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Redescubriendo Tikal

Nuevas perspectivas de una ciudad diversa grandiosa cosmopolita

Como parte del seguimiento a los estudios con LiDAR que Pacunam realiza en Petén, el proyecto PAST presentó los resultados de su primera temporada de campo. Se enfocó en el área sur de Tikal y las conclusiones son prometedoras para el inicio de un camino que pretende comprender mejor la relación entre la gran ciudad maya y Teotihuacán.

Por: Jaime Moreno De León. Fotografías: Cortesía de Proyecto PAST y Pacunam

Una ciudadela de barro y la presencia teotihuacana en Tikal

El Proyecto Arqueológico del Sur de Tikal (PAST) presentó los resultados de su primera temporada de campo. El futuro es promisorio.

Desde que la Fundación Pacunam comenzó a revelar los hallazgos de los estudios hechos con LiDAR en Petén, la hoja de ruta quedó sobre la mesa: el siguiente paso era verificar sobre el terreno los indicios que la imagen aérea mostraba.

Fue así como el PAST, a cargo del arqueólogo guatemalteco Edwin Román, comenzó a utilizar la data disponible para planificar investigaciones en el Parque Nacional Tikal. Eligieron la zona sur de la antigua ciudad, conocida por sus rasgos teotihuacanos. El proyecto logró un acuerdo para trabajar en el área durante tres años y a lo largo del anterior realizó su primera temporada de campo. Los resultados ya están a la vista.

¿Por qué trabajar en Tikal? Según explica Pacunam, el interés por el sitio recae en la búsqueda de darle un proceso continuo de investigación. “No tenía un proyecto multianual de investigación desde los años ochenta. Ha habido trabajos de investigación puntuales, pero se necesita la investigación”, explica la Fundación. El PAST continuará de manera preliminar hasta 2022 y tendrá a partir de abril de 2021 su segunda temporada de campo.

El lugar elegido para realizar las primeras excavaciones fue hacia el sur de la ciudad. El LiDAR había demostrado que una formación considerada natural era en realidad una estructura artificial. El lugar en el que se ubicaba (y la forma misma del complejo) habría la puerta a revisitar un cuadrante asociado con la presencia teotihuacana en el sitio a lo largo del Clásico Temprano.

Una ciudadela de barro

Los trabajos del PAST abordaron un espacio explorado de forma breve tanto por las investigaciones de la Universidad de Pensilvania como por las indagaciones de Juan Pedro Laporte. Se encuentra cerca del “Mundo Perdido” y durante décadas se le consideró un montículo “problemático” por ser aparentemente natural pero que el LiDAR confirmó como artificial.

Según explica el proyecto, “las excavaciones en los frentes de trabajo demostraron arquitectura de barro en todas las estructuras, algo atípico para los patrones constructivos de las Tierras Bajas Mayas”. Este estilo de construcción, no obstante, es propio de la región teotihuacana. Además, según los investigadores, la elección de este sistema de edificación no pareciera responder a la falta de recursos líticos, sino “a una decisión” intencional.

Otro de los elementos descubiertos fue la forma de la estructura. Por su geometría rectangular y la orientación que presenta se le llamó “La ciudadela de Tikal”. Es un guiño contemporáneo, pero intenta explicar la intención de sus constructores: asemejar este complejo con uno de los más importantes de Teotihuacán.

Tras cuatro meses de investigaciones, el PAST realizó numerosos hallazgos. Estos indicios pueden marcar el camino para desentrañar quiénes construyeron este complejo de barro. Entre ellos están estructuras estilo Talud-Tablero (propias de la arquitectura teotihuacana), fragmentos de incensarios tipo teatro, flechas de obsidiana verde –que proviene del centro de México–, entierros con aparentes cremaciones y otros elementos.

El futuro y una hipótesis que toma forma

La idea de que Tikal fue una ciudad cosmopolita no es nueva. La evidencia misma encontrada en el sitio lo indica: desde el tamaño del lugar (que ahora el LiDAR sitúa en 75 kilómetros cuadrados para la zona núcleo y en más de 500 de área de influencia) hasta los entierros hallados en el lugar –con personas provenientes del centro de México, las Verapaces y Honduras–, el poderío de la urbe pasaba también por su diversidad. Además, el registro histórico habla de la presencia de personas extranjeras, como el caso del evento de “la entrada”. Ahora, según puntualiza el PAST, la idea que comienza a tomar forma es la de un barrio teotihuacano dentro de la ciudad durante el Clásico Temprano. La hipóteis tiene un paralelismo claro en la propia Teotihuacán, donde se han encontrado evidencias que confirman un barrio maya.

El reto de los años futuros es demostrar esta hipótesis. Así lo puntualiza Edwin Román, quien explica que los próximos pasos del proyecto serán enfocados en tratar de comprobar quién construyó la ciudadela, así como investigar la acrópolis sur del sitio. “La idea es a largo plazo tener un conocimiento más amplio de las épocas importantes de Tikal que aún no conocemos”, puntualiza.

Sihyaj K’hak’, el fuego que llegó del oeste

Uno de los eventos más documentados por la historia maya es también uno fundamental para entender Tikal: se le conoce como “la entrada” y fue protagonizado por un personaje que se volvió mito.

El día en que Sihyaj K’hak’ llegó a Tikal, Chak Tok Ich’aak entró al agua. Era el 16 de enero del 378 d. C. y sus caminos se cruzaron para cambiar la historia. Sihyaj K’hak’ (Nacido del fuego) había llegado del oeste, presumiblemente de Teotihuacán, para tomar control de la gran ciudad maya. Chak Tok Ich’aak, gobernante de la urbe, pagó el precio con su propia vida. Fue el hecho que marcó “la entrada” del extranjero y de cómo el fuego que llevó consigo fue también el inicio de una época marcada por la influencia que la cultura del centro de México tuvo a lo largo del Clásico Temprano en el área Maya.

La figura de Sihyaj K’hak’ está asociada de forma estrecha con el evento de “entrada”. Sobre su biografía no se tienen mayores referencias, aunque el consenso general no pone en duda la historicidad del personaje. En contraposición a la oscuridad sobre su vida, los documentos históricos mayas (conservados en estelas y otros soportes) dan cuenta de su actividad política. El Nacido del fuego llegó como un emisario poderoso e hizo valer su posición a lo largo de los años.

Las referencias al personaje también marcan un calendario y un camino. Su nombre aparece asociado a la “entrada” en sitios como El Perú-Waka’, Tikal, Bejucal, La Sufricaya, Río Azul, El Zotz y otros más. Las fechas y los eventos relacionados son una ventana a la historia política del Clásico Temprano.

La alusión más antigua conocida sobre Sihyaj K’hak’ proviene de El Perú-Waka’. La estela 15 del sitio relata cómo el emisario pasó por el lugar el 8 de enero del 378 d.C. La ciudad estaba en el paso hacia el destino final: Tikal. Luego, aunque según distintos académicos no es una fecha exacta, se tiene registro de su presencia en Naachtun el 14 y el 15 de enero de ese mismo año. La inconsistencia proviene de la distancia entre este sitio y Tikal, su siguiente parada: no pudo avanzar los 60 kilómetros que la separan en tan solo un día.

Finalmente, el 16 de enero del 378 d. C., el fuego del oeste envío al camino del agua al gobernante de Tikal. Llegó a la ciudad, sacrificó a Chak Tok Ich’aak e implantó un nuevo régimen en la urbe. El hecho fue decisivo en la historia política de la región. Tanto que, en otros sitios, como Uaxactún, también levantaron monumentos para registrar el evento de “entrada” de esa fecha.

Contrario a lo que se pensaría, Sihyaj K’hak’ no tomó el trono de la ciudad. Reservó el poder para un gobernante mestizo. Se trató de Yax Nuun Ahiin I, hijo de otro personaje extranjero: Bhúo Lanzadardos, posible gobernante teotihuacano de quien hay numerosas referencias en la ciudad. La madre de Yax Nuun, por el contrario, se ha identificado como Unen K’awiil, señora de Tikal. El nuevo gobernante fue entronizado, con la venia de Sihyaj, el 13 de septiembre del 379 d. C., poco más de un año después del evento de “entrada”.

A pesar de no ser el gobernante de Tikal, Sihyaj K’hak’ sí mantuvo el poder político en el área. Tiempo después, en 396 d. C., el propio Yax Nuun Ahiin I mostró vasallaje al Nacido del fuego. Lo mismo demuestran las inscripciones de otros sitios cercanos, como El Zotz y Río Azul, ambas anteriores al año 400 d. C.

Aunque no se menciona de nuevo a Sihyaj K’ahk’ en años posteriores, una inscripción de Tikal parece revelar una segunda llegada del personaje al área maya. Se trata de un texto inciso en la espalda del Hombre de Tikal, una escultura reutilizada durante el período de Yax Nuun Ahi- in I. Este evento está fechado para el 406 d. C. Luego de esta referencia, el registro de Sihyaj K’ahk’ se pierde en la historia. No se sabe cuándo murió o dónde fue enterrado. No obstante, su figura quedó en el imaginario del área Maya y se pueden encontrar referencias a él incluso en el Clásico Tardío. Un ejemplo es un vaso policromado de la colección del Museo VICAL. En él, un gobernante se hizo representar junto al Nacido del Fuego. Para ese momento, cientos de años habían pasado de la visita del extranjero. El mito, no obstante, aún ardía.

Evidencias de un contacto continuo

Aunque aún no se ha podido esclarecer del todo la relación entre Tikal y Teotihuacán, algunos indicios pueden intuirse a partir de los objetos que han llegado hasta nosotros. Cerámica, arte, objetos militares y referencias históricas cuentan el relato de una relación que se extendió por varios años.
 
 

Vaso

Vaso

Vaso: Dentro de la colección del Museo VICAL, ubicado en el interior de Casa Santo Domingo, La Antigua, se encuentra un vaso policromado con figuras humanas e inscripciones. Una de ellas es el nombre de Sihyaj K’ahk’.

Flechas

Flechas

Uno de los resultados de las excavaciones recientes del proyecto PAST es el hallazgo de varias puntas de flecha. Si bien la mayoría son de materiales locales, también aparecen ejemplos de obsidiana verde, propia del centro de México.

Estelas

Estelas

Estelas: A lo largo de las tierras bajas de Petén son comunes diversas estelas que narran acontecimientos relacionados con el evento de “la entrada” o bien que muestran elementos de estética teotihuacana. En la imagen, una representación de la estela 11 de Yaxhá, que muestra a un guerrero con indumentaria propia de Teotihuacán.

Glifo

Glifo

En varias inscripciones del Clásico Temprano se puede leer el nombre de Sihyaj K’ahk’, el nacido del fuego, gracias a la construcción glífica que lo representa. Se trata de dos logogramas que se combinan: sih (nacer) y k’ahk’ (fuego). Sus formas gráficas se representan como un reptil que mira hacia arriba y una representación de flamas o humo.

Hombre

Hombre de Tikal

El hombre de Tikal. Escultura que hace referencia al año 406 d. C. Es un objeto reutilizado, al cual se le quitó intencionalmente la cabeza.

Cerámica

Cerámica

Es parte de las ofrendas encontradas en el Entierro 10 de Tikal, que se asocia con el gobernante Yax Nuun Ahiin. Los elementos decorativos muestran una mezcla entre los estilos propios tanto de Tikal como de Teotihuacán.

Marcador

Marcador de Tikal

Esta escultura, encontrada en un escondite asociado a una estructura al centro de un espacio público, es una de las principales evidencias escritas del evento de “la entrada”. Contiene referencias a Búho Lanzadardos. Aunque fe realizado décadas después de los acontecimientos, hace un recuento de lo sucedido en 378 d. C. En la actualidad puede verse en el Museo Nacional de Arqueología y Etnología de Guatemala

Referencias Bibliográficas:

  • Late Classic Maya Vase with the mention of Sihyaj K’hak’ from the Museo VICAL, Casa Santo Domingo, Antigua Guatemala, de Dimitri Beliaev, Camilo Luin y David Stuart. Publicado en Mexicon, Revista sobre Estudios Mesoamericanos.
  • Crónica de los reyes y reinas mayas, de Simon Martin y Nikolai Grube
  • La llegada de los extranjeros, Teotihuacán y Tollan en la historia maya del período Clásico, de David Sutart
  • Tikal: un poder regional en las Tierras Bajas Centrales Mayas, de Héctor Escobedo