[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Cultura

Óscar Chávez en el cielo de diamantes (y mariposas amarillas)


El cantautor mexicano Óscar Chávez, una de las grandes voces de la nueva canción latinoamericana, falleció el jueves, a los 85 años, tras presentar síntomas de la COVID-19.

foto-articulo-Cultura

Muchos supimos de él por primera vez gracias a su personaje de “El Estilos”, en la legendaria película Los Caifanes, de Juan Ibáñez (1967). Ahí, al lado de Ernesto Gómez Cruz (El Azteca), Sergio Jiménez (El Capitán Gato) y Eduardo López Rojas (El Mazacote), seducían y le hacían la vida de cuadritos a la pareja fifí (popof, se decía en aquellos años) conformada por Paloma y Jaime, interpretados por Julissa y Enrique Álvarez Feliz, respectivamente.

Ahí se dio a conocer aquel actor pero sobre todo aquel cantante, compositor y guitarrista de muy característica y potente voz (en Los Caifanes, inmortalizó canciones como El pájaro y el chanate, La niña de Guatemala y Fuera del mundo).

Era Óscar Chavez (Ciudad de México, 1935), galán cantautor que rompía los corazones de las mujeres con esa personalidad entre tímida, tierna e introspectiva que lo caracterizaba.

Chávez falleció el pasado jueves 30 de abril, en plena pandemia de covid-19. Un día antes había sido internado en el hospital 20 de Noviembre de CDMX, con síntomas de contagio por coronavirus. Su avanzada edad (increíble que tuviera 85 años de edad) y problemas respiratorios no le ayudaron a sobrevivir.

Era un hombre de izquierda y siempre abrazó las causas progresistas, desde el movimiento estudiantil de 1968 hasta el levantamiento del EZLN en 1994. Luego sufrió cierto desengaño, como lo confesó a la revista Proceso en una entrevista de 2009:

—¿Cuál es su percepción de la izquierda de este país?

—¿Cuál izquierda? Primero hay que ubicar donde está la izquierda Los de la izquierda cobran con la derecha y los de la derecha con la izquierda Igual de cínicos todos.

Pero concentrémonos en las grandes cualidades de Chávez como artista y como gran rescatador del acervo musical popular de México.

Fue una especie de arqueólogo cancionero y dio a conocer un sinfín de composiciones perdidas, sobre todo del siglo XIX y la primera mitad del XX. Su pasión era la música tradicional más auténtica (sus dos primeros discos, de 1963 y 1966, llevaban como título Herencia lírica mexicana, volúmenes uno y dos). También incursionó en la llamada canción latinoamericana (su álbum Latinoamérica canta, Vol II, de 1971, es uno de los más populares, sobre todo por su canción Macondo, en la que rinde homenaje a la novela Cien años de soledad de Gabriel García Márquez: “Mariposas amarillas, Mauricio Babilonia / Mariposas amarillas / que vuelan liberadas”) y en lo que por un tiempo se conoció como “canción de protesta”.

Dueño de un estupendo sentido del humor, gustaba también de las melodías paródicas, caso de la mítica “La casita”, de su disco Parodias políticas, de 1975 (“¿Que de dónde, amigo, vengo? / De una casita que tengo por allá en El Pedregal / De una casita chiquita / con jardines, alberquita y calefacción central”). Además, fue un estupendo intérprete de las canciones del gran Chava Flores.

En sus conciertos, solía presentarse acompañado del grupo de música folclórica Los Morales, de quienes se volvió inseparable. En su mejor época, llegó a grabar tres y hasta cuatro discos por año (caso de 1986, en que sacó Amorosas, divertidas y horrorosísimas canciones de la calaca flaca, Aquellas canciones de los Martínez Gil, Y la canción se hizo… calavera y Décimas topadas). El mayor éxito que tuvo en los medios masivos fue su composición Por ti, un hermoso bolero de 1974.

Conocido como “El Caifán Mayor” (quizá para distinguirlo de los Caifanes menores, es decir, el grupo mexicano de rock que lleva ese nombre), Óscar Chávez ha partido de esta vida y de ese México al que tanto dio y que no acabó de reconocerlo en toda su valía. Se ha elevado hacia el infinito, rodeado de mariposas amarillas y cantando en paráfrasis las tristes coplas de Román Castillo, aquella antigua tonada que interpretara en su primer disco:

“¿Dónde vas, Óscar Chávez? / ¿Dónde vas, pobre de ti”.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Óscar F. Herrera oherrera@elperiodico.com.gt
Hombre es ejecutado en el interior de su vivienda en El Mezquital
noticia
Pecando de necio Siembran vientos y cosecharán tempestades

Jose Rubén Zamora

noticia Julio Santos
Jueza recomienda a magistrados que declaren sin lugar antejuicio planteado contra Arzú


Más en esta sección

5 minutos

otras-noticias

La portada del día

otras-noticias

Red Medrano conserva propiedad de 24 bienes

otras-noticias

Publicidad