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Columnistas

De policías y maestros

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En ese espejo terrible que es nuestro vecino México, vemos cómo la represión vuelve a ponerse de moda. Oaxaca se acaba de vestir de luto por un enfrentamiento violento entre policías y maestros. Los heridos los puso el gremio magisterial. El municipio de Nochixtlán entrará en nuestra memoria colectiva como un lugar más donde el Estado viola y reprime cualquier intento de diálogo o cambio. Siempre habrá quienes defienden la represión y ningunear el trabajo de los maestros. A ellos, también les llegará su autoridad.

Después de la casa, es en la escuela y con los maestros, el lugar donde dejamos la niñez. Pasamos tanto tiempo estudiando, que los profesores se convierten en una especie de padres para nosotros. Es en el aula donde vamos perdiendo la inocencia. Ahí vivimos nuestros primeros intentos de ocupar un lugar en la sociedad, y son los maestros quienes nos guían o nos hunden en esos primeros tanes de ser alguien.

En nuestra sociedad, los maestros son los encargados de la noble tarea de transmitir algunos saberes que hemos consensuado y acumulado como civilización. Los maestros tienen una misión importantísima, a ellos confiamos nuestros diamantes en bruto con la ingenua idea de que al salir del colegio, nos entregarán un hermoso diamante, labrado en el conocimiento y el saber. Lastimosamente pocas veces en realidad sucede eso.

Lo que sucede es que dejamos a nuestros hijos en manos de desconocidos, confiando en que esos desconocidos están ahí por vocación y talento y no por casualidad o falta de talento para otras cosas. Entregamos a los maestros parte de nuestro tesoro más importante. Les damos la inocencia y nos devuelven ¿qué?

El magisterio sigue siendo una de las carreras menos pagadas y reconocidas. Son eternas las demandas por mejoras laborales de los maestros. Son eternas las huelgas y manifestaciones en que los hemos visto. Quienes hemos tenido a nuestros hijos en alguna escuela pública o Instituto sabemos y conocemos las deficiencias del sistema, la cantidad de tiempo que se pierde porque no hay clases, hay huelga o los maestros están en alguna supuesta capacitación.

Es una lástima que la cabeza visible de ese gremio en Guatemala, tienen a uno de los seres más despreciables del país: Joviel Acevedo pasará a la historia como el causante directo del desprestigio sindical magisterial. Su papel al frente del sindicato, ha sido nefasto, vendido y vergonzoso. Pareciera contratado a propósito por la derecha para sembrar la división en el gremio. El daño que ha causado el movimiento sindical es tremendo. Su imagen corrupta, cínica y vendida da vasca. Urge que el magisterio se levante contra él, lo saque ya de circulación, ojalá que se jubile y se vaya a vivir a Rusia.

Menos mal, a pesar de Joviel, sigue existiendo en Guatemala maestros preocupados que hacen el cambio. Conozco a muchos de ellos. En Santa Clara Chajul o en Jocotenango, maestros como Lester, Ismael, Domingo, Lourdes, Miguel o Juan Pablo, hacen la diferencia. Espero que alguno de ellos tome la batuta y se anime a reivindicar al gremio que tanta falta le hace.

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