[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Cultura

«Nunca llegamos al proceso de decir dónde están los muertos” César Díaz


César Díaz ganó la Cámara de Oro en el Festival de Cannes por la película Nuestras Madres. Es el máximo galardón que la cita francesa otorga a una ópera prima. Tras el revuelo por la noticia, el cineasta se presentó ayer ante los medios nacionales junto con el equipo de producción. Habló del proceso de la película, del futuro y la necesidad de una Ley de Cine en Guatemala. Al finalizar, conversó con Oculta acerca del filme y otros temas.

foto-articulo-Cultura

¿De qué va la película?

– Es un joven guatemalteco que trabaja en una fundación de antropología, quien busca a su padre desaparecido. Un día llega una mujer indígena del altiplano guatemalteco que busca a su marido. Su pueblo fue víctima de una masacre. Ella le muestra una foto a él y en esa foto él ve a su padre. Se lanza de cabeza para poder desenterrar los restos de ese pueblo. A través de esa aventura él descubre cuál es su verdadera identidad.

Este es un tema complicado en Guatemala. Hay muchos ciclos no cerrados en relación con él. ¿Cuáles son las claves que marcan este conflicto hoy? ¿Por qué no cerramos estos ciclos?

– Creo que son dos cosas. Uno es que nunca ha habido verdad ni justicia. Nunca logramos llegar a un proceso en el cual, cuando firmamos la paz, de ambos lados, decir dónde están los muertos. Cuéntame tú dónde desapareciste, dónde enterraste. Ese proceso hubiera sido sanador para muchas familias. Hubiera sido también la certeza de la historia y no tendríamos todo este debate negacionista de si realmente existió o no existió, si eran guerrilleros o no. Ese es un primer tema. La otra cosa que es terrible es que las causas que generaron el conflicto, las profundas, racismo, no distribución de la riqueza, exclusión social, no poder avanzar como país juntos, siguen ahí. No ha cambiado. Hasta que no las resolvamos, hasta que no incluyamos, hasta que no nos demos cuenta de que somos un país plurinacional, hasta que no saquemos de la pobreza y la exclusión a toda esa gente, vamos a seguir peleando.

¿Cuál es tu historia y la de tu padre?

– Mi madre era una activista universitaria que luego tuvo un compromiso más fuerte dentro de la guerra. Luego, de mi padre siempre pensé que era un desaparecido político y siempre tuve este vacío y esa necesidad de encontrarlo. Después descubrí que la historia era más compleja, un poco como lo que pasa con el personaje de la película. Creo que entender cuál era la necesidad del personaje y qué es lo que sucede cuando te desaparecen a alguien es bien importante para poder poner este personaje en escena.

¿Cuál fue el proceso de creación de Nuestras madres?

– Viene desde el conocimiento de las comunidades. Yo estaba haciendo una investigación para un documental en el Quiché y descubrí una masacre en un pueblo cerca de Uspantán. De hecho, el proyecto se llamó Uspantán durante mucho tiempo. Me llamó mucho la atención la entereza y cómo estas mujeres, a pesar de lo que les había sucedido, seguían de pie y seguían contando la historia, seguían manteniendo el tejido social. Eso por un lado. Por el otro, tenía esta idea de cómo lidiar con el duelo cuando te desaparecen a alguien. Lo más difícil de esta herramienta represiva es que dura muchos años y se queda dentro de ti. Lo de la esperanza es muy cierto. Siempre estás pensando, “un día va a volver, se le fue la memoria y se fue del país”, pero cuando descubrí que la Fundación de Antropología Forense, por medio de la ciencia, podía dar certezas para encarar un proceso de duelo, fue lo más importante. Te dicen, estos huesos son tu papá, tu hermano. Cuando tienes la certeza de que está muerto puedes empezar el proceso de duelo. Es irrefutable. Estos dos elementos se conjugaron y a partir de ahí comencé a crear el guion.

Se hace cada vez más evidente la existencia de una “generación de la diáspora”, que vuelve al país a tratar estos temas. ¿Se le puede llamar así?

– Creo que sí. Yo me fui de Guatemala cuando tenía ocho años. He vivido más tiempo fuera, en México, en Bélgica, que lo que he vivido en Guatemala. A pesar de eso, todos mis proyectos me regresaban al país. ¿Por qué? Porque hay algo que marca de manera profunda. Me pude haber quedado en Francia y hacer películas francesas. Pero no, hay algo que nos ha marcado tan profundamente que nos hace volver. Tengo ganas de devolverle al país un poco de lo que he aprendido afuera. Llega un momento de quiebre en tu vida en el que dices “ya basta. Necesito regresar a Guatemala a enfrentar mis propios demonios. Dejar de enfrentarlos desde lejos”. Ahora me estoy enfrentando a ellos aquí, de frente.

El país es poco amable con los cineastas.

– Pero creo que el público puede ser más amable. Hay una parte de la población que no es amable con nosotros porque lo que estamos haciendo es poner un espejo de lo que somos. Invitamos a la reflexión. Esto somos, nos guste o no nos guste, reflexionemos juntos. El cine abre la posibilidad de sentarse en una sala oscura durante hora y media y vivir una experiencia de vida de un personaje. Eso permite como espectador vivir una aventura. Eso es la magia del cine. Creo que el público está listo para eso. Es mucho más inteligente de lo que queremos pensar. Yo imaginé una película pensando en un público inteligente, que pudiera encontrar un lugar y un diálogo con la película.

Como equipo siempre hablan de la Ley de Cine. ¿Qué tan necesaria es? ¿Qué tan atrasados estamos en materia legal?

– Lejos. Estamos muy lejos. ¿Qué tan necesaria es? Creo que es indispensable por muchas razones. No tenemos un marco legal que pueda legislar sobre lo que se puede y lo que no se puede hacer. Va desde cómo cerrar una calle hasta cómo entablar un acuerdo de coproducción con un país europeo. Si no tenemos fondos, no podemos pensar en coproducciones internacionales. Mientras eso no exista no vamos a poder seguir construyendo industria.

Has dicho que a la prensa estadounidense no le gustó Nuestras madres. ¿Por qué? ¿Es un reflejo del cine al que están acostumbrados y esta película choca contra eso?

– Creo que sí. La crítica estadounidense está acostumbrada a películas que van más rápido, a tener siempre estas sorpresas de guion. Eso es emocionante porque hace que la narración avance muy rápido y tú como espectador estés al borde de la butaca, pero no hace necesariamente un espectador que dialogue con ellas. No era lo que estaban esperando. Es una película muy sobria. Aposté por actores que vivían situaciones, no por toda una parafernalia alrededor.

¿Qué recorrido tendrá la cinta?

– Necesitamos terminar el circuito de festivales. Quiero hacer una salida comercial guatemalteca. Me parece importante . Creo que es un objeto de reflexión, vernos a nosotros mismos también significa poder reflexionar juntos.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Luisa Paredes
Daniela Beltranena incumplió el arresto domiciliario para reunirse con el diputado Javier Hernández

La FECI también reveló que otro procesado en el caso Cooptación del Estado faltó a la medida sustitutiva que se le otorgó para participar en una caravana contra las medidas de confinamiento.

noticia Carol Zardetto
El culto al individuo

“Soy defensora del egoísmo”. Ayn Rand.

noticia Cindy Espina
Ejército elaborará mascarillas


Más en esta sección

Vicepresidente: invocar la Carta Democrática fue una decisión precipitada del Presidente

otras-noticias

Ministro de Finanzas presenta denuncia por audio publicado en redes sociales

otras-noticias

Fiscalía de Delitos Administrativos investiga agresiones de policías contra manifestantes

otras-noticias

Publicidad