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Cultura

“Prefiero ser el eco de autores mayores”


Pasada la algarabía por la noticia, José Luis Permomo platicó con ‘Oculta’ sobre el Premio Nacional de Literatura.

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No utiliza computadora, no tiene redes sociales y tampoco tiene un microondas. Aún manuscribe como acto primario de contacto con las letras. José Luis Perdomo, el nuevo Premio Nacional de Literatura, el del año del confinamiento, prefiere mantenerse al margen del mundo contemporáneo y se autodefine como una especie de “fósil” que todavía utiliza atriles de madera en un tiempo dominado por lo digital.
Su alejamiento de las claves del presente es sistemático e intencional. “En la UNAM nos enseñaron que había dos caminos: ponerse al día o quedarse en la vieja guardia. La mayoría optó por eso que era casi posmoderno”, explica vía telefónica.
Sobre el premio, parada obligada en la conversación, prefiere resumirlo en un “abrazo colectivo que nos da Miguel Ángel Asturias”. Eso si, con la certeza de no ser una persona con nombres y apellidos quien lo recibe, sino una alegría a quienes descienden de “mujeres obreras, hombres campesinos”.

Vida y letras
Perdomo llegó de oriente, del lugar de los árboles de yaje. Nacido en Gualán, Zacapa, tuvo sus primeros contactos literarios en la plaza del pueblo. De niño vio en los comercios que la rodean la colección de Salvat –esa de portada en verdes, naranjas y tonos claros. “Mi madre, con todo el cariño que las madres guatemaltecas le tienen a sus hijos, se endeudó no sé si por meses o por años para pagar por abonos esos libros” recuerda. Los títulos eran de peso: ‘El jugador’, de Dostoievski; ‘Leyendas de Guatemala’, de Asturias; y ‘La hoja roja’, de Delibes. Así nació su relación con los libros, la misma que aún hoy lo mantiene activo.
Para la década de 1970, Perdomo era ya un actor comprometido con las causas estudiantiles. Tuvo que salir al exilio luego de la muerte de Robin García: “Era irnos o que nos descolgaran el corazón. Nos lo descolgaron de otras formas”. Su destino fue México, en donde estudió periodismo y edición de textos. “Allá comencé a encontrar la solidaridad del pueblo mexicano, toparme con la maravilla de que se seguía hablando de Asturias mucho más que aquí. También se celebraba la obra de Monteforte Toledo, de Carlos Illescas, de Augusto Monterroso y otros”, puntualiza.
Con el tiempo volvió a Guatemala, en donde se ha dedicado a diversas actividades relacionadas con la literatura.

De libros y conversaciones
El primer libro publicado por Perdomo proviene de las entrañas de su tiempo de estudiante. Se llama ‘El tren no viene’ y es un repaso a cómo los medios de comunicación llegaron a Gualán. Fue publicado por la editorial Nueva Nicaragua. A partir de ahí, su trabajo ha girado en torno a las conversaciones con escritores. ‘El insurrecto solitario’, ‘Pájaros feos que cantan’ y ‘La última y nos vamos’ son algunas de sus publicaciones.
No es que no haya explorado el campo de la ficción o la poesía. “Tengo algunos libros que combinan todos los géneros. Algunos saben que los libros están ahí, pero que he tenido todo el pudor del mundo de quedarme a la espera de las nuevas voces nacionales”, explica. Según su visión, ha preferido dedicarse a presentar voces más trascendentales que a imprimir libros propios.
Lo cierto es que el premio que recae en él puede pasar como un “Dylan” –cantautor estadounidense, galardonado con el Nobel de Literatura. “Sí, podría tomarse por ese tipo de desfiladeros. Son otras opciones. Para nada cuestiono ni los premios que se han dado, ni los que estén por venir”, resuelve. Sabedor también de esa condición, lo resume con firmeza: “No me insultan. Me hacen sentir cerca, en la misma fila de sillas de Alexievich [Nobel de Literatura, ‘Voces de Chernóbil’]. Si lo que hacen es reducirme a ser periodista, pues esto es lo que estudié, lo que más he practicado desde un punto literario”.
El premio se entregará en las próximas semanas. Según confirmó Perdomo a ‘Oculta’, donará el metálico a personas que lo necesitan. La dotación también incluye la impresión de un libro. Fiel a él mismo, el elegido es un texto que recopila una conversación con Carlos Illescas. “Tenía la capacidad de llevarte de la poesía a las matemáticas de ida y vuelta. Creí esencial que todo eso quedara por escrito”, acota. Le tomó varios años completarlo y ahora es momento de que vea la luz por encima de otras opciones: “Sigo prefiriendo ser el eco de autores mayores que estar involucrado en estar desempolvar alguna novela o libro de cuentos”.

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