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Columnistas

José Adiak Montoya

opinion

Viaje al centro de los libros

La nueva generación de novelistas centroamericanos ya se está dando a conocer, y en Nicaragua destaca por su ingenio y alegría (característico del espíritu nica), José Adiak Montoya (Managua, 1987), autor de una novela totalmente distanciada de la solemnidad chapina, porque es juguetona y divertida, titulada Lennon bajo el sol, publicada por Tusquets.

Lo que llama la atención en esta novela es el cambio de mitologías (lejos del Mundo Antiguo de los griegos y romanos, o del sucesivo cristianismo), porque la acción se sucede en relación a dos mitos, el pop internacional, el de los Beatles, semidioses del siglo XX, ante la rivalidad entre los semidioses de la política, la familia dictatorial Somoza y el sandinismo revolucionario popular.

En la Nicaragua de la memoria, la de los años prerrevolucionarios, aparece en Managua el grupo de músicos Los Escarabajos, dirigido por John Lennon, el único protagonista que conserva su nombre real, siendo los otros Paulo, Jorge y Ricardo. El cuarteto inicia a la brava tocando en la capital, cuando en 1956 son enviados a debutar en León en el Club de los Obreros, en un pasaje literario extraordinario, ante el mismísimo Anastasio Somoza García, quien personalmente así lo había pedido. El grupo irreverente llega al evento, practican y están esperando nerviosos el momento, cuando minutos antes del debut el tirano es asesinado por una sombra que ingresó sigilosa, y que al instante fue ejecutada por la Guardia Nacional. Adiak Montoya se cuidó de no referir el nombre de Rigoberto López Pérez, el asesino, porque ese personaje ya es parte de la Historia y de las novelas de Sergio Ramírez. Nada debe opacar el mito de su  predilección, el de los cantantes rocanroleros.

En la página 47, la historia alcanza el clímax cuando Lennon corre despavorido fuera de la escena en el club, como temeroso de ser considerado culpable, y a sabiendas de que esa misma noche arrancarían los arrestos y la tortura.

El resto de la novela ya no importa, aunque sigue ingeniosa e interesante, pero la fuerza y fluidez del primer capítulo es ejemplar. No quiere decir que el resto demerite, sino lo que busco destacar es la relevancia en sí del primer capítulo. No cabe duda que el autor nica posee un don que esperemos dé mucho de qué hablar en el futuro.

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