[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Columnistas

Ni cachureca ni cucurucha

opinion

lucha libre

La Semana Santa parece la fiesta patronal de Antigua Guatemala. Los panzaverde tiran la casa por la ventana y se ponen de lo más simpáticos, solidarios y fiesteros. No estoy diciendo que los antigüeños no son amables todo el año, lo son. Pero en la llamada Semana Mayor lucen sus mejores atributos.

No voy a hablar del tránsito ni el congestionamiento que provocan las fiestas. La última vez que me atreví a criticar las procesiones, casi me linchan en la plaza. Exagero, no fue para tanto. Solo recibí un montón de insultos y fui testigo de cómo mi columna se convirtió en un campo de batalla entre evangélicos y católicos digno de Chivarreto. Siempre me ha alucinado la pasión con que mucha gente defiende su fe. No digamos el fútbol. Matarían por su Dios. Torturarían por su religión o por su equipo. Venderían por 30 monedas a su mismísima madre.

En fin, cada quien cree en su Dios favorito. Sea vengativo o amoroso, piadoso u odioso.

Yo, gracias a algún gen o por culpa de los libros, no soy ni cachureca ni cucurucha. Aunque durante el feriado gocé algunas tradiciones. Me gustó ver a la Antigua engalanada. Se pone guapa la ciudad, se prepara para las visitas, ofrece su mejor cara. Y yo me entrego a la devoción de lo exótico. La Antigua aún es caminable, a pesar de sus piedras dispuestas a hacernos tropezar una y otra vez. Se disfruta diferente cuando una la ve con ojos de turista.

Empiezo a caminarla y cuando siento estoy por la Merced. Aunque la placita de la iglesia se llene de ventas de comida, a mí se me antoja meterme donde la Canche a desayunar huevos y frijoles negros con aguacate. Luego, me cambio al cafecito de al lado para pedir un café más fuerte: un macciato o un cortadito. Estos días de asueto, para muchos, son de doble jornada. Mi café favorito estuvo abierto durante 24 horas

Disfrute caminar y ver, desde las alfombras más tradicionales hasta las controversiales por distintas razones. La alfombra de la casa de Picot (Roberto Díaz Gomar) siempre es original, ahí hacen valer el derecho a la libre expresión del pensamiento y resignifican las tradiciones. Este año hicieron una con la imagen de un volcán en erupción que decía: “urge educación sexual”. En otros lados vi hasta alfombras realizadas con comida, lechuga y frutas. Son poco prácticas para los que caminarán encima y egoístas por el desperdicio que fomentan.

Aproveché para ver las casas abiertas, llenas de gente y visitas. Disfruté de caminar a las tres de la mañana con mi hijo por las calles de Antigua, platicando con viejos amigos, saludando gente, como si fuéramos un país del primer mundo en que se puede convivir y salir a caminar de noche sin miedo.

Y si eso sucede gracias al sacrificio y calvario del hijo de Jesús, pues habrá que agradecerle.

A mí personalmente me parecería más lógico celebrar la resurrección de alguien que su muerte. Pero veo que nadie me está preguntando mi opinión.

@liberalucha

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia
Miley Cyrus, soltera y con una revelación muy íntima
noticia
Gerencia de Investigación debe aclarar funciones
noticia Jacques Seidner
El rincón de Casandra

¿Eterna reconciliación franco-alemana? Hum…



Más en esta sección

Inicia el programa RUK’U’X YA’ en Sololá

otras-noticias

Giammattei solicita a la Comisión Presidencial contra la Corrupción establecer un diálogo con el CIV

otras-noticias

Juventus y Barcelona no llegan bien a su esperado duelo

otras-noticias

Publicidad