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Cultura

50 años de “La Balsa”


Emblema del rock cantado en castellano y casi himno del rock argentino, La Balsa celebra hoy el medio siglo de su grabación.

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Compuesta en pocos minutos, casi en secreto y durante la madrugada en el baño de un bar de Buenos Aires, La Balsa cumple este 19 de junio medio siglo de su grabación, que inauguró el llamado rock argentino e influyó poderosamente en la música de la región latinoamericana, convirtiéndose en uno de los emblemas del rock cantando en castellano.

“Se me ocurrió el comienzo de una canción pero no sé cómo seguirla”, dijo José Alberto Iglesias, conocido como Tanguito o Ramsés VII a Félix Litto Nebbia en La Perla del Once, uno de los pocos bares de la capital argentina que en 1967 permanecía abierto todo el día.

La primera frase de aquella canción que Tanguito, que tenía 21 años, presentó a Nebbia, de 19, decía con angustia: “Estoy muy solo y triste acá en este mundo de mierda”.

Nebbia e Iglesias fueron al baño del bar casi de forma clandestina, porque conocían que en La Perla estaba  prohibido tocar la guitarra y cantar.

“Me pasó la guitarra y ahí mismo hice la canción así como es”, relató Nebbia, con sencillez, en diferentes oportunidades. No solo continuó la composición, sino que le modificó la palabra “mierda” por “abandonado”.

“Estoy muy solo y triste acá en este mundo abandonado/ tengo una idea, esa la de irme al lugar que yo más quiera/ me falta algo para ir pues caminando yo no puedo/ construiré una balsa y me iré a naufragar”, fue la primera estrofa de la canción.

La Cueva

Nebbia había llegado a Buenos Aires desde Rosario, ubicada a unos 300 kilómetros al norte de la capital. Era cantante de Los gatos salvajes, uno de los pocos grupos que, influenciados por los Beatles y los Rolling Stones, recorrían todos los lugares posibles en los que pudieran actuar a cambio de algo de dinero. Uno de ellos, acaso el principal, era La Cueva, que como “The Cavern” de Liverpool se transformó en un sitio mítico.

La Cueva estaba ubicada a poco más de 1.5 kilómetros en línea recta de La Perla, hacia donde Nebbia y Tanguito y otros músicos caminaban cada madrugada para desayunar y terminar su día alrededor de las ocho. Algunos de esos jóvenes, unos pocos, componían y cantaban en español; la mayoría lo hacía en inglés.

Algo similar ocurría en otro países latinoamericanos. A mediados de los sesenta habían llegado a Buenos Aires desde Uruguay Los Shakers. Tocaban rock vestidos de traje y corbata y peinados con flequillo. Los hermanos Hugo y Osvaldo Fattoruso, Roberto Capobianco y Carlos Vila eran “los Beatles sudamericanos” y convocaban multitudes, pero cantaban en inglés.

“Impactados por la beatlemanía, varios muchachos asumieron la necesidad de ir más allá, de asomarse para decir lo suyo en su propio idioma”, analizó el periodista Miguel Grinberg en su libro La generación V. La insurrección contracultural de los años 60.

“Pasaban muchas cosas en el mundo con nuestra generación y era el momento de expresar: “Yo tengo algo para decir distinto frente a la vida”. Así apareció La Balsa con una temática eterna, que es la libertad”, expresó Nebbia tiempo atrás.

“Tengo que conseguir mucha madera/ tengo que conseguir de donde pueda/ y cuando mi balsa esté lista partiré hacia la locura/ con mi balsa yo me iré a naufragar”.

Los náufragos

“Naufragar” era, para Nebbia, Tanguito y los otros jóvenes de la época, vagar sin rumbo, tocar música y conversar sobre el devenir del mundo entre el surgimiento del hippismo, la revolución cubana, el Nuevo Periodismo y el inminente Mayo francés.

El 19 de julio de 1967 Los Gatos “grabaron su primer álbum, que tenía como canción principal La Balsa y vendió 200 mil copias. El grupo estaba conformado por Nebbia (voz), Ciro Fogliatta (piano eléctrico), Alfredo Toth (bajo), Oscar Moro (batería) y Kay Galiffi (guitarra).

La Balsa representó el sentir de una generación en Argentina. Quedó registrada bajo la autoría de Nebbia e Iglesias, que allí utilizó el seudónimo Ramsés VII.

Los Gatos decidieron separarse en 1970. Nebbia inició su carrera solista, que prosigue hasta hoy, aunque también es productor discográfico. El resto conformó diferentes bandas, algunas de ellas emblemas del rock argentino.

Tanguito también logró algunos éxitos musicales en la época, entre ellos Amor de primavera. En los años siguientes a La Balsa sufrió una adicción a las drogas, pasó algún tiempo en prisión e internado en institutos psiquiátricos.

El 19 de mayo de 1972, casi un lustro después de la grabación de La Balsa, Tanguito murió, a los 26 años, en las vías de un ferrocarril en Buenos Aires. La Policía dijo que la causa del fallecimiento fue la caída de un tren. Sus amigos abrieron la posibilidad de que todo se hubiera tratado de un homicidio.

La Perla, el bar donde comenzó todo, “la cuna del rock nacional”, como decía en una de sus marquesinas, cerró en febrero pasado como cafetería y se convirtió en un restaurante.

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