de los bosques y mejorar la contabilidad del carbono.

El autor principal, Winslow Hansen, ecólogo forestal del Instituto Cary de Estudios de Ecosistemas, en Estados Unidos, afirma que “los patrones climáticos globales son cada vez más variables. Esto significa más extremos, que amenazan la salud y la productividad de los bosques”, alerta.

“Dicen que la adversidad te hace más fuerte y en este caso, pusimos a prueba ese adagio en relación con los árboles –prosigue–. ¿Están las regiones forestales que experimentaron condiciones más variables en el pasado mejor preparadas para tolerar un clima variable ahora y en el futuro?”.

El equipo examinó los registros climáticos globales de dos períodos de estudio de 20 años, 1950-1969 y 2000-2019, para identificar las tendencias regionales de la variabilidad climática. Los registros incluían las temperaturas medias, mínimas y máximas mensuales, las precipitaciones totales y el déficit medio de presión de vapor (una medida de la sequedad del aire). Los datos globales se reticularon con una resolución espacial de 0,5°.

Para evaluar la productividad de los bosques modernos, los investigadores utilizaron datos globales de vegetación detectados por los satélites MODIS de la NASA. El “índice de vegetación mejorado” (EVI) es una medida de “verdor” derivada de los satélites que constituye un indicador fiable de la cubierta de hojas y la productividad forestal. Los satélites MODIS “Aqua” y “Terra” elaboran un mapa global de la cubierta vegetal cada ocho días.

Al combinar los datos climáticos con los registros de los satélites sobre los bosques, pudieron evaluar cómo la variabilidad del clima en el pasado y en el presente determina la productividad actual de los bosques. Descubrieron que las regiones en las que la temperatura era más variable en el pasado siguen experimentando una mayor variabilidad térmica en la actualidad. Los bosques de estas regiones tienden a tolerar mejor esta creciente variabilidad.

“Nuestros resultados demuestran que la variabilidad histórica de la temperatura proyecta efectos de legado sobre la productividad forestal actual –subraya Hansen–. En los lugares en los que la variabilidad histórica de la temperatura era 0,66°C mayor que la media mundial, los bosques eran 19 veces menos sensibles a la variabilidad actual de la temperatura. Esta tendencia fue válida en todo el mundo, con importantes distinciones entre biomas”.

La coautora, Naomi Schwartz, de la Universidad de la Columbia Británica (Canadá), explica que se está observando un cambio en la temperatura global de dos maneras distintas: “las temperaturas medias están aumentando y la temperatura se está volviendo más variable año tras año. Estos indicadores están cambiando con distintos grados de intensidad en diferentes regiones –añade–. En algunos lugares, es probable que el aumento de la temperatura media tenga un mayor impacto en los bosques que el aumento de la variabilidad de la temperatura año a año, y viceversa”.

En este sentido, explica que, “aunque los modelos climáticos prevén un calentamiento general relativamente modesto en los trópicos durante el siglo XXI, se espera que la variabilidad de la temperatura año a año aumente sustancialmente. Nuestro análisis indica que los bosques tropicales podrían verse más afectados por los efectos de la creciente variabilidad que por el aumento de las temperaturas medias”, añade.

Apuntan que la historia es diferente en el bioma del bosque boreal, donde se espera que la variabilidad de la temperatura año a año aumente moderadamente en relación con las condiciones pasadas, pero la temperatura media está aumentando al menos el doble de la media mundial. “Las tendencias de calentamiento decenal, y los efectos exacerbados en los incendios y brotes de insectos, pueden amenazar a los bosques boreales más que la variabilidad interanual de la temperatura”, indica Hansen.

Los resultados demuestran que los efectos heredados de la variabilidad de la temperatura en el pasado condicionan la respuesta actual de los bosques a la variabilidad de la temperatura. Sin embargo, no ocurrió lo mismo con las respuestas de los bosques a la variabilidad de las precipitaciones y el déficit de presión de vapor. Esto puede deberse a las compensaciones fisiológicas inherentes a la forma en que los árboles afrontan las condiciones de sequedad.

“A menudo pensamos en el cambio climático como un fenómeno monolítico pero, en realidad, el clima está cambiando de muchas maneras diferentes a la vez, y esperamos que esto cause impactos realmente diferentes en los ecosistemas, incluidos los bosques –indica Hansen–. Nuestro estudio pone de relieve la necesidad de desarrollar estrategias de adaptación de los bosques que tengan en cuenta los efectos matizados del cambio climático”.

El análisis también señala “puntos calientes” sensibles en todos los biomas, indicando bolsas de bosque en mayor riesgo. Entre ellos se encuentran los bosques boreales del este de Norteamérica, los bosques templados del centro-sur y el sureste de Estados Unidos, los bosques templados de Asia y los bosques tropicales del sur del Amazonas.

Hansen concluye: “A medida que las condiciones climáticas se vuelven cada vez más variables, existe una necesidad crítica de identificar dónde y cómo están cambiando los bosques. Nuestro análisis ofrece un marco para perfeccionar esta comprensión a escala mundial, ayudando a mejorar las políticas de conservación específicas que protegen los bosques, sus habitantes y los servicios esenciales que proporcionan”.

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Agencias
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