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Cultura

“Aparecemos los intérpretes con nuestros miedos y angustias” Damerini


Esta noche de miércoles 21, el pianista italiano presenta un recital cuyo repertorio viajará de lo clásico a lo contemporáneo. Por supuesto, intentando a través de sus experiencias, trasladar la emoción de la música.

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El pianista italiano Massimiliano Damerini es considerado uno de los tres más renombrados pianistas de Italia, junto a Benedetti Michelangeli y Maurizio Pollini, según la revista Süddeutsche Zeitung. Sus múltiples grabaciones e igual sus constantes conciertos dan muestras de la sofisticación armónica y el lado melódico al que llega a descansar su trabajo.

Damerini visita ahora América y hace escala en Guatemala para presentarse hoy, a las 20:00 horas en el Teatro Dick Smith, del IGA (zona 4).

En el repertorio que ofrecerá esta noche se escuchará obra de Beethoven, Clementi, Scriabin, Chopin y del guatemalteco Ricardo Castillo, de quien ya grabó en el disco Piano Works (Nexus). A su llegada, elPeriódico tuvo la ocasión de intercambiar algunas preguntas con el maestro.

¿Se puede decir que existe una tradición pianística italiana? ¿En qué consiste?

– Sí. La escuela pianística italiana se debe principalmente a dos alumnos de Liszt: al italiano Giovanni Sgambati en Roma y al polaco Carl Tausig cuando llegó a Nápoles. En cuanto a su forma, Italia es famosa por el melodrama, que nació en Florencia en 1600. Y la característica principal del estilo se debe precisamente a esa forma “cantable” que deriva justamente del melodrama. Por cierto, el mismo Chopin amaba el bel canto y la música de Bellini.

Por otro lado, usted ¿cómo se plantea el instrumento?, ¿como uno con múltiples capacidades o como una orquesta?

– Siendo también compositor, desarrollo el hábito de concebir el piano como una orquesta, imaginándome todos los colores de sus distintos instrumentos. No se puede interpretar a Brahms sin saber, por ejemplo, cómo utilizaba él sus instrumentos predilectos: el clarinete y el corno. De igual manera, no es concebible interpretar a Schubert sin saber cómo utilizó la voz en los Lieder. Para mí, pensar en un piano-orquesta estimula la búsqueda constante de nuevas tonalidades.

Hablemos del repertorio que ofrecerá esta noche. Entiendo que incluirá obra del guatemalteco Ricardo Castillo. ¿Qué le llamó la atención de su obra? ¿Cómo lo descubrió?

– Vengo a Guatemala desde hace 20 años. Es un país que amo y en donde vive uno de mis amigos más queridos, Rodrigo Asturias. Fue a través suyo que descubrí a los compositores guatemaltecos que lo antecedieron: en particular a Manuel Martínez Sobral y Ricardo Castillo. El sello discográfico Marco Polo desde siempre está interesado en música “fuera del repertorio”, así que se dio la oportunidad de grabar la ópera completa para piano de Castillo. Se trata de piezas de extraordinaria delicadeza, que deberían conocerse y valorarse más, tarea a la que personalmente me he estado dedicando. En este caso no pude evitar incluir a este autor guatemalteco tan trascendental en un programa que parte del periodo clásico para llegar a un autor totalmente visionario como Scriabin.

Por último, ¿es complicado convertir los sentimientos en notas?

– Transformar los sentimientos en notas es tarea compleja, pero es la última etapa de un enorme trabajo que un intérprete tiene que realizar con anterioridad: el análisis minucioso de la partitura por ejemplo, la investigación estilística, la elección del tipo de sonido, la precisión técnica. Finalmente aparecemos nosotros los intérpretes, con nuestras experiencias, con nuestros miedos y nuestras angustias, pero también con nuestras esperanzas.

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