Sábado 15 DE Agosto DE 2020
Cartas

Entierros en tiempos del COVID-19

Fecha de publicación: 18-07-20
Por: Raúl García Salas Hernandez / DPI 166556551 1604

No se le ocurra morirse en estos tiempos: por disposiciones gubernamentales no se permite la estancia de más de 10 personas en una de las capillas, que deben permanecer por turnos, no se les ofrece ni un café o refresco, muchos menos un refrigerio. En un carro funerario, conducen el ataúd hasta el cementerio seleccionado y se ofrece un enterramiento rápido y veloz, sin ninguna atención extra, con restricción para personas mayores de 60 años, aunque sean los hijos del difunto y dejando todos los datos en la oficina respectiva permiten permanecer durante el enterramiento propiamente dicho. Todos deben identificarse plenamente, y para el proceso final propiamente dicho el albañil y el ayudante trajeados convenientemente, proceden de una forma profesional a introducir el mismo ataúd, y a continuación colocan los ladrillos y terminan el trabajo y ahí termina el trámite administrativo de darle sepultura a un ser querido. La gran diferencia que habría que hacer notar entre estos velatorios y los de antes de la pandemia en los que había gran número de amigos y familiares, en estos casos hay un aislamiento absoluto, todos con mascarillas y en silencio, lo que tal vez permita meditar y reflexionar sobre la vida de la persona difunta mientras se lleva a cabo la sepultura.

Como sugerencia, independientemente de cumplir con el ordenamiento presidencial de aislamiento y no más de 10 personas en el velatorio, podrían las empresas funerarias proporcionar al menos un refrigerio (café o té, refresco, sándwiches), durante el breve tiempo que dura la velación y permitir flores durante ese tiempo, puesto que el servicio se había cancelado con anticipación y el contrato especifica una serie de comodidades mientras dura.