Domingo 12 DE Julio DE 2020
Cartas

El rostro de la degradación humana

Fecha de publicación: 04-06-20
Por: José García Noval

Los momentos extremos ponen en evidencia las conductas extremas de los seres humanos. La actual crisis sanitaria que sufre nuestra especie nos ha mostrado esos extremos. Uno de ellos lo ejemplifica la respuesta del señor Mauricio Claver-Carone, asesor de Asuntos Hemisféricos de la presidencia de Estados Unidos, al presidente Giammattei. 

El envío de vuelta a Guatemala de personas migrantes, que el Gobierno de Estados Unidos ha tratado como cosas, en un momento marcado por la pandemia es sorprendente. Sucede a pesar de un convenio que garantizaba que no iban a enviar positivos en las pruebas de COVID-19. Cuando en Guatemala se hicieron pruebas que resultaron positivas, hubo un reclamo a Estados Unidos, lo que fue seguido de incredulidad en ese país, por lo que enviaron a personal para que corroborara las pruebas. Lo hizo el Centro de Control de Enfermedades (CDC) y confirmó los casos. Los últimos datos que conozco indican que son 131 migrantes que llegaron positivos. El señor Claver-Carone dice que EE. UU. somete a prueba a los deportados “antes de montarlos en los aviones”, además dijo no entender qué pasa porque al llegar a Guatemala el Ministerio de Salud les hace la prueba y dan positivo. No se necesita ser experto para entender lo que él dice no entender, pero si aún así le parece cuesta arriba, puede consultarlo (su puesto oficial se lo permite) con los científicos y técnicos de alto nivel del CDC (a quienes les deseamos la suerte de ser entendidos). Las sociedades deben entender que las éticas aplicadas, como la bioética, no constituyen un saber normativo exclusivo para personal de salud, biólogos y ambientalistas. Es para todo el mundo. 

Y si Estados Unidos tiene el reconocimiento de haber visto nacer la bioética contemporánea y el mérito de haber elaborado el ‘Informe Belmot’ en 1978, creado para garantizar el ejercicio de los principios éticos para la protección de los seres humanos, resulta paradójico que sea en ese país donde se esté consumando semejante brutalidad. El gobierno del señor Trump ha rebasado límites, ya de hecho excesivamente laxos de su país con países que puede dominar con las “altas razones morales” que las armas y el dinero le permiten. 

Quizás Norbert Elías hubiese querido vivir este periodo para poner a prueba sus tesis propuestas en ‘El proceso de la civilización’ y, quizás, Kant pensaría que perdió el tiempo al plantear sus ideas sobre el “actuar por deber y conforme al deber” al observar este desastre de las conductas de la mayor potencia del mundo en el siglo XXI. Sin embargo, quedan otras experiencias, como las conductas del personal sanitario, que habiendo interiorizado una ética profesional con bases construidas siglos antes de Cristo, asumen riesgos sin ostentación ni afanes de reconocimiento.