[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Columnistas

El perro

opinion

SOBREMESA

La tía Aída se decidió por un cachorrito blanco y colocho que encontró enjaulado en la única tienda de mascotas que existía entonces en Guatemala: “Almacén mi perro”, un establecimiento ubicado en la Octava avenida, el cual era atendido por su propietaria, una alemana esbelta y de manos robustas a quien se atribuía la peculiaridad de tener muy mal carácter.

Las tías entraron al pequeño recinto habitado por tortugas, canarios, pericas australianas y un estanque transparente con peces dorados, después de oír la misa de ocho de la iglesia de San Francisco, y con su generosa humanidad ocuparon casi todo el lugar.

Un “buenos días” seco, pronunciado en mal español dio la bienvenida a las tías, quienes para entonces ya vestían medio luto pues su madre ya había cumplido un año de fallecida.

Aída fue quien habló, “somos las señoritas Schlesinger y deseamos comprar un perro”, le dijo, resaltando lo de “señoritas” para que no cayera en el molesto desliz de llamarles “señoras”.

La alemana deslizó sus lentes de lectura a la mitad de la nariz y haciendo al lado el periódico que le cubría el rostro, las vio de reojo subiendo la ceja izquierda, y señaló con el índice al único perro que había en la tienda, encerrado en una jaula en el extremo más oscuro de un rincón.

El amor por el colocho fue a primera vista. El perro comenzó a ladrar calladito, como si fueran quejidos, al sentir la inmensidad de los cuerpos aproximándose a su jaula, acariciándolo con el portento de sus manos acompañando la mueca con palabritas dulces en francés.

A regañadientes, y en un castellano cortante, la alemana les entregó el perrito. Les dio las instrucciones de aseo, cuidado y comida, y ordenó, con marcado acento germánico “el perro debe comer muy poco, únicamente dos tiempos al día, y nunca grasa o eso que aquí llaman ustedes, pan de manteca. Y ojo, nunca, nunca darle chocolate, pues caput”, dijo, levantando la voz varios tonos, con firmeza, como hacía el Führer cuando hablaba a la gente, en los documentales que pasaban en el cine antes de cada función.

Entre las dos hermanas conducían el automóvil, Aída maniobraba  el timón, y Loly machucaba los pedales, y así como lo hacían siempre, llegaron  ese día a la casa sin mayor percance,  con la nueva adquisición perruna dentro de una caja, junto a la barra amarilla de jabón matapulgas, una colchita enguatada a cuadros escoceses y una pelotita colorada que les recomendó la alemana llevar para cuando el pequeño canino comenzara a jugar por los arriates del patio.

El perro era una pequeña albóndiga colocha que caminaba tranquilamente por los arabescos del piso de cemento rojo.

Esa tarde, las tías se sentaron en los sillones de mimbre dispuestos en el corredor con vista al patio y a las rosas reina, blancas y amarillas. “Cómo lo llamaremos”, le preguntó Loly con timidez o miedo a su hermana Aída, quien se mostraba de mejor talante desde que había dejado la dieta. “Qué piensas tú”, le dijo por deferencia y para condescender…

El radio estaba encendido y esa tarde, se oía con toda nitidez la emisión en onda corta del programa de  canciones populares de la Gran Bretaña: “Oh my darling, oh my  darling, oh my darling Clementine…”

 “Le pondremos Darling”  dijo Aída. “Darling me parece un lindo nombre de perro, y también muy cariñoso”. “Lástima”, supiró Loly “que no es hembra, me hubiera gustado mucho el nombre Clementine”. “Sí es una lástima”, dijo sonriendo Aída, feliz con su nuevo perro.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Tulio Juárez
Piloto agresivo para ante el juez por atacar y mandar al hospital a dos PMT

Incidente de tránsito se produce en céntrico sector de la zona 2 capitalina.

noticia Óscar F. Herrera oherrera@elperiodico.com.gt
Tiroteo deja cuatro muertos, entre las víctimas, una niña de 12 años
noticia Acisclo Valladares Molina
La necedad de las reformas (I parte)

Además de inconstitucionales, mediocres.



Más en esta sección

Vicepresidente pide al CIV dar una respuesta urgente para Izabal

otras-noticias

La portada del día

otras-noticias

#Fuera!!! Un ministro impresentable

otras-noticias

Publicidad