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Cultura

Alvarado y la rebelión kaqchikel


El próximo sábado se presenta un libro que revisa el papel de Pedro de Alvarado en la Conquista. Los autores, agrupados en una única voz colectiva, conversaron digitalmente con elPeriódico acerca de la figura del español.

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 “Envié a la ciudad de Guatemala, que está a diez leguas de esta, a decirles y requerirles de parte de Su Majestad que me enviasen gente de guerra, así para saber de ellos la voluntad que tenían como para atemorizar la tierra”. Cuando Pedro de Alvarado envió estas palabras a Cortés el 11 de abril de 1524 sabía muy bien de lo que hablaba. Estaba a punto de emprender la tarea de invasión y apropiación de los territorios que hoy ocupa Guatemala y necesitaba un ejército. En su camino encontró aliados y enemigos, pero sobre todo resistencia. La figura de Alvarado se modificó con el tiempo, se hizo mito y gracias a la desaparición de documentos y la construcción sesgada de la historia hoy se lo conoce como el eje de la conquista de esta zona de Mesoamérica. No obstante, la aparición de nuevas fuentes documentales –como el Libro Segundo del Cabildo de Santiago– permiten crear una visión más real de los hechos. Es el tema del libro Atemorizar la tierra – Pedro de Alvarado y la conquista de Guatemala, 1520–1541 de George Lovell, Christopher Lutz y Wendy Kramer. Publica F&G editores y se presenta el sábado 10 de diciembre, a las 16:00 horas. En Cirma (5a. calle Oriente No.5, La Antigua). Entrada libre. P articipan los autores.

¿Por qué explorar en este momento en la figura de Alvarado?

– La respuesta corta es que estamos a solo siete años del quinto centenario de la invasión (e inicio de la conquista) de las fuerzas españolas/mexicanas a Guatemala en 1524. El estudio de la historia siempre está en proceso de cambio y las interpretaciones varían con lo que está pasando en la actualidad. Tenemos la impresión de que el papel de Pedro de Alvarado en la Conquista, sobre todo su representación en los textos escolares, es muy abreviado y simplista. Una revisión no es solo pertinente, sino urgente.

¿Qué papel juega en este rompecabezas la aparición del Libro Segundo de Cabildo?

– El Libro Segundo de Cabildo documenta con bastante precisión las idas y vueltas de Pedro de Alvarado. El supuesto personaje principal de la llamada Conquista española queda expuesto como un actor frecuentemente ausente durante el transcurso de este drama. Una de nosotros, la doctora Wendy Kramer, fue de los primeros investigadores en indicar la importancia de sus ausencias.

¿Ayuda a entender el mapa político-social actual el hecho de comprender mejor a Alvarado y su faena?

– Tal vez, en el sentido de que Pedro de Alvarado y la invasión/conquista, seguida por una larga resistencia indígena, representan el principio de la historia moderna del país. Otra pregunta relacionada podría ser: ¿cuáles son las coyunturas y diferencias entre el periodo 1524-1541 y los eventos de 1944-1954 hasta nuestro tiempo?

La rebelión kaqchikel. ¿Por qué ha quedado relegada en la descripción de la historia de la Conquista?

– Porque con pocas excepciones, la historia oficial (especialmente de guerras y otros conflictos sangrientos) está escrita por los vencedores y no por los vencidos. Y los vencidos en el caso de Guatemala fueron toda la población indígena. Pero, en nuestra opinión, siguiendo la tesis de los historiadores guatemaltecos J. Daniel Contreras y Francis Polo Sifontes, el grupo etnolingüístico que ha sufrido más durante estos casi cinco siglos ha sido el pueblo kaqchikel. No obstante, ellos también han recibido, en algunos momentos, ciertos beneficios en cuanto a oportunidades educativas, de empleo y desarrollo económico; es la otra cara de la misma moneda.

¿Qué tanto difiere la versión oficial, la que se enseña en las escuelas, de una más cercana a los hechos?

– Tenemos la impresión de que el papel de Pedro de Alvarado en los textos escolares es muy limitado e incluso lo pintan como si fuera el gran héroe del lado vencedor –pero no es tan cierto, por lo menos en nuestra interpretación. Es crucial enfatizar el papel de las alianzas indígenas, los llamados “indios amigos”, sobre todo el papel de los tlaxcaltecas con Pedro en la fase inicial de la Conquista y el de otro grupo mexicano, los quauhquecholtecas, al lado de su hermano, Jorge, en una fase posterior.

Desde mediados del siglo pasado, en Guatemala, con el apoyo de entidades oficiales, incluyendo el Ejército, el tema de la Conquista y sus protagonistas claves fue ampliado para incluir o enfatizar el papel que jugó el líder k’iche’ Tecún Umán y su muerte a manos de Pedro de Alvarado. Leyenda e historia fueron reescritas para incorporar la vida y acciones de un mítico individuo indígena y establecerlo como el héroe nacional definitivo. Tal vez este intento de crear un héroe indígena tuviera la intención de levantar la conciencia nacional del pueblo y de unificar a toda la ciudadanía, tanto ladina como indígena, alrededor de su figura.

Pero hoy en día hay varios historiadores, tanto guatemaltecos como extranjeros, que están cuestionando esta “versión oficial”. Se ha sugerido que, si de verdad existió Tecún Umán, su resistencia fue de poca duración.

A diferencia de los k’iche’s, los líderes kaqchikeles –después de unos pocos meses de haberse aliado con Pedro de Alvarado a pesar de su comportamiento abusivo contra ellos– abandonaron su tinamit/centro ceremonial en Iximché e iniciaron una primera rebelión en agosto de 1524, que duró unos seis años hasta la capitulación de Cahí Ymox y Beléhé Qat en 1530. Este último (Beléhé Qat) murió forzado por los españoles a lavar tierra y arena en busca de oro, mientras que Cahí Ymox logró escapar de su encarcelamiento en Santiago en Almolonga y regresar al abandonado tinamit de Iximché. Con la muerte de Beléhé Qat (sololateco), Pedro de Alvarado impuso como sustituto, sin consultar con los líderes kaqchikeles sobrevivientes, a un hijo del rey muerto, un tal don Jorge. Don Jorge vivió unos 30 años más en Sololá, pero parece que Cahí Ymox nombró a otro líder para tomar el lugar de su colega muerto, un tal Quiyavit Caok, de quien no conocemos casi nada. Junto con Cahí Ymox, el dicho Quiyavit Caok participó en una segunda rebelión en la primera mitad de la década de 1530.

Junto con otros historiadores estamos convencidos de que Cahí Ymox, Beléhé Qat y el sucesor de este último, Quiyavit Caok y otros señores son los verdaderos héroes nacionales, más que el legendario Tecún Umán. Aun si este hubiera existido en carne y hueso y hubiera luchado y muerto en combate mano a mano con Pedro de Alvarado en febrero de 1524, hay que compararlo con la lucha de resistencia activa de unos 16 años de duración sostenida por los líderes kaqchikeles principales y sus leales subordinados.

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