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Cultura

Los tecolotes andan sueltos


Ramírez Amaya expone de nuevo.

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Un grupo de tecolotes anda suelto en El Túnel. Se trata de La tecolotera, la nueva muestra de Arnoldo Ramírez Amaya, el tecolote mayor. El artista guatemalteco, polifacético, irreverente y de amplia trayectoria, desembarca en los muros de la galería con una exposición que va más allá del tema de las aves. Inauguró ayer y se mantendrá expuesta por dos semanas. La entrada es libre y puede visitarse en horarios de la galería.

La idea original era hacer una retrospectiva de tecolotes, pero no se pudo. “Eran 82 dibujos. Junté solo los de enero para acá”, comenta el artista. En esa línea, varias de sus formas características se observan por la sala. En ellas, Amaya experimenta con técnicas distintas, como el collage. El conjunto lo complementan obras con temática social, bodegones, investigación del cuerpo humano y otros temas.

La tecolotera, el nombre de la muestra, va más allá de lo evidente. “A mi familia siempre la llamé así”, puntualiza. Además, explica que la exposición es un homenaje a sus dos hijas que viven fuera del país. Según afirma, tuvieron que salir de Guatemala cuando eran niñas y no se conocían. “Ahora que tengo 75 años y 20 de no verlas, aproveché para que vinieran y nos reencontráramos”, dice.

Los muros también se complementan con poemas. A lo largo de la exposición pueden verse fragmentos de poesía producida por el tecolote. Es parte de un libro que va en camino de una segunda vida. Ya lo tenía escrito, pero se quemó y ahora se encuentra en el proceso de conformarlo otra vez: “Se llama Memorias de un aprendiz de asesino.
Son memorias, poemas, anécdotas. Estaba terminado y ahora hay cosas que se le olvidan a uno”. Como no podía faltar, dentro de todos los tecolotes que pueden verse en la exposición, en una esquina, está un autorretrato. ¿Cómo se ve el artista a los 75 años? “De espaldas”, dice entre risas, pero finaliza con seriedad: “Me lo hice por joder, pero es muy bueno. Una de las características de mi trabajo es nunca hacer bocetos. Son de primera intención. El arte ha perdido algo esencial con el público, la confianza. Debemos recuperar el virtuosismo”.

Vivo intensamente creo en mí me dirijo hacia un futuro inmediato voy como la vida En una sola dirección Y sin regreso Voy feliz. Con nostalgia Y un cacho De euforia por llegar A la eternidad Del recién nacido.

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