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Columnistas

¡Costilla será mi ovario!

opinion

lucha libre

Confío en que llegará el momento en que no será necesario celebrar el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Esto sucederá cuando las mujeres del mundo ya no tengamos necesidad de luchar por la igualdad de derechos. Pero, así que cómo van las cosas, aún falta mucho para que lo logremos. 

A pesar de que somos el 51 por ciento de la población mundial, no tenemos esa misma representatividad en el gobierno y por lo tanto en la toma de decisiones importantes. En los momentos en que escribo esta columna, el pleno del Congreso de la República discutirá uno de los artículos de la Ley Electoral y de Partidos Políticos que busca la paridad por medio de la distribución para cargos públicos y que sea del 50-50 para hombres y mujeres. Una medida urgente para lograr la igualdad en el acceso a puestos de poder. Quisiéramos que no fueran necesarias este tipo de medidas, y que las mujeres lográramos esos avances sin recurrir a las leyes. Pero ante la actitud de algunos hombres de no compartir el poder, ni ceder ni un ápice en el terreno de la dominación, es necesario implementar estas medidas. Por ejemplo, del 2003 al 2015 las mujeres no hemos llegado a ocupar ni tres por ciento de las alcaldías. Para 2015, en el Congreso de la República, la elección de diputadas fue de 13.3 por ciento en el 2015. La representación de mujeres en los 14 ministerios, apenas alcanzó en su totalidad un 2.4 por ciento. Y así sucesivamente. En términos de salarios, según el Instituto Nacional de Estadística en el ENEI (2014), por un quetzal que perciben los hombres, las mujeres perciben 78 centavos en promedio. En educación y acceso a la salud seguimos rezagadas. Y de cada cinco adolescentes entre 15 y 19 años, una ya ha sido madre o está embarazada. En el área rural, esta cifra aumenta a una de cada cuatro, y en Petén, se dispara a una de cada tres.

Evelyn y Joselyn, niñas trabajadoras de San Andrés Itzapa. ( Foto.Lucía Escobar )

Evelyn y Joselyn, niñas trabajadoras de San Andrés Itzapa. ( Foto.Lucía Escobar
)

Aún falta mucho por lo qué luchar y por eso también ofende que hoy en día se siga repitiendo el mito de la Biblia en el que se afirma que las mujeres salimos de una costilla, cuando todos y todas nacimos de una vagina. Para algunos será metáfora, poesía o verdad, pero lo cierto es que contribuye a ridiculizarnos, subestimarnos y menos-
preciarnos.

Por todas las mujeres, y sobre todo por las niñas como Evelyn, Joselyn (las de la foto) y miles más de guatemaltecas que trabajan en la calle, es que el 8 de marzo, aún es un día de lucha y reivindicación.

@liberalucha

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