[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Columnistas

Pink Floyd de Guatemala

opinion

MondoSonoro

Cerca de setenta músicos pusieron de nuevo en la mira del público guatemalteco la obra del grupo británico Pink Floyd. Eso ocurrió el viernes 5, en una gran sala del Teatro Nacional llena, gracias al grupo Simbiosis y la Orquesta Sinfónica Nacional –OSN– (quizá con diez integrantes menos). La expectativa fue grande porque implicaba que la institución sinfónica abordaría por primera vez este material y luego, la grandeza e influyente música de los británicos.

Se interpretaron y orquestaron temas de los discos, The piper at the gates of dawn, A momentary lapse of reason, Wish you were here, The division bell, The Walls y como plato fuerte todo de Dark side of the moon. El cantante y guitarrista Gabriel Lepe, hizo el trabajo que nadie quiere hacer, escribir las partituras orquestales.

Ahora bien, que la OSN entendiera el sentido de esa música era difícil. Además no dedicarle tiempo suficiente (tres ensayos) pareció más un asunto hecho por compromiso. Eso se tradujo en una orquesta rígida, sin spirito ni dinámica, y una sección de vientos sin contexto. Por supuesto, el director Gabriel Paredes puso de su parte, por lo mismo sí hubo ratos que fueron vehículo de expresión.

Se inició la velada con un sonido estridente. De hecho, Jean Paul Dubois, ingeniero de sonido, se presentó hora y media más tarde para la prueba de sonido. Eso acarreó problemas. En cuanto a la banda y coros, cabe destacar el conocimiento de la obra que posee el guitarrista Diego Alvarado. Consiguió serle fiel al tono y a las notas de David Gilmour, con guitarra Stratocaster, micrófonos y efectos de por medio. Mientras Lepe, hizo riffs guitarreros atinados pero no cumplió con la voz ni la pronunciación de un Roger Waters, que por cierto poseía una voz profunda y tensa con tonos altos. La parte vocal más difícil en The great gig in the sky, recayó en Sophie Monroy, que hizo todo lo posible por estar a la altura en esa mezcla de ópera y soul, interpretada con sentimiento de pérdida, lo transmitió mejor en la segunda parte. Su voz es potente pero poco flexible, con limitados agudos y con legatos (ligar notas en un solo respiro) cortos.

Al final hubo opiniones encontradas. Lo pinkfloydianos de hueso colorado reclamaron carencias del grupo, mientras que los neófitos sintieron que fue un gran concierto.

mondosonoro2003@yahoo.com.mx

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Redacción elPeriódico
Consejera del Renap bajo investigación del Ministerio Público

Elvia Álvarez Véliz, también directora de Recursos Humanos del Registro General de la Propiedad, llegó al consejo bajo cuestionamientos.

noticia AFP
Candidato de Trump a la Suprema Corte ante nueva acusación

Brett Kavanaugh, nominado por el presidente Donald Trump para ocupar una vacante en la Suprema Corte, fue objeto de una nueva acusación de mala conducta sexual en momentos en que el comité judicial del Senado se dispone a escuchar el jueves el testimonio de una primera acusadora.

noticia Roberto Blum
“Homo Deus”

El mundo está cambiando a pasos agigantados y el futuro sigue siendo incierto.



Más en esta sección

Jefes de Twitter, Google y Facebook rinden cuentas a senadores de EEUU

otras-noticias

Europa, frente al dilema del confinamiento

otras-noticias

Las posibles rutas de Trump hacia la victoria el 3 de noviembre

otras-noticias

Publicidad