Sábado 15 DE Agosto DE 2020
Cartas

¿Pares o impares? Por favor…

Fecha de publicación: 22-07-20
Por: Carlos Silva Monterroso / DPI 2348 25804 0101

No existen peores leyes o medidas que las que no se cumplen. Fomenta  en el que las viola y no es sancionado, el gusto por la impunidad, además de ser una burla para los encargados de exigir su cumplimiento y en el ciudadano que cumple la norma, el desaliento de que su sacrificio es vano. Es el caso de la exigencia de una sola persona por moto. El uso obligatorio de chalecos y cascos con el número de la placa. No hablar por teléfono, o peor aún, textear cuando se conduce. Prohibiciones de cero cumplimiento. Hoy vemos, tristemente, que tras 3 o 4 semanas de alternar el uso de vehículos particulares, de acuerdo al número de placa, aunque al  inicio el ciudadano trató de respetar la norma, ante la absoluta falta de autoridad para exigir su cumplimiento, dicha medida, ya no se respeta en absoluto. Sin mencionar que nadie ha demostrado con hechos, que dicha prohibición haya sido de utilidad. Claramente, el virus no se contagia de carro en carro, de la misma forma que tampoco nos acecha sólo los sábados por la tarde y el domingo. Está presente a toda hora, y nos corresponde, de forma individual, cuidar por los nuestros y los demás. Es nuestra responsabilidad. Es más seguro, viajar solo en un vehículo, que darle jalón a los compañeros, amigos y familiares, apretándose todos sin respeto a la distancia social, porque hoy su auto no circula. Medida inútil, igual que la solicitud de miles de firmas online, para que los funcionarios públicos, principalmente Congreso y sus cientos de asesores, se rebajaran el sueldo. Pobres ilusos. Claramente, esa petición nunca llegó a donde corresponde. Seguiremos esperando esa rebaja, como esperamos que la promesa de quien en su primer día como Presidente, ofreció retirar a Guatemala del Parlacen, se cumpla. Honre su palabra. Son recursos que podrían tener un mejor destino que el de alimentar a esos parásitos, buenos para nada, que por años han chupado la sangre, al mejor estilo de Draculín y Draculón, de los trabajadores guatemaltecos. No se vale, Presidente.