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Trucha panza arriba

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Viaje al centro de los libros

Siguiendo una antigua tradición, la librería Sophos está asumiéndose como editora, y practica la noble acción de presentar autores nuevos. Tal es el caso de Rodrigo Fuentes (1984), con su libro de cuentos Trucha panza arriba. La edición de Sophos es impecable, con una portada ilustrada con un cuadro de Francisco Tún, que devuelve al libro su condición de objeto arte.

El último cuento, titulado Henrik, ganó el certamen nicaragüense de Centroamérica cuenta, y destaca por esa voz que el autor ejercita a lo Patrick Modiano, para describir con sencillez y limpieza un hecho complejo. Arranca el cuento presentando un plano con tres actores, el principal es el protagonista, Henrik, viudo de origen Noruego, grande, de manos pesadas y voluminosas, en cuyas pasiones y drama penetrará el ojo del narrador (sin emitir juicio), siendo segundo actor, el hijastro ya adulto a quien Henrik pidió permiso para mudarse con la madre, y con quien beben en el hotel Lux. El tercer actor es un “otro”, posición que irán ocupando distintos personajes. Henrik es un extranjero acomodado, cuyo padre posee una finca de cardamomo en la región norte (asumimos que las Verapaces, porque el autor prefiere dejar en la vaguedad los espacios), y se suicida colgándose en una ceiba por un revés económico. El dramatismo es controlado por la sobriedad del relato, que refiere hechos trágicos como simples acontecimientos. Lo que al narrador le importa es notar los cambios en el rictus del hombre que llora, porque Henrik es un grandulón maduro que llora, y fue así como cautivó a la madre del narrador. El cuento relata la transformación de Henrik a medida que incrementan los problemas, y convertido en héroe de resistencia cuando recibe la visita de los señorones que sin anunciarse entendemos son narcotraficantes interesados en comprar la tierra paterna, lo cual le permitiría pagar sus deudas, librarse del socio que lo ha demandado y salir avante, pero no acepta, porque la moral se impone, y enfrenta con una pistola 22 a los matones ofendidos por la ruptura del trato. En el momento final del relato volvemos a los tres actores: Henrik llorón y armado, junto a la ventana, listo para devolver el fuego; la madre del narrador en un extremo, angustiada, esperando el resultado; y el narrador metido en la acción pero como si estuviera muy lejos, sin perderse detalle.

Un relato donde no importa la acción, sino las expresiones del protagonista al dar la bienvenida al miedo.

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